martes 24 de noviembre de 2009

DEMOCRACIA IMPERFECTA: PARTIDO UNICO O DOS PARTIDOS UNICOS

ÁNGEL CÁRCOBA
La conocida como “ley D’Hont” desvirtúa la proporcionalidad hasta límites insospechados. Gana el que obtenga no más votos, sino más escaños. Primero el PCE y después IU siempre fue la fuerza más castigada por un sistema electoral indigno e injusto. En el período “democrático” una media de 800.000 votos han ido a la basura.
NUEVATRIBUNA.ES - 1.11.2009

Hace unos días algunos medios (muy pocos) se hacían eco de la iniciativa del coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara de plantear el debate del sistema electoral, sobre el que sigue existiendo una especie de conspiración del silencio.

Antes de morir, el dictador nos impuso una forma de gobierno, la mornaquía “a título de rey”. Los jerarcas del régimen forzados por la situación internacional, el ruido de sables y la presión de la calle, diseñaron un modelo de transición que les permitiera seguir detentando el poder . Adolfo Suárez, exjefe nacional del Moviento (partido único de la dictadura) fue designado, cual demiurgo, para pilotar la operación.

Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, alto funcionario de (in)justicia durante el franquismo, como ponente constitucional, urdió como parte de la trama diseñando las líneas maestras que desde entonces regulan los distintos procesos electorales. El 11.06.2007 declaró en el programa “La ventana” de la cadena SER: “ahora ya se puede decir; yo redacté el 80% de la ley electoral. Tenía como misión limitar la representación del P.C.E.” Santiago Carrillo que participaba en el debate guardó silencio. El resto de”partidos”, dada su debilidad y trayectoria mansurrona durante la dictadura, eran asimilables por el viejo régimen en transformación.

Para limitar la representación de, por antonomasia, “EL PARTIDO”, al sr. Herrero de Miñón le bastó con rescatar del desván de la historia la regla aritmética establecida por el jurista belga Victor D’Hont, que prima a las mayorías. El inolvidable Haro Tecglen, maestro de periodistas, opinaba sobre dicha regla: “…es contraria al pluralismo y se adoptó para continuar el franquismo a base de dos partidos únicos”.

Para restringir aún más la proporcionalidad se estableció la provincia como circunscripción electoral, asignándole, independientemente de su población, un mínimo de dos diputados. La medida tenía por objeto multiplicar por diez o doce su representación, primando el voto rural.

El real decreto destinado a perpetrar el atraco electoral lleva fecha de 18.03.1977. La mencionada ley obró el milagro que en las primeras elecciones “democráticas”, los epígonos del franquismo (UCD) con tan solo un tercio de los votos se alzaran con casi la mitad de los diputados. La representación política salida de aquella farsa elaboró la constitución para su aprobación en referéndum. En el paquete iba incluida “de matute” la forma de Estado; o era monarquía o no había constitución.

“Atado y bien atado” los dos partidos mayoritarios pronto se percataron que el fraude encubierto les perpetuaba en el poder y procedieron en 1981 a ratificarla mediante ley orgánica.

Aunque en la constitución se habla de “representación proporcional” los beneficiarios guardan silencio y miran para otra parte.

La conocida como “ley D’Hont” desvirtúa la proporcionalidad hasta límites insospechados. Gana el que obtenga no más votos, sino más escaños. Primero el PCE y después IU siempre fue la fuerza más castigada por un sistema electoral indigno e injusto. En el período “democrático” una media de 800.000 votos han ido a la basura. 800.000 ciudadanos que se han quedado sin representación parlamentaria. Hubo legislaturas en que IU sumaba 50.000 votos más que CiU y PNV juntos; sin embargo los nacionalistas obtenían 12 y 8 escaños respectivamente, mientras IU pasaba de 20-21 a 5 escaños ¿Para cuando una persona un voto?. Todo ello dió lugar a la izquierda volátil y a que la mayoría de los líderes comunistas y de IU (salvo honrosas excepciones) buscaran acomodo en los dos partidos únicos que les proporcionaban un escaño o una dirección general o un cargo en Fundaciones y Observatorios ad hoc. Las ambiciones, el amiguismo y el clientelismo no tienen límite. Los votantes de estos partidos indirectamente siempre han estado votando al PSOE. ¿dónde están hoy situados la mayoría de dichos líderes? Aconsejo hacer una lista de quienes se presentaron en las listas del PCE-IU en el período 1977-2008 y ver dónde se encuentran hoy, tanto a nivel estatal, autonómico o local.

El atraso democrático es un sello identitario de España. No es de ahora. Se heredó del corrupto bipartidismo de la restauración, de Cánovas a Sagasta y de Sagasta a Cánovas.

La ley electoral determina el sistema de partidos, su naturaleza y funcionamiento interno al mismo tiempo que los aleja de los ciudadanos. ¿Tendrá algo que ver con los casos generalizados de corrupción que vivimos desde Felipe González hasta el día de hoy?

Es tal la igualdad que existe entre los dos partidos prediseñados para gobernarnos que los líderes del bipartidismo se han comprometido a no gobernar si no ganan. Pero en qué? ¿en escaños o en votos?.

¿Qué hacemos con los 500.000 a un millón de votos que “sobran” en cada contienda electoral?. Estamos hablando de personas que van a votar y por la noche se enteran que su esfuerzo no ha valido gran cosa.

Destruido y desarmado el ejército rojo, destruido el muro de Berlín, desaparecidas las ideologías, con los militares en los cuarteles o en “misiones de paz” por el mundo, sin ruidos de sables en los cuarteles, con los comunistas muertos, desaparecidos o desengañados, ¿a qué tienen miedo los dos partidos mayoritarios para permitir esta farsa? ¿Cuáles son las razones para negarse a hacer efectivo una persona un voto?

Para no perpetuar tamaña injusticia es necesario situar el “drama” del sistema electoral a nivel no sólo político (reuniones entre partidos), sino a nivel mediático, social y sobre todo de la ciudadanía.

En hora buena a Cayo Lara por la iniciativa. Que no decaiga el debate.

Ángel Cárcoba es activista sindical de CC.OO. y experto en salud laboral.



http://www.nuevatribuna.es/noticia.asp?ref=19930

lunes 23 de noviembre de 2009

EN EL OESTE, DE ESPALDAS AL MURO



En Berlín Oeste la fuerzas vivas vivían más pendientes de Centroamérica que de lo que pasaba al otro lado de aquel brutal límite que partía la ciudad en dos En las calles de Waldemar y Sebastian, el Muro seguía un recorrido particularmente anguloso y caprichoso "Cuando levantaron el Muro nos quedamos sin nuestra parroquia", cuenta una vecina de la Waldemarstrasse.


RAFAEL POCH
En el frío invierno de 1981, ocho antes de su caída en el basurero de la historia, el Muro de Berlín no existía. Había existido en los años sesenta, cuando la propaganda occidental nos martilleaba con sus imágenes, las dramáticas historias reales y las embellecidas leyendas de los tránsfugas del "telón de acero", pero en los setenta había desaparecido.

De Berlín nadie se acordaba. Se sabía que existía una ciudad de tal nombre, antigua capital de Alemania, pero se había olvidado que para llegar a ella había que atravesar la RDA por una autopista especial, pasar unos controles rutinarios pero estrictos, y que la misma ciudad estaba dividida por un muro absolutamente extraordinario. "¿Un muro?, ah si, el Muro de Berlín...". Había que hacer memoria para acordarse de aquel concepto, oxidado en el recuerdo. Una realidad congelada Eso ocurría en parte porque el comercio Este/Oeste, dinámico y creciente pese a la segunda guerra fría, había convertido el muro en un arcaísmo, pero en parte también por una especie de amnesia. Las realidades de la guerra fría se habían congelado en un sueño eterno. Todo eso hacia que al llegar a Berlín Oeste y el muro te sorprendiera con su mineral y brutal presencia, dividiendo barrios y parentescos, cortando calles y separando familias. Nadie te había avisado de que aquello era tan bestia. La propaganda de los sesenta se había borrado, y, de todas formas, en España, la dictadura se había encargado de hacernos completamente inmunes a ella: todo lo que se decía del "comunismo", era falso, por definición. En Alemania la situación era diferente, y aun más extraña: la nación vivía totalmente de espaldas al hecho de su división. La "Ostpolitik" inaugurada años atrás por los socialdemócratas de Willy Brandt, era asunto de los políticos. Imbuida en el consumismo, la rechoncha sociedad germano-occidental fundamentalmente la ignoraba. En enero de 1981, en Berlín Oeste, entonces una ciudad vibrante e inquieta que vivía del subsidio, la gente política y socialmente más activa ignoraba por completo al Este. La progresía berlinesa estaba mucho más pendiente de la enésima "ofensiva final" de la guerrilla en El Salvador, o de la situación en Nicaragua, que de lo que ocurría en el Este de Europa. "Nikaraguistik" En la redacción de "Die Tageszeitung", el diario "alternativo" de Berlín, Centroamérica era la estrella. Había en marcha una campaña, "Armas para El Salvador", que recaudaba dinero para la guerrilla, y el diario informaba de todo aquello con gran lujo de detalles. Legiones de jóvenes alemanes estudiaban lo que los latinos denominábamos con sorna "Nikaraguistik", y se iban a la exótica América Central con el dinero de sus becas estudiantiles y sus mochilas, en las que se llevaban hasta el papel higiénico. Muchos de aquellos personajes vivían en Kreuzberg, el barrio de la "escena del cuero", unos tipos de aspecto y actitud hostil que resultaban ser de izquierdas, eran mantenidos por las subvenciones sociales de la república burguesa de Bonn, y vivían sin mezclarse en guetos con sus bares, sus comercios, sus agencias de viajes y su mundillo estrictamente separado de los otros mundos, el del emigrante turco o el de la clase media alemana local. Era la época en la que los gobierno carniceros de Centroamérica apoyados por la administración Reagan, alimentaban la matanza de 200.000 personas en América Central, el 1% de la población de los siete países. Aquel interés y compromiso estaba más que justificado, pero chocaba con la ignorancia hacia aquel otro mundo del Este. Y en una ciudad que era una isla occidental inserta en el Este, aquel mundo comenzaba, literalmente, al otro lado de la calle. Al salir de su casa en Kreuzberg, aquel sujeto de la chaqueta de cuero se topaba de narices con el muro, pero lo ignoraba, porque no existía. Del Este, de Berlín Este se desconocía todo en Berlín Oeste. Había un "Sozialistisches Osteuropakomitee", pero estaba formado, por ex ciudadanos del Este, checos, rumanos, húngaros, ex ciudadanos de la RDA... nunca por alemanes del Oeste. La general ignorancia del Este, naturalmente con algunas excepciones como la de políticos como la luego diputada verde Petra Kelly, que venía de Estados Unidos, retrataba a aquella "escena alternativa" tan teutona como los comunistas del KPD que Arthur Koestler había retratado en sus memorias medio siglo antes; dogmática hasta en su presunto antidogmatismo, capaz de discutir durante horas si en una WG, un piso comunal, los usuarios masculinos del retrete debían sentarse para hacer pipí, o dejar siempre bajada la taza del retrete. Aquella gente a veces tan dura y bruta como la clase media alemana que despreciaba, era la misma que ignoraba las realidades sociales y políticas de su entorno más inmediato, en beneficio de la exótica "Nikaraguistik". Su participación en la caída del muro, ocho años después, fue nula. Y lo mismo puede decirse del resto de la sociedad alemana occidental. Waldemarstrasse En pocos lugares el muro de Berlín era más apabullante que en los alrededores de la Moritzplatz de Kreuzberg. Aquello era el "finis Africae" de Berlín Occidental, un límite urbano marginal en el que los cacos abandonaban los coches desvalijados. En las calles Waldemar y Sebastian, el muro tenía un recorrido particularmente anguloso y caprichoso, sin parangón en el resto de la ciudad. En algunos lugares, durante varios centenares de metros, el muro apenas dejaba tres o cuatro metros entre los portales de las casas habitadas y su gris y teutona presencia. Aquel frío enero de 1981, ese fue uno de los primeros escenarios que fotografié. Veintiocho años después he regresado al lugar. No fue fácil reconocer los escenarios exactos. El cauce seco de un canal que después de la guerra fue rellenado con escombros y en los noventa fue recuperado y ajardinado, atraviesa la Waldemarstrasse, el límite del muro, y toda la zona de seguridad, desembocando en un gran estanque. Se han trazado nuevas calles y levantado edificios. Busco testimonios. En la Sebastianstrasse, en el mismo lugar en el que te topabas con el muro al salir de casa, encuentro a una pareja tomando el sol. Son nuevos vecinos. No saben. Otros son demasiado jóvenes para acordarse de nada. Finalmente encuentro a la Señora María Schingen, jubilada de setenta años de edad y vecina "desde siempre" de la Waldemarstrasse. Su lengua se desata a la vista de las fotos de su calle hace 28 años. "Esta es la Iglesia de San Miguel", dice mostrando la cúpula que aparece en el ángulo superior izquierdo de la foto. Fue levantada en 1861 para los 20.000 católicos del barrio. Por deseo del Kaiser Federico Guillermo IV, el templo debía parecerse a la Iglesia de San Salvador de Venecia, pero el resultado, del habitual ladrillo rojo, fue modesto. En abril de 1945 la iglesia fue destruida por las bombas, y aun lo está, pero un trozo se rehabilitó y se abrió ya en los cincuenta. "Era nuestra parroquia, la de los católicos del barrio". "Cuando levantaron el muro en 1961 nos quedamos sin ella. Pensamos que sería provisional, pero pasaban los años, el muro seguía ahí, así que en 1965 convertimos un local que había quedado de este lado en segunda parroquia de San Miguel", explica la Señora. "Han pasado veinte años desde la caída del muro, pero las dos comunidades católicas de lo que antes era un mismo barrio se han mantenido divididas", dice. "Los del antiguo Este siguen yendo a la parroquia original y nosotros a la nueva". "Tenemos más relación con los protestantes del Oeste que con los católicos del Este", explica. Veinte años después, la parroquia es como una metáfora de esta ciudad, aun hoy profundamente dividida en dos sectores.

viernes 20 de noviembre de 2009

¿DONDE ESTAN LOS RESTOS DEL MURO DE BERLIN?




Por Jon Henley
Hace 20 años que cayó el muro y por entonces pocas personas pensaron en salvar algo de él para la posteridad. Los periodistas van ahora en búsqueda de sus últimos remanentes.


Durante los años en que el muro fue desmantelado, los mauerspechte -o picadores de muros- se aseguraron de llegar antes que los soldados, ya sea por convicciones históricas, ideológicas o sólo comerciales.


Para ser algo que se cernió tan imponente, físicamente y en las mentes de una generación, queda asombrosamente poco del muro de Berlín. Junto a la “franja de la muerte” fronteriza, y a las patrullas, torres de vigilancia, puestos de guardia, vallas de señalización, líneas telefónicas, reflectores, bloqueos camineros y a todo el resto de la parafernalia siniestra que le acompañaba, los 164 kilómetros de muros de concreto de 3,6 metros de altura y 1,2 metros de espesor y los 154 kilómetros de frontera con rejas se han básicamente desvanecido.
A los 12 meses de esa loca noche del 9 de noviembre de 1989, el Ejército Nacional Popular había desmantelado una buena parte del total del muro, con la misma eficiencia con que lo habían erigido, mantenido, mejorado y defendido durante los 28 años previos.
La mayor parte fue a repavimentar los caminos alemanes orientales, aunque 360 segmentos particularmente coloridos se vendieron en remates en Berlín, París y Montecarlo. En muchas partes, también, los mauerspechte -o picadores de muros- llegaron antes de los soldados ya sea por convicciones históricas, ideológicas o sólo comerciales.
Un previsor emprendedor de Alemania occidental, Volver Pawlowski, se hizo de 300 metros y ahora abastece a más del 90% del floreciente mercado conmemorativo del muro.
El Pastor Fischer, de la Iglesia de la Reconciliación, fue de los primeros en luchar, ya en 1990, para que por lo menos se preservara una pequeña parte del muro. “El muro fue un crimen y teníamos que tener las evidencias. Tenía que haber algo que nos dijera de dónde veíamos y que no dejara lugar a discusiones”.
Frente a la oficina parroquial de Fischer, junto al Centro de Documentación del Muro de Berlín, se yergue una sección reconstruida de 70 metros del muro, la única que queda en la ciudad para dar por lo menos alguna idea de la escala de las ex fortificaciones.
CABARET DE LA GUERRA FRÍA
Parte del problema es que hay tanta historia en Berlín. En Niederkirchnerstrasse, cerca del Parlamento prusiano y del Ministerio de Aviación nazi, está el mayor pedazo de muro que queda en el centro de la ciudad: 160 metros de carcomido concreto gris lleno de grafitis, con sus refuerzos de acero asomándose como huesos donde se aplicaron los picadores de muros. Al otro lado de la calle, se publicita safaris Trabi de 20 minutos, en el auténtico automóvil alemán oriental de motor a dos tiempos. A la vuelta de la esquina está el Checkpoint Charlie, hace apenas dos décadas un cruce fronterizo fuertemente fortificado y enteramente aterrador de 10 pistas, que ofrece ahora una especie de cabaret de la guerra fría.
Los puestos de comida rápida compiten por la clientela con quioscos llenos de gorros de piel del Ejército Rojo ruso (hechos en China) y hay un escritorio donde se puede sellar el pasaporte con una visa de la ex Alemania oriental. Por 1 euro, usted puede fotografiarse con un actor en el uniforme de un guardia fronterizo aliado.
PEQUEÑOS VESTIGIOS
Pero ocurre una cosa extraña cuando se busca el muro de Berlín. Uno comienza eventualmente a darse cuenta de que, debido a que queda tan poco de él y debido a que esos pocos fragmentos restantes pueden ser invariablemente localizados por la presencia frente a ellos de un grupo guiado de turistas, es cuando uno se tropieza con un vestigio pequeño, no anunciado y no recordado de su antigua existencia.
En la calle Bernauer, por ejemplo, un puñado de monolitos esparcidos recuerda la suerte de media docena de hombres y mujeres que murieron por disparos o al saltar desde las ventanas de edificios ya hace tiempo demolidos. Es difícil, si no imposible, hallar mucho más sin un guía especializado.
Eventualmente hallamos la ruta del muro cuando cruza la Blankenfelderchaussee, en el lugar de un curioso y pequeño memorial a los “valientes” bomberos de Lübars que, en junio de 1990, se congregaron a derribar el muro y abrir la ruta.
De regreso en la ciudad, camino por las calles Norwger y Schwedter, encajonadas entre líneas ferroviarias y edificios que todavía deben ser renovados. Aquí también estuvo una vez el muro. Esta zona completa (28 grandes bloques de departamentos) era considerada especialmente sensible y objeto de medidas especiales de seguridad. Una cuarta parte de los departamentos era ocupada por oficiales confiables de la Stassi o del ejército y sus familias. Ahora los grafitis dicen: “Jódanse los yuppies” y “A abolir la realidad”. Y eso es todo.
Excepto por esas reliquias punzantes pero no reconocibles para el ojo no experto, el muro de Berlín es, verdaderamente, historia.
The Guardian, derechos exclusivos para La Nación

jueves 19 de noviembre de 2009

REGRESAN A LA MODA LOS PRODUCTOS DE LA RDA




Por Olga Borobio. Corresponsal
Berlín
Casi 20 años después de la caída del Muro de Berlín, los productos típicos de la extinta República Democrática Alemana (RDA) vuelven a estar de moda: las salchichitas de Halberstadt, el famoso refresco Vita Cola o los pepinillos agrios Spreewald.
Las pastas de Riesa, las bolitas dulces de Halle o el pan crujiente de Burg son también productos con marcas de la ex RDA que si durante mucho tiempo apenas podían encontrarse en los supermercados, ahora están experimentando un renacimiento, afirman expertos en mercado.
Se acabó el cliché de que quien consume esos productos del Este está anclado en el pasado y cada vez hay menos diferencias con los productos del oeste, indicó a medios alemanes Hubertus Pellengahr, de la Asociación de Pequeños Comerciantes HDE.
Además, hay algunos productos que están perdiendo la imagen de pertenecer a la antigua RDA: es el caso de los pepinillos Spreewald, la ceveza Wernesgruner o la famosa harina Kathis, que según el experto "abandonaron la esquina ideológica".
En general, lo que se está haciendo con estos productos es dejar su nombre antiguo en el envase, pero renovando el contenido y el mismo envase.
A principios de la década de 1990, los productores orientales luchaban por estar en las grandes listas de los consorcios comerciales y los pocos productos que lograban introducir en los supermercados occidentales ocupaban lugares poco atractivos para la compra.
Sin embargo, las cosas han cambiado mucho y la oferta de productos orientales se valora cada vez más.
"En un mundo globalizado, los empresarios apuestan por la regionalidad, beneficiando a productos como de Sajonia o Mercklemburgo", afirmó el experto en consumo Wolfgang Twardawa, del Instituto de Investigación del Consumo, con sede en Nurenberg (GfK).
Uno de los precursores de la idea fue la cadena de supermercados de bajo costo "Penny", que vende una gran variedad de productos de diversas regiones de Alemania.
El verano pasado comenzó a ampliar su oferta del Este, bajo el lema: "Östlich gleich köstlich", un juego de palabras que en español significa algo así como "lo germanoriental es sinónimo de sabroso".
Pero, ¿qué fue de los productores? Tras la unificación alemana, algunas viejas marcas orientales cayeron en manos occidentales después de la caída del Muro: Henkel compró Spee y la Binding-Brauerei de Frankfurt absorbió la cervecera Radeberger Pils.
Pero algunas marcas consiguieron sobrevivir a la tendencia como la famosa crema de manos Florena, también llamada "la Nivea del este": se vende muy bien en el este y el oeste de país.
Vita Cola pertenece desde 2005 al grupo Hassia, de Hessen. Y con su desacostumbrado sabor a limón, la bebida del este pudo sobrevivir a la competencia de su competidora estadounidense de Atlanta y sigue bebiéndose en el este del país.
Una historia de éxito, la del Sekt del este (la versión alemana de la champaña), que es reconocible por su tapa roja, fue considerado por los alemanes occidentales demasiado dulce.
En 1993, el productor de bebidas espirituosas Harald Ecke entró en la empresa de Freiburgo, en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, y en 2001, el consorcio oriental compró marcas de tradición occidental como Mumm o MM y se convirtió en el productor número uno del país.
Y mientras, en Internet, los vendedores juegan por la nostalgia por la RDA, vendiendo en paquetes típicos de la RDA pan ruso o dulces.
En total: mil 200 productos de la antigua RDA pueden conseguirse por la red. Y el auge de la demanda es imparable, según los expertos.

miércoles 18 de noviembre de 2009

ANARQUIA EN LA ALEMANIA ORIENTAL


Al hilo del 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín
Hace 20 años se produjo en la República Democrática Alemana (RDA) un giro social impensable hasta entonces.
Bernd Drücke

Las manifestaciones masivas y la caída del Muro de 1989 llevaron al fin del régimen del SED (Partido Socialista Unificado), sellado definitivamente con la anexión del país a la República Federal Alemana (RFA).
Las elites alemanas celebran hoy los “20 años de revolución pacífica de 1989”, mientras la historia de la resistencia pacífica contra la dictadura de la Alemania oriental se muestra a menudo falseada en los medios.
Así, l@s autor@s de un documental emitido en abril del 2009 en la ARD (primer canal de televisión estatal) sobre el papel de la Iglesia en la RDA no se cortaron un pelo en presentar la biblioteca “Umwelt” (medio ambiente) de Berlín Este y su boletín llamado Umweltblätter como parte de la “resistencia eclesial”, sin mencionar que ambos proyectos horizontales se definían como “proyectos anarquistas”.
Quisiera confrontar la tergiversación de la historia en favor de l@s poderos@s con un poco de historia desde abajo.
Ciertamente, en la RDA no había un gran movimiento anarquista. Sin embargo, los medios por la democracia de base y libertarios jugaron un importante papel en la formación del movimiento pacífico de masas que acabó mandando el régimen autoritario y militarista del SED al estercolero de la historia.

Anarquismo y prensa libertaria en la ZOS y la RDA
Tras la Segunda Guerra Mundial, l@s poc@s anarquistas que habían sobrevivido a doce años de dictadura nazi trataron de reorganizar el movimiento anarquista, que en los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial llegó a contar con más de 150.000 activistas.
En la Zona de Ocupación Soviética (ZOS, 1945-1949) lo tuvieron especialmente difícil, dadas sus posturas antiautoritarias y antiestalinistas. Tanto los dirigentes de la ZOS como los de la poterior RDA (1949-1990) se mostraron hostiles a l@s socialistas libertari@s.
Siguiendo a pies juntillas los postulados de Lenin, consideraban el anarquismo como una “corriente política e ideológica pseudorrevolucionaria pequeñoburguesa que rechaza por principio cualquier forma de organización política y estatal y que sirve objetivamente a los intereses del Capital monopolista” (Pequeño Diccionario Político, Berlín Este 1988).
Debido a la escasez de papel y la represión por parte de la administración militar soviética y el SED, tanto en la ZOS como luego en la RDA sólo era posible realizar y poner en circulación una cantidad muy limitada de octavillas y circulares. El agitador Willi Jelinek, de Zwickau (Sajonia), organizó en 1945 con sus amistades una “oficina de información” para socialistas libertari@s en la ZOS, además de poner en marcha algunas circulares. Con el fin de llevar adelante la reorganización del movimiento libertario, l@s anarquistas organizaron en noviembre de 1948 un congreso en Leipzig para todos los grupos libertarios de la ZOS. Tod@s l@s participantes fueron detenid@s, incluidos Jelinek y un secreta infiltrado que había participado en la planificación del congreso.
Jelinek murió en marzo de 1952 en la prisión de Bautzen, en circunstancias todavía sin aclarar. Se supone que de extenuación, como la mayoría de muertos en las penitenciarías de la ZOS/RDA, según le contó por carta Hermann Furnes, antiguo preso de Bautzen, a Hans Jürgen Degen, estudioso del anarquismo.
L@s marxistas estatistas lograron contrarrestar en gran medida las tendencias libertarias en la RDA. La influencia de la propaganda de los grupos anarquistas apenas fue perceptible hasta mediados de la década de 1980. No obstante, ya en las décadas de 1950 y 1960 habían circulado octavillas ilegales. Hubo indicios de una subcultura germanooriental especialmente allí donde la clase media con estudios logró abrirse algún hueco. El movimiento de oposición extraparlamentaria que surgió en Alemania Federal a mediados de la década de 1960 y los grupos neoanarquistas que de él surgieron también influyeron en el movimiento de oposición de la RDA.
A partir de la década de 1970, amplios sectores de la oposición en la RDA se declaraban socialistas, “evidentemente, a diferencia del régimen, socialistas en un sentido democrático, de democracia de consejos o anarquista”, según el redactor de Umweltblätter Wolfgang Rüddenklau.
Como pequeña parte de una oposición poco estructurada, l@s anarquistas que se mostraban abiertamente más radicales no tuvieron prácticamente ninguna oportunidad de actuar fuera de la clandestinidad durante la década de 1970.
Los medios del “socialismo real” reflejaban exclusivamente los puntos de vista y las declaraciones oficiales del gobierno. La ley apenas permitía otras fuentes de información. Las fotocopiadoras de instituciones y empresas estaban estrechamente vigiladas y sólo eran accesibles a una elite leal al partido.
Las condiciones previas para la creación de medios anarquistas y por una democracia de base sólo mejoraron a finales de la década.
En 1978, tras unas negociaciones con el obispo de las iglesias evangélicas de Berlín Este, Albrecht Schönherr y en medio de una creciente crisis de la política económica y social, el presidente Erich Honecker concedió permiso de impresión a la Iglesia, aunque limitado a las necesidades organizativas de la misma. Con los años, los grupos de oposición fueron ampliando esta fisura en la praxis represiva que afectaba a cualquier tipo de texto impreso. En la primera mitad de la década de 1980, creció a la sombra de la Iglesia evangélica “un serio movimiento por los derechos civiles completamente desligado del SED”. Parte de dicho movimiento se radicalizó y fue adoptando cada vez más abiertamente posturas anarquistas. De este modo, en 1982 surgió dentro de la Iglesia de Dresde un grupo que pronto fue conocido en toda la RDA como Anarchistischer Arbeitskreis Wolfspelz (grupo de trabajo anarquista Piel de Lobo) y que, gracias a la implicación de un impresor del periódico Sächsische Zeitung, puso clandestinamente en circulación octavillas con tiradas de hasta 20.000 ejemplares, logrando movilizar para diversas acciones. Su actividad política duró más de diez años.
Otr@s anarquistas difundieron durante la década de 1980 textos de Mijaíl Bakunin, Emma Goldman, Piotr Kropotkin, Gustav Landauer y otros clásicos anarquistas escritos a máquina y después reproducidos en matrices hasta la ilegibilidad.
En 1986 se crearon las primeras publicaciones de orientación libertaria del movimiento clandestino de la RDA. Como casi todas las publicaciones de la oposición, fueron impresas y distribuidas bajo el relativo amparo de la Iglesia evangélica.‘Kopfsprung’
Una publicación marcadamente anarquista de la clandestinidad en la RDA fue Kopfsprung, que siguió apareciendo hasta 1991. La historia de su creación comenzó en el Congreso regional de la Iglesia de 1986.
Allí se formó, como “oposición a la burocracia eclesiástica (dominante)”, la llamada Kirche von Unten (KVU, Iglesia de abajo), que no se definía ni como organización cristiana de base contra los “líderes espirituales cargados de prebendas” ni como “grupo de reforma religiosa”. El grupo, de orientación más bien atea y formado en su mayoría por anarquistas y punks, se involucró en la lucha contra el estado reinante de las cosas.
Con el tiempo, la KVU se convirtió en un grupo con contenidos propios que ya no se definía únicamente como mero movimiento contestatario. Se dividieron en diversos grupos que se ocuparon de cuestiones diversas. La KVU publicó en 1986 al menos tres números de mOAning-STAR, de orientación libertaria.
El primer número de Kopfsprung (salto de cabeza), publicado por redactor@s anónim@s, apareció en primavera de 1987 en Berlín Este, sin indicación alguna de fecha ni lugar de publicación. Consistía en una serie de textos políticos escritos a máquina a una columna y pobremente maquetados, acompañados de dibujos propios y textos líricos.
En 1986, Initiative Frieden und Menschenrechte (Iniciativa por la Paz y los Derechos Humanos, de tendencia izquierdista liberal) de Belín Este fundó Grenzfall (caso límite), que sirvió como boletín no censurado de la oposición a nivel de toda la RDA. Al contrario que l@s de Umweltblättern, fundado poco después, l@s redactor@s de Grenzfall no consideraban su proyecto como anarquista. Los grupos de corte anarquista como KVU, Anarchistischer Arbeitskreis Wolfspelz y la Biblioteca Umwelt Berlín Este perseguían otras metas y creían poder poner en marcha el proceso deseado de desarrollo de “una nueva sociedad desde abajo” a base de ampliar los espacios liberados, fuese mediante la reforma de la RDA o a través de la destrucción del aparato del Estado.‘Umweltblätter/telegraph’
En otoño de 1986 apareció en Berlín Este el primer número de Umweltblätter. En un principio lo publicó mensualmente la Biblioteca Umwelt (BU), fundada ese mismo año en los locales de la parroquia de Sión y, según el redactor Wolfgang Rüddenklau, “de orientación anarquista”.
Al igual que la mayoría de publicaciones de oposición en la RDA, el “Boletín informativo del Círculo por la Paz y el Medio Ambiente” (título secundario) se reproducía mediante ciclostilado y hectografía. Aparecía en formato DIN A4 con el sello añadido de “Sólo para información interna de los miembros de la Iglesia”. Dada la mala calidad de impresión de los textos, escritos a máquina a una columna y con poca o ninguna maquetación, la publicación resultaba a menudo bastante ilegible.
Umweltblätter sirvió también como portavoz del reducido movimiento libertario en la RDA. Según Rüddenklau, trataba de “transmitir una discreta postura anarquista”.
Ante todo se publicaban artículos referentes a informaciones ocultadas por las autoridades sobre la vida cotidiana en la RDA. En invierno de 1986/87, Umweltblätter reveló que los niveles de smog en la capital multiplicaban por nueve el límite admisible. Todo ello contrariaba a las autoridades tanto como el propio hecho de que la publicación se estuviera convirtiendo en un órgano de discusión de diversas agrupaciones independientes ecologistas, pacifistas y de defensa de los derechos humanos y ciudadanos. A pesar de su escasa tirada de 600 ejemplares, constituía un auténtico espacio abierto de comunicación disidente.
En noviembre de 1987, el conflicto entre el aparato del Estado y los grupos disidentes dio un salto cualitativo: en la noche del 24 al 25 de noviembre, la policía secreta (Stasi) registró por primera vez los locales de la Iglesia evangélica y detuvo a cinco personas. La acción estaba dirigida contra Umweltblätter, que ya iba por el duodécimo número, y Grenzfall, que se imprimía en la BU. Alrededor de 20 miembros de la Stasi y la fiscalía del Estado confiscaron, entre otras cosas, aparatos de reproducción, manuscritos y libros publicados en el Oeste.
En muchas ciudades de la RDA se produjeron concentraciones y actos de protesta. L@s opositor@s deportad@s a la República Federal en los años anteriores organizaron la llegada regular de información desde la RDA y su posterior difusión internacional. Finalmente, tod@s los detenid@s fueron liberad@s y se suspendió el procedimiento judicial.
Umweltblätter siguió publicándose.
También recibieron el apoyo de libertari@s de la República Federal. La publicación anarcopacifista Graswurzelrevolution, la publicación anarcosindicalista direkte aktion, la publicación autónoma de Berlín occidental Interim, así como el diario berlinés de izquierdas taz reprodujeron artículos de Umweltblätter. De este modo, los contenidos del boletín se difundieron también fuera de la RDA y además se reforzó la relación y el intercambio de información entre libertrari@s de ambos lados de la frontera. El “Círculo de amigos de la Biblioteca Umwelt“ (Freundeskreis Umwelt-Bibliothek), formado en 1986, el taller horizontal Graswurzelwerkstatt de Colonia y el Umweltzentrum de Münster se encargaron, con moderado éxito, de la construcción de una red de distribución de Umweltblätter en la República Federal. En en número 138 de Graswurzelrevolution (noviembre de 1989) se llamaba a la solidaridad de l@s lector@s: “¡Encargad Umweltblätter!”
Dado que las informaciones aparecidas en Umweltblätter cada vez salían más a relucir en las discusiones cotidianas, las autoridades se vieron forzadas a hacer llegar fotocopias de artículos destacados del “panfleto negativo y hostil” a “determinados organismos”.
“Y hubo más: por todas las ciudades de la RDA, incluso a veces en pueblos, surgieron como setas publicaciones de diversas tendencias de oposición. No es que el monopolio estatal de la verdad hubiese sido quebrado de una forma ejemplar, es que se vino abajo. El régimen perdió la cara y no podía hacer gran cosa para remediarlo”, reflexionaba en colectivo de la Biblioteca Umwelt de Berlín en el telegraph nº 10/95.
Entretanto, Umweltblätter comenzó a aparecer bimensualmente con una tirada de hasta 3.000 ejemplares. Como órgano ampliamente leído de la oposición convertida en movimiento de masas, cumplía una función muy destacada.
En 1994, Rüddenklau analizó los acontecimientos en torno a la redada de otoño de 1987: “Fue el principio del fin de la RDA. A partir de ese momento se vino a demostrar en una serie de crisis internas consecutivas que el régimen ya no podía recurrir al terror que había mantenido a la población a raya y asegurado la existencia de la RDA. La gente comprendió que el emperador estaba desnudo, por así decirlo, y comenzó a salir a la calle en cada vez mayor número, hasta que a finales de 1989 se hundió el régimen.”
Para las publicaciones opositoras, el desenlace favorable de los acontecimientos supuso un enorme impulso, a pesar de que la Stasi logró, mediante numerosas acciones de sabotaje a cargo de un colaborador extraoficial, la aparición de nuevos números de Grenzfall. Sin embargo, Umweltblätter asumió el papel de Grenzfall como boletín de noticias de la oposición en toda la RDA. En el conjunto de la república se hallaron corresponsales que enviaban noticias, comentarios, descripciones generales de la situación y análisis de muchas ciudades y pueblos de la RDA a Berlín oriental y que aparecían en Umweltblätter.
A comienzos de octubre de 1989, la redacción de Umweltblätter decidió ponerse a la altura de los cada vez más vertiginosos acontecimientos y publicar un boletín de siete a diez páginas “según se vea necesario”. El 9 de octubre, “el primer momento de ralentización de la crisis de política interior” (Rüddenklau), la publicación apareció por primera vez bajo el título que conserva en la actualidad, telegraph.
Se habían desplegado tropas contra la manifestación de los lunes en Leipzig.
Vehículos militares patrullaban por el centro de la ciudad.
“Con mucho esfuerzo, imprimimos en nuestras achacosas y agotadas multicopistas los 4.000 ejemplares del primer número. Al cabo de 20 minutos fueron vendidos en la iglesia de Getsemaní (Gethsemanekirche) a los manifestantes. Se volvieron a imprimir 2.000 ejemplares mientras se preparaba la siguiente edición”, recuerda Rüddenklau. De ahí en adelante, la Biblioteca Umwelt de Berlín oriental sacó el telegraph cada siete-diez días. A través de investigaciones, en parte exclusivas, impregnadas de enfoques tanto antiestalinistas como anticapitalistas, la redacción logró hacer un seguimiento crítico del paso de uno a otro sistema. Dedicaron numerosos artículos a la superación del pasado, la Stasi y el movimiento de oposición (en parte también anarquistas).
En mayo de 1990 se fundó sag nein! (¡di que no!), “publicación por la insumisión total en la RDA”, como miembro asociado de la Internacional de Resistentes a la Guerra (IRG) [http://wri-irg.org/es/].
El mismo mes surgieron otras publicaciones, como BesetzerInnenzeitung, que funcionó como portavoz de las hasta 130 casas ocupadas que había en 1990 en Berlín oriental.
Al igual que muchas otras publicaciones libertarias que aparecieron en la RDA antes de la “Reunificación”, sag nein! y BesetzerInnenzeitung desaparecieron al cabo de pocos años.
El telegraph es una excepción, pues sigue publicándose, aunque con menos tirada y de forma irregular.‘El Cambio’
En 1989 se consumó un cambio en la RDA. A finales de verano y otoño, miles y miles de personas abandonaron el país cuando la embajada de la RFA en Praga permitió la entrada libre a la República Federal. La pequeña movida opositora se convirtió en movimiento de masas, cientos de miles se manifestaban todos los lunes contra los gobernantes en Berlín oriental bajo el lema “¡Somos el pueblo!”. El 2 de octubre de 1989 se manifestaron en Leipzig alrededor de 20.000 personas, el 9 de octubre fueron 70.000, el 16 de octubre, 150.000 y el 23 de octubre, la víspera de la planeada elección de Egon Krenz como nuevo presidente del Consejo de Estado, se manifestaron alrededor de 250.000 personas. El 4 de noviembre de 1989 se celebró en la Alexanderplatz de Berlín oriental una manifestación en la que participó alrededor de meido millón de personas de diversas tendencias políticas. El discurso del antiguo general de la Stasi, Markus Wolf, fue interrumpido con silbidos cuando intentó defender el trabajo de la Stasi. El 8 de noviembre dimitió el Politburó en pleno. El mismo día se reconstituyó bajo el mando de Krenz.
Tras la apertura del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, los grupos libertarios de la RDA comenzaron a conseguir papel y medios de impresión más allá de las estructuras eclesiales. Se reforzaron los contactos con grupos y colectivos editores del oeste. Mientras que comunistas y “antiimperialistas” tachaban el movimiento libertario de la RDA de “anticomunista”, much@s anarquistas de ambos lados de la frontera se alegraron de la “caída del Muro” y el incipiente “hundimiento del capitalismo de Estado”.

martes 17 de noviembre de 2009

EL DEPORTE TAMBIEN SALTO EL MURO


IÑAKI IZQUIERDO SAN SEBASTIÁN.DV. El día que cayó el Muro de Berlín Michael Ballack tenía 13 años. Jugaba con sus amigos en las calles de su pueblo, Görtlitz, en la República Democrática Alemana. Su club era el Motor, de la cercana ciudad de Karl-Marx-Stadt. Hoy, Ballack es una de la máximas figuras del fútbol internacional, juega en el Chelsea de Londres, suele ser capitán de la selección alemana y Karl-Marx-Stadt no ha cambiado de sitio pero ahora se llama Chemnitz.
El deporte, como parte integrante de la sociedad, también sintió los efectos de la caída del Muro el 9 de noviembre de 1989 y la reunificación alemana. Ballack aún era un niño cuando sucedió todo y es un caso extraño porque, pese a la fuga de talentos hacia el Oeste, Ballack se mantuvo en el Chemnitzer, en el Este, hasta 1997, cuando el Kaiserslautern aprovechó la decadencia del club, hundido en tercera división, para ficharle.
Sin embargo, hubo muchos deportistas de élite a quienes el terremoto de 1989 les pilló en mitad de sus carreras. En el fútbol, el caso más conocido fue el de Matthias Sammer, centrocampistas de enorme despliegue, personalidad tremenda y fuerza incontenible. La caída del Muro le cogió en el Dínamo de Dresde y en 1990 ya le había fichado el Stuttgart, de la parte occidental. En dos años pasó al Inter de Milán y de ahí al Borussia Dortmund, donde alcanzó el éxito y ganó la Copa de Europa.
Antes de la caída del Muro, Sammer había jugado 23 veces con la Alemania Democrática. La reunificación no le apartó de la selección. Disputó 51 partidos con la República Federal, la Alemania unificada. Es uno de los ocho futbolistas que fueron internacionales en los dos lados. Sólo él y Ulf Kirsten fueron figuras en tras la reunificación.
Kirsten, compañero de Sammer en el Dínamo de Dresde, fue el primer germano oriental en pasarse a la Bundesliga. Delantero al que comparaban con Gerd Muller, fichó en 1990 por el Bayer Leverkusen, donde jugó 14 temporadas y sigue como técnico de la base. Fue cien veces internacional con Alemania, 49 con la del Este y 51 con la unificada.
La Bundesliga del Oeste
Si en el plano individual los futbolistas del Este tuvieron poco peso en la nueva Alemania, la caída del Muro significó el principio del fin para los clubes de la RDA. Ninguno ha ganado el título de Liga en estos 20 años y, tras el descenso del Energie Cottbus en mayo pasado, ahora no queda ningún equipo de la zona oriental en la Bundesliga.
El Cottbus es el equipo de la canciller Angela Merkel, también originaria de la Alemania del Este. Su máximo éxito fue llegar a la final de Copa de 1997 para perder ante el occidental Stuttgart.
El Muro cayó en 1989, pero la DDR Oberliga se disputó hasta 1991. Tras la reunificación, sólo dos equipos, el Hansa Rostock y el Dínamo de Dresde, se integraron en la competición de la RFA. La primera Bundesliga unificada fue la 1991/92.
La mayoría de los clubes de la antigua RDA deambulan perdidos por las categorías inferiores, como el Dinamo de Berlín, que fue el equipo de la Stasi y gran dominador de aquella Liga, milita hoy en la NOFV-Oberliga Nord, de la quinta división.
Antes de la caída del Muro, el fútbol germano oriental sólo logró un triunfo internacional, la Recopa de Europa en 1974 que ganó el Magdeburgo -hoy hundido en una liga regional- al derrotar al Milán. El Carl Zeiss Jena (hoy en Tercera) y el Lokomotiv Leipzig (en regional) fueron finalistas en esta misma competición en 1981 y 1987 ante Dinamo Tbilisi y Ajax de Amsterdam, respectivamente.
El gol del jugador del Magdeburgo Jurgen Sparwasser que dio la victoria a la RDA ante la RFA en el Mundial de Alemania 1974 fue una oportunidad que el régimen comunista no dejó pasar para su propaganda, pero el fútbol de la RDA nunca estuvo a la altura del de sus hermanos occidentales.
Excepción del balonmano
Magdeburgo, sin embargo, representa el éxito de otra disciplina deportiva en la Alemania del Este: el balonmano. El Magdeburgo fue el dominador de la Liga en la RDA y también ha ganado la Bundesliga unificada. Pero no sólo eso, desde 1989 ha logrado, entre otros éxitos, una Liga de Campeones, tres EHF, una Liga, una Copa y dos supercopas. Antes de la caída del Muro era uno de los mejores equipos del mundo (dos copas de Europa, entre otras cosas) y veinte años después sigue siéndolo.
Pero es una excepción a la regla. El Magdeburgo es el único equipo del Este en la Bundesliga. Los otros 17 son de la antigua RFA. Por sus filas han pasado todo tipo de figuras, entre ellos el jugador proveniente del Este más mediático, Stefan Kretzschmar. Nacido en Leipzig, en 1989 tenía 16 años y ya jugaba en el Dinamo de Berlín.
Su viaje a occidente le llevó al Gummersbach, pero regresó al Magdeburgo para finalizar su carrera, hace dos años. Además de por su extraordinaria calidad, Kretzschmar se hizo famoso por sus múltiples tatuajes y piercing. Se convirtió en una celebridad y en un habitual del papel couché.
En el Este, los deportistas de élite tenían ciertos privilegios, pero resultaban ridículos ante las posibilidades que tenían sus colegas occidentales. Kretzschmar vio claro el mundo que se abría ante él y no dejó pasar la oportunidad.
Tuvo un romance con Franziska Van Almsick, la deportista proveniente del Este más popular en Alemania. Además de magnífica nadadora, Franzi era una «famosa» en el más amplio sentido de la palabra, con apariciones en el mundo de la televisión, la moda y el cotilleo incluidos. Ambos se hicieron millonarios.
A Van Almsick, nacida en Berlín Este, la caída del Muro le cogió con 11 años, pero ya estaba en el omnipresente Dinamo, y en 1993, sólo cuatro años después, ya fue elegida nadadora del año por Swimming World magazine. Ganó diez medallas olímpicas para la nueva Alemania unificada -ninguna de oro-, fue doble campeona del Mundo y 18 veces campeona de Europa, entre 1993 y 2002.
Ullrich llegó del Este
La RDA aportó a la nueva Alemania atletas de muchas disciplinas, pero el paso del tiempo hizo languidecer al deporte oriental. El ciclismo fue la excepción gracias sobre todo a Jan Ullrich. El único vencedor alemán del Tour de Francia nació en Rostock en 1973, por lo que cuando cayó el Muro ya había completado su formación en la estructura del deporte oriental, en el Dínamo de Berlín, y sus brutales cargas de entrenamiento.
Ullrich se pudo beneficiar durante toda su carrera profesional del cambio de sistema. Ganó el Tour de 1997, con 23 años, una edad muy temprana para el ciclismo, y se abría ante él un futuro sin límites. No ganó ninguno más. Su adaptación rápida al estilo de vida occidental le pasó factura. Dotado de un talento descomunal, siempre pareció llegar falto de forma a las grandes citas. Lance Armstrong hizo el resto.
La caída del Muro también permitió a los aficionados ver en directo a campeones a los que sólo conocían por referencias de sus hazañas en la Carrera de la Paz, el Tour del Este: Uwe Ampler, Uwe Raab y, sobre todo, Olaf Ludwig. La caída del Muro les cogió ya más veteranos y trataron de prolongar sus carreras al máximo.
Fueron muchos más los deportistas que vieron sus carreras atravesadas por aquel acontecimiento histórico. Sin embargo, veinte años después, parece que el deporte alemán es una cuestión que se dirime en el Oeste, como tantas otras en la Alemania unificada.

http://www.diariovasco.com/20091101/deportes/mas-deportes/deporte-tambien-salto-muro-20091101.html

lunes 16 de noviembre de 2009

LA CRISIS ALEJA EL SUEÑO CAPITALISTA EN LETONIA


El país báltico sufrirá este año una caída del PIB del 18%, la mayor del mundo - El colapso económico obliga a buscar un modelo de crecimiento alternativo
ANDREA RIZZI (ENVIADO ESPECIAL) - EL PAIS



Dos décadas después de la desaparición del Muro de Berlín, EL PAÍS inicia la publicación de una serie de reportajes sobre los Estados de Europa central y del Este que se liberaron entonces de las dictaduras comunistas
Enfundado en ropa vieja pero limpia, periódico abierto entre las manos, Oleg Lukoshko aguarda su turno en una cola de unas 80 personas que se alarga sobre una escuálida acera de la periferia de Riga. Los letones creían haber tumbado para siempre las colas humillantes junto con sus peores pesadillas soviéticas, pero el capitalismo también puede infligir esperas infames a sus adeptos. Unos 30 metros más adelante, desde un portal verde que se abre todos los días a las doce, personal de un monasterio ortodoxo distribuye sopa de verduras y pan gratis.
"Me quedé en el paro hace un año", dice Oleg en la cola de la beneficencia
A diferencia de muchos de sus compañeros de espera, cuyos alientos delatan asiduas relaciones con el alcohol, Oleg, de 52 años, tiene el tipo de pinta que uno no se esperaría encontrar ahí. No es el único que no encaja. La recesión de caballo que azota a Letonia no parece mirar a la cara a nadie. El país báltico, junto con su vecino Lituania, sufrirá la contracción del PIB más fuerte del mundo en 2009: una caída del 18%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Me quedé en el paro hace más de un año, el subsidio de desempleo dura sólo nueve meses, hay que pagar el alquiler. Mis hijos me ayudan lo que pueden, pero no es suficiente", resume Oleg, que presume de su formación de soldador de astillero y de su calificación de sexto grado en la escala profesional soviética.
El ascenso del paro ha sido vertiginoso en Letonia, un país con 2,3 millones de habitantes. En septiembre, la tasa se situaba en el 18%, frente al 8% de hace un año. Una situación dramática, si se considera que el Estado está al borde de la bancarrota. Sólo un rescate de 7.500 millones de euros -un tercio del PIB del país- liderado por el FMI y la UE lo ha mantenido a flote.
El impacto brutal de la crisis ha agrietado de repente el sueño de bienestar y libertad que animó el apasionado abrazo del país a Occidente tras la independencia lograda en 1991. En la actual década todo parecía ir viento en popa. Tasas de crecimiento del 10%, admisión en la UE y en la OTAN, mejores sueldos. Se hablaba de tigre báltico.
"En 2005 ya empezamos a advertir que iba todo demasiado rápido, que había demasiado crédito fácil y consumo, y poca producción de bienes. Pero los políticos no pisaron el freno a tiempo", comenta Andris Vilks, asesor para Economía y Finanzas del actual primer ministro, que tomó posesión del cargo en marzo.
La balanza de pagos con el exterior arrojaba cifras rojas del 20% del PIB al año, la deuda del sector privado se disparaba. Letonia vivía por encima de sus posibilidades. La película se acabó de repente y empezó un doloroso ajuste de cuentas. En enero pasado hubo disturbios en Riga, con un centenar de detenidos. Cayó el Gobierno. El país parecía a punto de irse al garete.
La comunidad internacional no lo permitió. Las repercusiones sobre países vecinos y varios grandes bancos habrían causado daños mucho más allá del reducido tamaño de la economía báltica. "Ahora la situación es algo más estable. El cuadro macroeconómico mejora, aunque el social sigue empeorando. El paro seguirá creciendo. Pero no tenemos otra elección que duros recortes de gasto", dice Vilks.
Así, en la misma cola de Oleg, se halla también Pavils, de 55 años, guardia fronterizo jubilado. "Yo cobraba 158 lats. Ahora me dan 142 (poco más de 200 euros)", dice. A los jubilados hubo que recortarles la pensión un 10%. Profesores, médicos y policías... todos han ido a peor. Los servicios básicos tiemblan bajo los golpes de tijera. Como Oleg, Pavils tiene las manos limpias y lleva una revista de historia en la bolsa.
"Algunos dicen que, ganada la independencia de Moscú, la hemos perdido ahora a favor del FMI y Bruselas", comenta Janis Dripe, ex ministro de Cultura y presidente de los arquitectos de Riga. "Es cierto que somos de alguna manera prisioneros. Pero creo que, a pesar de la frustración, sigue primando un sentimiento de libertad. ¡Al menos ahora somos víctimas de nuestros propios errores!", observa.
"Hubo mucha ingenuidad. Creímos que tras entrar en la UE todo podía ir sólo a mejor. La gente se endeudó locamente y dio rienda suelta a sueños acumulados durante décadas de penurias", reflexiona el director de la Biblioteca Nacional, Andris Vilks (casualmente homónimo del economista). "Ahora hay varias cosas que me preocupan", dice. Se interrumpe. Se acerca a una estantería y vuelve con un ladrillo. "Con esto rompieron una de nuestras ventanas durante los disturbios de enero. El desorden social puede ser un problema. Pero, más todavía, me preocupan la criminalidad y la emigración".
Por las calles de Riga, las octavillas que publicitan cursos de yudo invitan a prepararse para defenderse en la selva en que podría convertirse la ciudad. La emigración es un espectro inquietante en un país con un claro declive demográfico.
Quienes se queden tendrán que poner el país en un nuevo carril, reformular un modelo que ha fracasado. No les falta talento y cultura para lograrlo.
-¿De dónde viene usted? Ah, España. ¡Siempre soñé con visitar el Prado!-, dice uno de los ciudadanos que hacen cola con Oleg y Pavils.


domingo 15 de noviembre de 2009

VARIOS ANALISIS SOBRE EL MURO DE BERLIN

(Muro de división en Melilla)
20 AÑOS DE LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN

Este mes se cumplen 20 años de la caída del Muro de Berlín que permitió pasar libremente de un lado a otro a miles de alemanes, nada más. Como pasa el tiempo verdad, si parece que fue ayer cuando veíamos cientos de Alemanes del Este picar el muro que no les dejaba de ver las bondades del capitalismo, para la mayoría de ellos este sería su último trabajo ya que miles de ellos se irían al paro, hasta la fecha imposible en la RDA. Pero es lo que tiene la libertad de mercado, que para que unos vivan bien la mayoría tiene que ser explotada. ¡20 años! Y ha pasado de todo, se han construido más muros, como el de Melilla, Sahara, Israel, pero no pasa nada, estos son normales y necesarios dentro de la verborrea socialdemócrata vendida al capital. El muro cayo,, como deberían de caer todos, y la única melodía que nos ha dejado, no fue precisamente la de U2 en la puerta de Brandemburgo, la melodía la puso en los bombardeos B52 (orden dada por otro socialdemócrata que ha recibido su premio siendo contratado por ACCIONA) arrasando Belgrado o Gaza o tantas partes del mundo, pero lo vergonzoso fueron los 250 alemanes que murieron en atravesar ese muro ignominioso que dividió el mundo, los otros son daños colaterales de sistema métrico decimal.
Yo, que soy muy empático, me pongo en la piel de estos alemanes deseando que llegue la ansiada libertad, que lucho por ella, que soy de una sociedad clandestina para acabar con el estado y cuando por fin se consigue derrocar al gobierno y cuando llega el nuevo estado, seis meses después me despiden de mi trabajo, me ponen un alquiler altísimo en la casa que tenía del estado y me hacen pagar por un montón de cosas que eran gratuitas , yo creo que esto es para cabrearse o por lo menos pedir la hoja de reclamaciones para quejarse de que eso no es lo que le habían dicho o contado. Es el precio de la libertad de comprarse un BMW o un AUDI.
Llevamos una semanita de cuidado con esto de muro, una semanita que estoy harto de escucha sandeces de cuidado, de defensores de los derechos humanos como Bush padre, de artistas también opinando sobre estas cosas (que tienes todo el derecho del mundo) e incluso a la Cadena SER que un día de estos se va al mismísimo Berlín ha hacer un programa especial con el patrocinio de algún banco, el mismo que embarga cientos de viviendas de los trabajadores españolitos sin importarles nada los derechos humanos. ¡Como nos vende humo!
Me quedo con las palabras de la Canciller Alemana Ángela Merkel en una entrevista que le ha hecho la TVE y que hacía referencia a los trabajadores que se dedicaban a la agricultura en la RDA que según sus palabras “paso de un doce por ciento a un uno por ciento cuando los dos países se unieron, a los trabajadores excedentes no se los podía manda a Múnich claro está, ni tampoco se podía hacer nada con ellos” y aquí termino su frase, queriéndonos decir que ese excedente se quedo en la indigencia más absoluta. En estas palabras se condensa todo lo que vino para los alemanes del Este después. Pero como saben el derecho al trabajo es algo tan elástico como un chicle.





ULTIMO COHETE DE LAS CELEBRACIONES DEL MURO DE BERLIN

Me emocione... mucho... al oír el discurso de Iñaki Gabilondo en el Canal Cuatro a las nueve de la noche. A todo españolito de bien se le tuvo que poner la carne de gallina al escuchar semejante sinfonía de uno de los mejores periodistas de este país. Parecía que estaba en la noche del 24 de diciembre oyendo a nuestro monarca con la diferencia de la fecha, 9 de noviembre, y que Iñaki habla mejor, no tenía ninguna fotografía con la family real, unos libros y la bandera monárquica a su espalda. Nos hablo de la libertad y de cómo los muros lo hacen los hombres y los tira la historia y de tantas palabras bonitas y rimbombantes. Llego un momento que me emocione tanto, que me puse de pié y con la mano en el pecho tararee nuestro himno nacional entre lagrimas y VIVAS A ESPAÑA y a nuestra modélica democracia. Como no, compaginó palabras como comunismo y sistemas putrefactos pero sin ninguna mala intención, es Iñaki y todo lo que hace y dice lo hace desde su bondad. Fue muy valiente en denunciar los otros muros que se han construido después de la caída del de Berlín y fue más valiente aún al referirse a la valla que divide Melilla, no como frontera sino también como muro. Referencias también dedico a otros muros no físicos como el de las desigualdades, entre multimillonarios y las diferencias que existen entre países pobres con respecto aquellos olvidándose que también en nuestro modelo de sociedad, la nuestra, la genuinamente ibérica, existen este tipo de desigualdad y si no vean la diferencia de salario de nuestro buen Iñaki y un trabajador que gane 800 euros mensuales y con esto no quiero decir que nuestro icono Iñaki no se lo merezca. Oyendo todas estas cosas no me quedó claro de quien era la culpa, puede ser del capitalismo o de vete tú a saber, el en ningún momento hizo referencia a el como algo malo pero si nos dejo caer el binomio comunismo putrefacción como algo muy malo, pero creo que Iñaki no tenía ninguna mala intención en esto, simplemente se le olvido las maldades del gran capital. Tampoco aporto ninguna solución a los muros y las desigualdades que dividen al ser humano, pero creo también que sin ninguna mala intención ya que todos intuimos de alguna manera, que nuestros problemas nos los genera el capitalismo y no hace falta hacer ninguna mención a ello.
Iñaki aportó su granito de arena para lavar conciencias progresistas al hablar de estas cosas de la libertad y las denuncias de las diferencias sociales siendo este el peaje necesario y diario que todo que se considere de izquierdas debe de hacer por lo menos para poder dormir tranquilo. Y con este doy por zanjadas mis estradas referidas a la caída del Muro de Berlín prometiéndoles que si me vuelven a provocar volveré, y que si no lo hacen, dentro de cinco años volveremos a hablar del tema cuando se celebre por todo lo alto los 25 años de aquel hecho histórico


POR ENESIMA VEZ, EL MURO DE BERLIN.

Mira que les prometí no volver sobre este tema, pero es que no me dejan de dar la matraca con el y yo que soy de sangre muy caliente tengo la necesidad imperiosa (que no Imperioso con el caballo del Gil y Gil) de salir a la palestra a cantar las verdades del barquero.
Resulta que ahora los comentaristas del diario PÚBLICO (y otros del ala izquierda de nuestras sociedad) y a la cabeza uno de los grandes Nacho Escolar, andan pesarosos por lo que supuso la caída del Muro de Berlín y todas las consecuencias que hemos tenido después y lo que nos toca por pasar. ¿Pero que se pensaban? Yo como saben ustedes, no soy una persona que haga unos análisis buenos, todo lo contrario, son subjetivos y tendenciosos, (yo por lo menos lo reconozco) cuando todo el bloque del Este de Europa se desmoronó me imaginaba todo lo que se nos venía encima. Recuerdo una imagen que se me ha quedado retenida en mi retina cuando la bandera de la URSS fue arriada y sustituida por la tricolor de los Zares de todas las Rúsias, en mi pensamiento surgió la reflexión siguiente: “me da la sensación que algo estamos haciendo mal en todo esto y la que nos va a caer” y efectivamente así ha sido. Cuando parte de la izquierda apoyaba sin fisuras la caída del Muro y se caminaba de la mano de otros sectores capitalistas en esta brutal critica no se estaban dando cuenta que lo que hacían era alimentar a una bestia que era difícil de parar luego en el futuro. Cuando nadie levanto la voz (yo sí) a que un país reconocido por la ONU fuera literalmente fagocitado por otro, sin ningún proceso democrático de por medio, estábamos también dando aire a ese monstruos al que he hecho referencia antes. Cuando gran parte de la izquierda le sacudió el polvo de la caída “porque no había nada bueno detrás de muro”, no se daban cuenta que estaban suministrando gasolina al pirómano del mercado “libre” y la desaparición de los derechos sociales. Se hicieron los sordos ante el clamor popular de los ciudadanos de la RDA “somos un pueblo” “queremos más socialismo” o “cuando se cantaba la Internacional” en las concentraciones de Leipzig. Al final fueron compradas sus voluntades con dinero del Oeste. Los fuegos artificiales y la fiesta permanente que se organizaron nos impidieron ver la realidad que ahora estamos sufriendo.
Cuando el muro cayo, solo se pretendían tres cosas, una desaparición de un referente socialista a que otro mundo era posible (con sus reformas en cuanto a las libertades individuales), dos abrir un inmenso mercado para los productos del “mundo libre” para darles salida (por eso hemos tenido estos años la expansión económica que hemos tenido –también reflexionado por mi-) y tres, borrar del mapa a la izquierda emancipadora.
Ahora los análisis y las correcciones son demasiado tarde para solucionar nada, solo nos queda por hacer el parchear este sistema putrefacto que nos ha tocado domar.

lecorbusier

http://estetica-de-la-maquina.blogspot.com/

viernes 13 de noviembre de 2009

EL MURO DE BERLIN NO SE ABRIO EN EL LUGAR DONDE SE CREIA



Lo afirman protagonista del hecho histórico en un documental de la televisión alemana transmitido hoy. Hasta ahora se decía que los primeros berlineses del este pasaron por el puesto de la calle Bornholmer, pero en realidad fue por el de la Walterdorfer Chaussee.

El Muro de Berlín se abrió la noche del 9 de noviembre, pero no en el puesto fronterizo de la Bornholmer Strasse, como se viene diciendo desde hace 20 años, sino en el sur de la ciudad, revelaron hoy protagonistas del hecho en el canal ZDF de la televisión pública alemana.
Hasta ahora, se decía que el puesto de Bornholmer Strasse (al norte de Berlín) fue el primero en ser abierto a Occidente. En un documental titulado "El más bello error de la historia", dos testigos cuentan que fue en el puesto fronterizo de la Walterdorfer Chaussee donde los primeros berlineses del este pasaron a Occidente sin dificultades, informa el diario francés Le Monde.
El 9 de noviembre de 1989, el portavoz del comité central del SED (partido comunista gobernante) Günter Schabowski anunció la apertura inmediata del Muro, error de comunicación que significó un viraje decisivo en la historia alemana.
Heinz Schäfer, en aquel momento comandante del puesto fronterizo de la Waltersdorfer Chaussee, contó en ZDF haber oído la noticia en su casa. De inmediato se precipitó a su puesto, confiscó todas las municiones de sus soldados y les ordenó dejar pasar a los ciudadanos. "Entre las 20:30 y las 21 cruzaron por aquí, estaba abierto," revela en el documental."Cuando se dice hoy que el puesto fronterizo de Bornholmer Strasse fue el primero en abrirse hacia las 22.30 horas, a esa hora centenas de personas ya habían pasado al otro lado a nuestro puesto fronterizo" asegura Schafer.
Algo que confirma en el mismo documental Andreas Gross, uno de los primeros que atravesó el puesto de Waltersdorfer Chaussee junto a su cuñado.
Hacia cerca de las 20.30 horas "nos acercamos al puesto fronterizo, dubitativos en un principio y dijimos cortesmente que habíamos escuchado que era posible viajar sin ningún problema a la República Federal", recuerda.
"Y allí el guardia fronterizo nos responde: "sí, eso es posible" a lo que le digo "bueno, queremos hacerlo ahora" cuenta.
En el marco de los festejos por los 20 años de la caída del Muro, la canciller Angela Merkel va a volver a recorrer el sendero junto a los berlineses del Este que atravesaron el muro para pasar al Oeste la noche del 9 de noviembre de 1989, en Bornholmer Strasse.

jueves 12 de noviembre de 2009

"MI PENSAMIENTO SIGUE VIGENTE" MARGOT HONECKER




Por: Claudia Farfán M.
Fue una de las mujeres más poderosas de la órbita soviética, pero hoy Margot Honecker camina por las calles de La Reina como una simple vecina. Justo cuando se cumplirán 20 años de la caída del Muro de Berlín y el fin de la RDA, indagamos sobre la vida en Chile de la otrora influyente primera dama. Una cosa está clara: aún reivindica el régimen que encabezó su marido, Erich Honecker.
Margot Honecker decidió usar una antigua blusa color gris con tenues brillos para la celebración que la esperaba esa tarde del miércoles 7 de octubre pasado. La prenda estaba casi intacta en su clóset, pese a que muchas veces la había lucido antes de la caída del Muro de Berlín. Por unos segundos, frente a un espejo de su actual residencia en La Reina, el tiempo retrocedió más de dos décadas y ella se vio a sí misma vestida como en su época de esplendor. Pero el reflejo mostraba a una mujer de 82 años de edad, que se preparaba para festejar en Chile los 60 años que habría cumplido la República Democrática Alemana.
Salió de su casa en el condominio Andalué pasadas las siete de la tarde. Con paso ágil y una postura erguida, poco frecuente para alguien de su edad, se despidió de algunos vecinos con la usual amabilidad con que siempre los trata. Menos suerte corrieron los periodistas que también la esperaban ese día, en las afueras de su vivienda, a quienes ella ni siquiera divisó mientras abandonaba el lugar a bordo de un auto.
Cuando uno le hace preguntas, esta mujer de 82 años sonríe con simpatía, pero nunca deja de mirar con desconfianza. Algo de eso proyectaba la mañana del jueves 1 de octubre, mientras caminaba por su barrio, e insistimos en conversar con ella. -¿Existe alguna buena biografía suya en Alemania? -¡No, ninguna! Todo lo que se ha dicho allá ha sido malo.
A diferencia de los tiempos en que era la primera dama de la RDA, Margot Honecker iba sin guardaespaldas. Y en contraposición a lo que ocurría en Berlín Oriental en esos años, cuando sus discursos eran televisados ante millones de alemanes, esta vez la cita era muy íntima, en una sencilla casa de Ñuñoa que pertenece a Marta Friz, una antigua militante comunista chilena que fue amiga entrañable de Gladys Marín. Friz y los otros 25 invitados estaban ahí para agradecer la solidaridad que recibieron en la ex RDA mientras vivieron su exilio. En su mayoría, eran profesionales y dirigentes intermedios del PC y del PS.
En el encuentro, Margot Honecker estuvo relajada. Como pocas veces logra hacerlo mientras está en una reunión social. Sabía que ninguno de los presentes le enrostraría aquella imagen de implacable primera dama y ministra de Educación que le atribuían sus detractores de la RDA y que para ella es un temor con el que ha vivido los 17 años que lleva en Chile. Porque está consciente de que su nombre aún desata una resistencia profunda entre miles de alemanes.

Sin guardaespaldas ni chofer, la ex mujer fuerte de la RDA lleva una vida solitaria en Santiago.
Pero esa tarde del 7 de octubre, sólo recibió elogios. Una de las presentes alabó incluso la blusa de color gris que ella conservaba de sus años en el poder. Margot esbozó una tenue sonrisa. Y pocos minutos después sorprendió a los invitados con una cerrada defensa del gobierno socialista que encabezó su marido Erich Honecker. En un pausado español, leyó el discurso que había preparado y que en una de sus partes principales dice: "Todo lo logrado (en la RDA) no se puede borrar ni negar, eso permanece no sólo en la memoria, sino que hay una juventud que reflexiona al respecto y que dice: debemos construir otra sociedad; como fue aquel tiempo".
Durante estos años en Chile, ella se ha cuidado mucho de no emitir opiniones políticas. Pero esta vez quiso dejar claro que seguía firme en sus convicciones, a pesar de haber transcurrido casi 20 años desde aquel 9 de noviembre de 1989 en que cayó el muro que dividía a las dos Alemanias y que significó para ella y su marido -ya entonces destituido de la jefatura de Estado- iniciar un largo y definitivo destierro.
El silencio de Margot
Margot Honecker lleva una vida solitaria desde que se radicó en Santiago en julio de 1992. Ha optado por salir lo menos posible del refugio inexpugnable en el que convirtió su casa en La Reina, en la cual ha vivido estos 17 años. Primero, tomó los resguardos necesarios para no exponer en público a su marido. Y después de la muerte de Erich Honecker, en mayo de 1994, se mantuvo inflexible en su decisión de tener un bajo perfil público.

Erich Honecker, el hombre que gobernó la RDA durante 18 años, junto a su mujer en 1993.
Jamás ha dado una entrevista. Nunca, a pesar de las muchas veces en que los periodistas han tratado de conmoverla aduciendo largas horas o días de espera en las inmediaciones de su condominio. En esos casos, su carácter suele ser tan inflexible como sus convicciones políticas. Aunque a veces, muy escasas veces, puede mostrar cierta consideración.
Ocurrió el pasado lunes 28 de septiembre, a las 11:30 de la mañana. Margot Honecker se bajó rápidamente del radiotaxi que la traía del supermercado Lider, situado en Príncipe de Gales con Padre Hurtado, a sólo dos cuadras de su casa. Pese a su avanzada edad, sorprende la agilidad con que se mueve. Cuando se dio cuenta de que la esperamos, corrió para no ser interceptada en la calle. Sin embargo, en el portón de entrada, repentinamente se detuvo.
-Señora Margot, ¿leyó la carta que le dejamos hace unos días pidiéndole una entrevista?
-Sí, la he visto. Yo les he escrito una carta también, pero está en alemán. Espere un momento, que la voy a traer.
La señora Honecker habla un español difícil de entender. Se muestra amable. Deja las bolsas con las compras en el antejardín y entra a su casa. Su promesa, sin embargo, cae en el vacío. No vuelve a aparecer. Envía su carta con el conserje de la comunidad.

http://www.quepasa.cl/articulo/19_1203_9.html

miércoles 11 de noviembre de 2009

¿POR QUE SE CONSTRUYO EL MURO DE BERLIN Y POR QUE CAYO?


Malime

Quien haya tenido la oportunidad de visitar con espíritu crítico, no burocrático, alguno de los países del llamado “Socialismo Real” podrá explicarse la base material objetiva que dieron lugar a aquel muro y su posterior caída que arrastró al conjunto de ese “Socialismo Real”, capitaneado por el país con mayor poder burocrático socialista que era la URSS.

Los condicionantes históricos en que se fraguó aquel socialismo que en su origen llenó de ilusión a los trabajadores y de temor al orden capitalista, comenzó a degenerarse sobre todo por la prematura muerte de Lenin el revolucionario que más desarrolló la filosofía marxista en la praxis, agudizada por la guerra interior y exterior, el aislamiento que tuvo que soportar la joven revolución rusa en un país, donde, como el propio Lenin dijo no se daban las condiciones objetivas para que el socialismo pudieran mantenerse, que determinaron el posterior desarrollo más burocrático que revolucionario de aquel socialismo en Rusia y en los demás países. Tal vez el error de Lenin fue el de confiar en que la experiencia soviética influyera en los países europeos más desarrollados y la revolución internacional triunfase, ayudando a aquel país tan atrasado que era Rusia.



Gracias a Lenin si se logró desarrollar las condiciones subjetivas hasta hacerla objetiva, que dieran lugar a la revolución más importante en la historia de los explotados, y que posteriormente ante el desarrollo del imperialismo fascista alemán y tras el fin de la II Guerra Mundial influyera sobre todo en los países de la Europa oriental invadidos por el nazifascismo, liberados con la ayuda “soviética”.



Tras la muerte de Lenin el poder soviético, es decir, los trabajadores liberados del trabajo enajenado que dijera Marx, organizados como clase dominante de abajo arriba controlando desde los centros de producción la actividad productiva-política, no se desarrolló. Los partidos comunistas se erigieron en clase dominante impidiendo la democracia directa y permanente de los trabajadores. La sociedad socialista siguió dividida en sociedad civil, la de los ciudadanos productores y en clase política al estilo capitalista hegemonizada por el partido dominante por muy comunista que se denominara. El papel eminentemente educador que corresponde a un partido con una filosofía con base científica que debe llevar al conjunto del pueblo, mediante la praxis, teoría y práctica, nunca se llevó a efecto.



Aquel socialismo burocratizado que interpretó el marxismo de forma economicista, siguiendo las pautas desarrollistas del capitalismo, permitió un alto grado de desarrollo tecnológico y productivo, a fuer de cercenar la democracia participativa de los trabajadores controlando el poder político-productivo que debió ser el desarrollo del poder soviético, dando lugar al trabajo enajenado impuesto desde las alturas burocráticas.



La planificación burocrática impuesta desde arriba, sin la participación directa del pueblo, tuvo aspectos positivos en cuanto a la formación del pueblo sobre todo en el aspecto técnico productivo, multitud de ingenieros y técnicos con salarios muy inferiores a los existentes en mundo capitalista. Cualquier ciudadano tenía derecho a la formación especializada, cosa que no es posible en el capitalismo donde las familias más adineradas son las que pueden acceder a la Universidad y los master. Aquella enseñanza tenía un coste que se detraía de aspectos de consumo no básico como los que vemos en los países capitalistas, con productos innecesarios pero que proyectan una visión de falsa riqueza y que contribuyen al consumismo estúpido del pueblo enajenado y que como estamos comprobando está deteriorando el medio ambiente y amenazando la propia existencia de los seres humanos y demás especies.



El Muro se construyó para impedir que los enajenados ciudadanos de la Alemania Oriental, mejor preparados tecnológicamente se pasaran al paraíso capitalista donde eran mucho mejor retribuidos y podían disfrutar de los falsos manjares del capitalismo consumista y depredador. El gran error del socialismo burocrático fue el no comprender el marxismo en algo tan básico como es que, los trabajadores estén organizados como clase dominante ejerciendo el poder directamente, sin intermediarios, sin delegar su responsabilidad política en ninguna clase política.



Cuando al ser humano se le discrimina de forma tan brutal hasta considerarle una mercancía de usar y tirar como sucede en el capitalismo, por muy buenas intenciones que pudieran tener los Stalin de turno y los que le siguieron, los Honecker de Alemania y los de los demás países socialistas, esos mandatarios son los responsables de la enajenación del pueblo. El pueblo trabajador por nacer en esa condición no nace con conciencia comunista, esa filosofía con base científica requiere de teoría y práctica, de la praxis que dijera Gramsci, cuando eso no se lleva a efecto, no se estimula de forma real, por parte de los partidos que se consideran marxistas, el retorno al paraíso de la mayor burocracia inhumana que es el capitalismo es cosa de tiempo.



En mi viaje a Cuba para asistir a las “III Jornadas sobre la obra de Carlos Marx y los desafíos del Siglo XXI”, en mi recorrido por la Habana Vieja, se me acercó un joven vestido con una camiseta de las Juventudes Comunista que conducía un taxi-bici, me comentaba que era descendiente de familia asturiana, y que se veía en esa condición de taxista para poder mantener su economía, que su proyecto como médico pediatra, era el de emigrar a España y ejercer su profesión que sabía era mejor retribuida que en Cuba. Decía que al solicitar el poder emigrar, el Estado cubano durante dos años le impedía ejercer su labor de pediatra. Después de una larga charla sobre el falso paraíso capitalista español, comprobé que su semblanza había cambiado, aunque no puedo asegurar que cediera en su empeño después de mis palabras que mutaron la expresión optimista que al principio tenía.



Pero aquella evidencia me mostró que en Cuba como dijo el propio Fidel el 17 de noviembre de 2005, el peligro de la revolución es interior. Ese joven no estaba liberado del trabajo enajenado, se veía como un productor al servicio de un Estado ajeno, no comprendía el sacrificio del conjunto de pueblo cubano para que pueda adquirir de forma gratuita esos conocimientos que en el mundo capitalista pueden estar mejor retribuidos, porque él no estaba organizado, no se consideraba parte del Estado de los trabajadores organizados como clase dominante, ejerciendo la democracia directa permanente.



Tampoco se consideran Estado ni dueños de las empresas en los lugares donde trabajan los empleados que roban gasolina, tabaco y otras cosillas que venden en un mercado muy poco negro. El peligro de la revolución no reside en los elementos antisociales que puedan darse en cualquier lugar, sino en que al no estar organizados los trabajadores como clase dominante ejerciendo el poder, controlándolo todo, los más atrevidos puedan robar sin que los demás compañeros de la empresa robada se lo impidan.



Para que la democracia popular funcione hay que sustituir el sufragio universal burgués que se ejerce cada cuatro o seis años por el sufragio permanente y directo, eligiendo a los mandatarios no por un tiempo, sino por un mandato a cumplir del que tienen que dar cuenta de él en todo momento, y con capacidad de revocar en cualquier momento cuando los electores le retiren la confianza depositada anteriormente, o por la simple razón de que ha surgido un compañero con mayor capacidad para desempeñar el cometido.

martes 10 de noviembre de 2009

SALIO DE CASA Y VOLVIO CON LA HISTORIA DE LA RDA EN UNA CAJA DE PLATANOS




El fotógrafo Fabrizio Urettini adquirió en un mercadillo 4.000 fotos perdidas de la RDA

Por LAURA LUCCHINI (SOITU.ES)

BERLÍN.- Fabrizio Urettini salió en bicicleta un día de la casa donde pasaba algunas semanas en Berlín. Volvió con cuatro cajas de cartón para frutas, en las que estaba la historia entera de la difunta República Democrática Alemana (RDA). Se trata de imágenes que "parecen componer un álbum de familia", según él mismo relata, y que sin embargo documentan la máquina perfecta de la propaganda de un régimen autoritario, en el que todo detalle tiene la sola función de justificar su existencia. Una historia que para entenderla hay que contarla desde el principio.


Erich Honecker, líder de la RDA, aparece con la frente retocada para disimular sus arrugas.
Urettini es un fotógrafo italiano apasionado por la fotografía histórica, el fotoperiodismo, y los fotorreportajes judiciales. Se encontraba en Berlín por una exposición que se hacía con parte de su colección acerca de imágenes judiciales de los años 50 en Estados Unidos. En su estancia berlinesa de algunas semanas aprovechó para visitar los mercados de segunda mano, que abundan en la ciudad, en búsca de "tomas de antaño, fotos familiares, e imágenes perdidas", como él mismo precisa. En uno de estos mercados —uno bastante turístico, cerca del Pergamonmuseum— se encontró con algunas instantáneas que le llamaron la atención, "simples retratos", según cuenta, "pero ya que en estas ocasiones me cuesta decidirme, hice lo que hago siempre, propuse un precio para todas, y me las llevé".
La colección se compone de unas 4.000 fotografías con sus respectivos negativos
La contratación fue escuchada por un hombre que se acerco a Urettini y aseguró que tenía material que le podía interesar. "Creo que se llamaba Schanitzky, aunque no estoy seguro que se escriba así, era polaco quizá, tuvimos problemas para comunicarnos porque él no hababa inglés y yo ni alemán ni polaco", cuenta. Schanitzky dejó su teléfono y al cabo de unos tres días se volvieron a encontrar. La cita fue en el parque Monbijou, cercano a la Isla de los Museos. Urettini llegó en bicicleta y se encontró con Schanitzky, que lo esperaba con cuatro cajas de cartón para frutas, con el dibujo de unos plátanos encima, llenas de impresiones de gran tamaño, todas custodiadas, junto a sus negativos, en carpetas con el logo oficial de la FDJ —la Juventud Comunista de la RDA— y de Junge Welt —el diario que representaba a esta organización y que llegó en 1977 a vender más de un millón de ejemplares—.

"En seguida me di cuenta que se trataba de un tesoro, eran imágenes de manifestaciones deportivas, fotos de atletas... Pero no era ni el momento ni el lugar para ponernos a ver todas las cajas.... Hice lo de siempre, propuse un precio para todas. Él se tomó unos minutos para pensarlo y luego aceptó», explica.

Las imágenes cubren un eje temporal que va, prácticamente sin interrupciones, desde 1947 hasta el 1989. Después de la reunificación el diario fue privatizado y sigue existiendo con su línea marxista aunque ahora se trata de una publicación menor. Es posible que tras la reunificación y la privatización de la casa, en la que fue una temporada bastante atormentada, sobre todo por los del este en Alemania, el archivo se haya quedado en algún sótano o solar. "Creo que Schanitzky se dedicaba a vaciar solares y vendía lo que podía en los mercados".

Las tomas, unas 4.000 en total, documentan la vida —la vida oficial, claro— en la RDA. Y tocan casi todos los grandes estereotipos de la Alemania comunista: desde el deporte, pasando por la exaltación de las ciudades nuevas y de los grandes bloques de habitaciones comunistas, hasta toda la documentación de la carrera hacia el espacio y los cosmonautas, "hasta hay imágenes custodiadas en carpetas con el logo de la NASA, es posible que se intercambiaran algunas imágenes". Además de toda la documentación de las visitas de delegaciones oficiales de países africanos, que estaban invitados para aprender tecnologías en la RDA. También hay imágenes de Angela Davis, de visita en Berlín. Y luego, obviamente, las manifestaciones masivas del Primero de Mayo.

"El proceso fotográfico operado en cada imagen ha sido hecho sin piedad", explica Urettini. "Todas están enormemente retocadas, con aerógrafo y pintadas. Las pieles aparecen perfectas y blanqueadas. Hasta los niños están retocados". Si es muy cierto que las fotos retocadas de la RDA servían para dar una imagen perfecta del régimen, el proceso no es muy distinto de lo que se hace hoy con Photoshop, aunque lo más interesante, en este caso, es que en cada impresión quedan bien marcados los pasajes que llevaron a la imagen ideal. "Algunas de las estrategias, como las pintadas o las correcciones con aerógrafo, y la puesta en escena de las instantáneas que documentan la actividad de Gobierno, son las mismas que se utilizaban en el bloque occidental", observa. "Estas imágenes son más hijas de la historia que de las manos del fotógrafo".
La mayoría de las fotos han sido retocadas, una práctica común en la RDA
Las fotos más actuales de las que se encontraban en estos cajones documentan las manifestaciones del Primero de Mayo, hasta 1989. "Es una paradoja poder observar analogías tan explícitas con otras páginas más tristes del pasado de Alemania —la época nazi—: los líderes políticos aparecen siempre como los dominadores de multitudes; las arquitecturas, con pedestales y escenarios, parecen construir un orden perfecto, como las de un set de cine", explica.

Urettini se encontró entonces con la bicicleta y cuatro cajas a unos 15 minutos pedaleando de la casa, en la Schwedterstrasse. "Intenté subirlas a la bici y las arrastré un rato, pero no podía. Hasta que llegué cerca de la Augustrasse y me encontré con un conocido que trabaja en la galería Kunst Werk. Tenía un carrito porque estaba tirando las botellas de la fiesta de la noche anterior. Tiramos las botellas y cargamos el archivo", recuerda.
Ahora, en Italia, donde trabaja y colecciona fotos, se dedica a digitalizar las imágenes y catalogarlas. Piensa en hacer una exposición una vez pasada la excitación por el aniversario. Quizás también hará una publicación, aunque su idea final es la de regalarlas a alguna institución para que se queden en Berlín, la ciudad que fue teatro de todo esto.

http://www.soitu.es/soitu/2009/10/22/fotografia/1256222498_320590.html

lunes 9 de noviembre de 2009

ANALISIS DEL MURO DE BERLIN SEGUN EL DIARIO GARA



EDITORIAL DEL DIARIO GARA

Los actos oficiales de conmemoración de la caída del Muro de Berlín previstos para la jornada de hoy ofrecerán una imagen trucada de los hechos que realmente se vivieron hace veinte años a uno y otro lado de la capital alemana. Una mediática reunión de líderes políticos intentará ocultar, una vez más, a los verdaderos protagonistas de la Historia. Aunque la Guerra Fría fuera un instrumento político controlado por las autoridades de los grandes estados que combatían por la primacía mundial, no fueron esas élites las que forzaron la caída del Telón de Acero, sino las que lo mantuvieron en pie desde que decidieran levantarlo -de forma consensuada, cabe recordar- al finalizar la Segunda Guerra Mundial.
La demolición del Muro construido en 1961 no se puede limitar a la fecha concreta del 9 de noviembre de 1989. No fue cuestión de un día. Tanto en la RDA como en la RFA, fueron muchos las ciudadanas y los ciudadanos alemanes que, en los años anteriores, fueron socavando los cimientos de la división impuesta por la política de bloques. Esa toma de conciencia ciudadana hizo posible, primero, la implosión del estado oriental y, luego, la reunificación. Un proceso, el de la reunificación, que no se llevó a cabo de la noche a la mañana, como se puede observar todavía hoy en día si se hace una profunda radiografía del conjunto de Alemania de este a oeste. Y, pese a quien pese, tampoco se debe olvidar que los aires provenientes de Moscú contribuyeron entonces de forma fundamental a tirar abajo el Muro berlinés y el conjunto del Telón de Acero que dividía a Europa.
La imagen de la jornada de hoy en Berlín poco tendrá que ver con la de aquellos hombres y mujeres, muchos de ellos jóvenes, que desmontaron el Muro trozo a trozo. A ellos habría que acercar hoy, como hace veinte años, las cámaras y los micrófonos para que expliquen al mundo qué ha cambiado desde entonces en sus vidas, si sus esperanzas se han frustrado o si están más cerca de materializar sus sueños. A buen seguro, los discursos y las fotografías oficiales no darán respuesta a esas cuestiones.




Alizia Stürtze Historiadora
Muros ruidosos, muros silenciosos



Desde su construcción, en 1961, en plena Guerra Fría, el Muro de Berlín fue noticia diaria. Día tras día, año tras año, los medios occidentales de comunicación nos «informaron» sobre el mismo: el muro de la vergüenza, el muro de la infamia, el telón de acero, los muertos al intentar huir, la maldad intrínseca del comunismo... Cuando se inició su caída, el 9 de noviembre de 1989, el acontecimiento fue retransmitido hasta el hastío y celebrado en directo como la victoria del «mundo libre», y, de paso, como el triunfo definitivo del capitalismo. Marxismo, socialismo, lucha de clases, imperialismo, explotación... todo eso eran antiguallas ante el famoso «fin de la historia» de Francis Fukuyama, que proclamaba que un pensamiento único, el «pensamiento de mercado», se mantendría hasta el final de los tiempos: la historia, entendida como conflicto, había llegado a su fin.
Veinte años después, la Unión Europea conmemora el evento con multitud de festividades y hasta subastas de trozos de hormigón de la pared en cuestión, cuyo derrumbe nos trajo, al parecer, la «libertad». Pero ocurre que el aniversario coincide con la gravísima crisis acarreada por ese «fundamentalismo de mercado», como lo llama Hobsbawn, vencedor tras la caída del muro berlinés, que ha traído consigo la liberalización financiera y el desplazamiento de la voracidad capitalista al mundo entero. Y que, además, concuerda con la ratificación del Tratado de Lisboa que, en plena supuesta crisis del modelo, refuerza la Europa neoliberal, aumenta la militarización y la exclusión, subordina el bienestar y la justicia social a la tiranía del Producto Interior Bruto, endurece las políticas represivas y, ya que de muros hablamos, acelera la construcción de la «Europa Fortaleza», es decir, crea infranqueables muros, reales o virtuales, que cierran fronteras, violan el derecho de asilo, criminalizan a los inmigrantes y los encierran hasta su expulsión en centros de internamiento, verdaderos agujeros negros del Estado llamado de derecho que impulsa la directiva europea conocida como la «Directiva de la Vergüenza».
Pero de esos muros no se habla, o se habla poco: son muros silenciosos. Son muros mucho más largos, altos, dañinos y mortíferos que el de Berlín; pero son muros silenciosos y, a menudo, son muros admitidos e incluso aplaudidos.
En los 27 años que se mantuvo el muro berlinés, hubo 79 muertes, de las que se nos informó una tras otra, hasta la saciedad: eran víctimas del comunismo. Entre 1989 y 2007 han fallecido, que se sepa, 15.000 inmigrantes frente a las fronteras europeas; 15.000 muertes ejemplarizantes, al parecer, de las que, según el tono que de los informativos se extrae, son culpables los propios fallecidos; no víctimas. No olvidemos que en la Unión Europea la libre circulación es para capitales, empresas y mercancías; no para personas que huyen de la miseria y las guerras, de las que Europa es, sin duda, responsable. Y que para ocultar esa realidad ahí está esa otra forma de muro, el muro mediático e ideológico, que invisibiliza la tragedia, separa y justifica, y convierte en meros números estadísticos a todos esos representantes de los «condenados de la tierra» como los llamaba Franz Fanon; incluidas mujeres embarazadas y niños.
Ese muro «invisible» justifica las vallas de seis metros de altura de Ceuta y Melilla, con su tecnología sofisticada, sus cámaras infrarrojas y sus difusores de gases lacrimógenos, y en las que el «uso desproporcionado de la fuerza» ha causado decenas de muertos... que, al parecer, no merecen la categoría de «víctimas» de la «política securitaria» de la Unión Europea, en la que colabora el Estado español en colaboración con el régimen de Marruecos... Ése que recibe ayudas millonarias por controlar la inmigración y que, hace cuatro años, abandonó en el desierto sin comida ni agua a 500 subsaharianos...
Ese muro «invisible» posibilita la ocultación de ese terrible muro marroquí de 2.700 km., construido hace 20 años por Rabat para saquear los yacimientos de fosfatos y la riqueza pesquera, y perpetuar la ocupación y represión del pueblo saharaui. Esa zona militar de vallas, búnkers y alambradas, vigilada por miles de soldados, está «protegida» por miles de millones de minas antipersona, que en teoría prohíben las convenciones internacionales pero que diariamente causan muertos y heridos... muertos y heridos que, por misterios de la semántica (¿o quizá de la economía o la geoestrategia?), tampoco alcanzan la superior categoría de «víctimas», en este caso del terrorismo marroquí.
Esa barrera «invisible» (pero muy elaborada) permite a Israel seguir ampliando los muros del apartheid en la Palestina ocupada, crear bantustanes en Cisjordania, continuar con los asentamientos ilegales, realizar bloqueos, hurtar el agua y aplastar y asesinar al pueblo palestino como durante la ofensiva de la franja de Gaza (1.500 muertos). No importa que la Corte Internacional de Justicia de La Haya haya ordenado detener la construcción del muro dentro de los territorios ocupados y desmantelar lo ya levantado. El lobby israelí-norteamericano pesa lo que pesa y, mientras ser declarado criminal de guerra serbio o serbobosnio y juzgado como tal es relativamente sencillo, los crímenes de guerra israelíes no son de momento ni juzgables ni punibles... que para eso están el derecho a veto de EEUU en la ONU y otras «insuficiencias» de la legislación internacional. Y es que tanto la categoría de «víctima» como la de «terrorista» o la de «criminal de guerra» dependen del color del cristal con que miren los que mandan. Todos sabemos que Bush, por poner un ejemplo, es un criminal de guerra; y también sabemos que jamás le van a juzgar... ni a Aznar, el «gran aliado de la superpotencia en genocidios y masacres», como le llama Fidel Castro. Como sabemos que a ese Obama que mantiene el centro de detención de Guantánamo, y apoya la «guerra sin fronteras» del Pentágono, la construcción de nuevas bases militares en Colombia y el aumento de la ayuda militar a Israel le han dado el Nóbel de la Paz, convirtiendo sus guerras en «acciones humanitarias».
Apoyados por esos muros ideológicos, económicos y raciales que los medios de comunicación contribuyen a hacer o deshacer, potenciar o invisibilizar, alentar o criminalizar, en los Estados Unidos de Obama, los más de mil kilómetros de muro construidos para impedir el flujo migratorio de México a EEUU no han hecho sino desviar las rutas de cruce hacia el desierto y aumentar el número anual de migrantes muertos (van por los 400 al año). Es lo que llaman (que para todo tienen nombre) la política de prevención por medio de la disuasión; es decir, levantar barreras cada vez más sofisticadas e infranqueables para obligar a la gente a atravesar por las zonas más peligrosas con el objetivo de que las numerosas muertes disuadan a los próximos migrantes. Si a esto le añadimos el hecho demostrado de que con los indocumentados interceptados se cometen todo tipo de violaciones de los derechos humanos por parte de la policía fronteriza y que las mismas quedan impunes en su mayoría, pues no hacemos sino confirmar, una vez más, que el eco que se hace de los «muros de la vergüenza» y la consideración de víctimas o de simples ilegales/indocumentados/huidos que se otorga a quienes los padecen tiene directamente que ver con su procedencia, clase social y/o carácter de su migración.
Y aún hay otros muchos más muros que han «sustituido» al de Berlín, pero que se ocultan tras los muros de incomunicación mediática: el conocido como «muro de Berlín de Asia», que se extiende por casi la mitad de los 2.900 km. de línea fronteriza entre India y Pakistán y que Nueva Delhi piensa seguir construyendo, con la aquiescencia de EEUU, interesado en potenciar las divisiones entre Pakistán y la India; la barrera de seguridad de 9.000 km., la más larga del mundo, que convierte a Arabia Saudita en un reino amurallado; el muro anti-inmigración entre Botswana y Zimbabe; los que han levantado en Bagdad entre los barrios de mayoría chiíta y los de mayoría sunita; el que divide Chipre de norte a sur; los 1.100 km. de alambradas reforzadas con sembradíos de minas antipersona colocados por Kirguistán; y, cómo no, todas esas gated communities (barrios cerrados) discriminatorias, custodiadas por hombres armados, que se extienden por el mundo entero y cuyo paradigma podrían ser esos muros que están construyendo en Río de Janeiro para separar las zonas empobrecidas de favelas de las de mayores recursos...
Veinte años después, los muros de Berlín se han multiplicado por todo el planeta; los visibles y los invisibles; los reales y los simbólicos; los que separan a los pobres de los ricos; los que aíslan a ciertos países en base a su poco interés económico... los que segregan para aplastar a pueblos y lenguas minoritarias, como ocurre en Euskal Herria, donde, con el increíble cuento de «proteger el castellano», están colocando una vez más al euskara en la pendiente de la marginación y la desaparición.
Veinte años después, todos esos muros no demuestran sino el fracaso del poder y sus gobernantes en sus políticas migratorias, sociales, laborales y de defensa de los derechos de los pueblos. Al pueblo nos corresponde conducirles por la vía del diálogo, el acuerdo y la negociación.

BERLIN, PREMIO A UN MITO


Mientras duró el Muro, en Berlín oeste no se veían mendigos. Ahora, abudan los pedigüeños.

LORENZO Cordero

Lunes, 12 de noviembre de 1990. Una espesa niebla casi oculta la ciudad de Berlín. Es como si la hubiran vestido con un burka. Cae una fina lluvia que nos recuerda el orbayu. Hay seis grados de temperatura. Para llegar a esta ciudad, que entonces celebraba con reticencias el primer aniversario de la caída del mitificado Muro --una de las tramoyas más celebradas de la no menos mítica Guerra Fría-- hemos hecho tres etapas aéreas. La primera: Ranón-Barajas. Parada y fonda. La segunda, al día siguiente, Madrid-Barcelona. Una escala de quince minutos para repostar. La tercera y última, Barcelona-Berlín. Dos horas y noventa minutos. En total, hemos sumado --en un par de días-- cuatro horas y siete minutos de vuelo. Europa no está lejos.
Un taxi nos traslada desde el aeropuerto berlinés hasta el Consulado español. Llegamos ante un antiguo y sólido edificio construido con grandes bloques de piedra gris. Coronando el edificio, un enorme escudo tallado en piedra en el que se ven perfectamente los antiguos y sagrados símbolos del régimen franquista. A un lado de la puerta principal, en una placa de metal luce estampado el escudo constitucional y, debajo, una leyenda: "Consulado de España". Aquel edificio fue construido por los alemanes del Nacionalsindicalismo para que España instalara en él su embajada. Fue inaugurada en 1939. Entramos. Un amable vicecanciller nos recibe y, luego, nos facilita toda clase de detalles junto con recomendaciones prácticas para que disfrutemos a nuestro aire de los tres días que vamos a permanecer en Berlín.
NOS DICEque es imposible encontrar un buen hotel en la ciudad, puesto que se ha llenado de turistas japoneses, norteamericanos e ingleses preferentemente. Nos facilita la dirección de un Hotel Pensión Bislas , cuyo propietario es un gallego de Vigo. Está en la Carmarstrasse 16. Es un típico edificio berlinés: antiguo pero muy bien cuidado. Y limpio. Un inconveniente: tiene la ducha en un pasillo, y funciona metiéndole marcos en un cajetín. Nos quedamos.
Hemos viajado a Berlín para pulsar el ambiente social de la capital alemana, ya sin el muro que la dividía, para luego contárselo a los lectores de este periódico. Ha transcurrido un año desde que se produjo la (teórica) unificación, pero los berlineses de la RFA aún no han encajado la situación. "Desde que se produjo la avalancha del este, Berlín no es lo que era. No hay quien lo reconozca". A los que viven en la antigua zona de la RDA, les llaman despectivamente ostler . A los jubilados, hombres en renta . En Alemania west piensan que les han roto su bienestar logrado en las décadas 60 y 70 con grandes sacrificios. Aquel pedazo del Berlín atrapado al este del Muro sigue siendo territorio extraño. Cuando alguien propone darse una vuelta por las calles que fueron de la RDA, dice: " Vamos al otro lado...?" Y ya no hay Muro. Una de las recomendaciones que te hacen para cuando quieras volver del este al oeste es que no se te ocurra coger un taxi del otro lado, porque se pierden por las calles de Berlín west...
En la antigua zona comunista abundan los coches utilitarios. Los llamados Traby que, en realidad, son los Trabant ; unos vehículos cuya carrocería es de plástico y su motor como el de una Lambretta. Son una plaga invadiendo calles, avenidas y plazas.
TE CUENTANque mientras duró el Muro, en Berlín oeste no se veían mendigos por las calles. En cambio, ahora, abudan los pedigüeños y gente durmiendo en los bancos de los jardines. Gente mal vestida pasa al oeste para intentar comprar algo en las tiendas, pero --dicen-- "todo les parece caro". Los berlineses puros se sienten invadidos. Antes, había un solo Berlín. Ahora, hay dos: "el de los que visten bien y el de los flacos y mal vestidos". Hay, socialmente, un furor elitista. A los polacos les exigen visado para poder entrar en Berlín... Alemania está en elecciones. Berlín es una ciudad empapelada por los carteles electorales. Dicen que Kohl ganará las elecciones gracias a los ostler (los del oeste). Mientras, Willy Brant se lava las manos. Un taxista apostilla: " No querían democracia? Ahí tienen a Kohl.
En la Alexander Platz --en la zona liberada tras la caída del Muro-- han abierto unos grandes almacenes. Al lado, un gran rótulo dice: "Benetton". Justo al lado, un grupo de titiriteros tocan una trompeta mientras una cabra sube por una escalera de mano. Son rumanos. En el lugar en donde aún se conservan varios lienzos del antiguo Muro, la gente se detiene para leer las pintadas. Por favor no pestañee:" No pasarán. ETA". Otra: " Viva el Grapo! " Más: "No more war. No more walls. A united world". (No más guerras. No más Muros. Un mundo unido") Un poco más allá: "East Side Gallery GDR. The largest open-air gallery on the world" (La más grande galería del mundo al aire libre). Con el Muro se ha hecho un gran negocio: vender trocidos del mismo a los turistas.
LA MAYORIAopina que tan artificial fue levantar el Muro, como artificial es, ahora, derribarlo. Después de escuchar infinidad de opiniones, de contemplar curiosas situaciones y, sobre todo, de hablar con las gentes del Berlín oeste, la conclusión es muy sencilla: un tremendo muro psicológico ha sustituido al antiguo Muro de cemento. Desde el taxi que nos lleva al aeropuerto, para regresar a España, vemos en un amplio jardín --Berlín, entonces, era una ciudad llena de zonas verdes-- un gran grupo escultórico. Sus protagonistas son: Marx y Engels. Una mano anónima pintó, con trazos gruesos, la siguiente frase: "Wir sind un shulig" (Nosotros somos inocentes). Supongo que este detalle no habrá influido para nada en la concesión del Premio a la Concordia, que la Fundación Príncipe de Asturias le acaba de conceder a la capital alemana.
* Periodista.

domingo 8 de noviembre de 2009

NOS VIGILAN, TEN CUIDADO




Seguridad, palabra mágica para los tiempos que corren. Bajo ella se esconden los delitos más impensables que nuestros políticos cometen contra la sociedad en su conjunto. Por nuestro bien nos llenan de cámaras las calles, plazas y todos los lugares públicos. Nos protegen, son el gran hermano que todo lo ve, no hay acto que no nos graben, intimidades hechas públicas al servicio de nuestra integridad la cual nos la roban fotograma a fotograma para nuestra tranquilidad. Desaparece nuestra alma en manos de la tecnología no sabiendo en que manos caerá ni para que se utilizará. Por culpa de unos cuantos delincuentes nos miden a todos de la misma manera, creando una falsa igualdad por abajo, haciendonos iguales en el delito y olvidándose que hay que igualarse por arriba, no en la miseria. Falsa democracia para una falsa sociedad construida en unos valores egoístas, individualistas perdiendo el carácter solidario del ser humano. Este será el primer paso, luego veremos aparecer los altavoces de una nueva megafonía que nos corregirá en el momento nuestros deslices sociales o las conductas poco morales imitando lo que tanto ellos han criticado pero que ahora se justifica por la otra vez palabra mágica de “seguridad”. ¿Llegaremos a ver a los policías-jueces que intervendrán cuando estas cámaras les avisen dictando sentencia en el momento y sin garantías procesales? Todo es cuestión de tiempo. Esto solo ha hecho más que comenzar y los primeros pasos ya se están dando. Ponte guapo cuando salgas a la calle alguien te estará vigilando.
lecobusier

viernes 6 de noviembre de 2009

LOS SERVICIO SECRETOS DE LA ALEMANIA DEL OESTE RECOPILABAN CHISTES DEL ESTE


Der Spiegel publica unos chistes sobre la RDA inventados en la propia Alemania del Este
Los servicios secretos del Oeste los custodiaban en Bonn como material informativo
Mientras en el Oeste se divertían con los chistes, al Este estaba castigado contarlos

Por LAURA LUCCHINI (SOITU.ES)

BERLÍN.- "¿Qué pasaría si se instalara el comunismo en el desierto? Posiblemente al principio nada. Pero después de un tiempo, empezarían los recortes de arena". Chistes como este circulaban de manera clandestina en la República Democrática Alemana (RDA) antes de la caída del muro. A este material los servicios secretos del Oeste le atribuían cierto valor informativo. Tanto que empezaron a recogerlos en archivos custodiados en Bonn. Al acercarse del aniversario de la caída del muro los archivos se han hecho públicos y han sido recopilados en un artículo de Der Spiegel.

¡Mi primer plátano!
"¿También los alemanes del este vienen de los monos? Imposible. ¡Ningún mono resistiría comiendo sólo dos plátanos al año!". El acceso restringido a muchos bienes de importación era motivo constante de coña. De manera que, cuando cayó el muro, la revista Titanic publicó en la portada la imagen de una mujer con el típico corte de pelo del este comiendo un pepino (producto símbolo de la RDA) como si fuera un plátano, y con el mensaje "Meine erste Banane!" ("¡Mi primer plátano!").
Los servicios secretos del Oeste, según relata Der Spiegel, prestaban mucha atención a este tipo de historietas. Primero, para evaluar el estado de ánimo de la gente al otro lado de la cortina de hierro. Y segundo, también para la diversión de las altas esferas en Bonn.
Todo tipo de símbolo de la RDA tenía su chiste. Por ejemplo, el del auto Trabant —uno de lo pocos coches al que la población del este tenía acceso, hecho de plástico y cuyo ruido se hizo mítico— era: "¡Ha sido lanzado al mercado un nuevo tipo de Trabi con dos cilindros! Así lo pueden utilizar como carretilla".
"La Navidad ha sido cancelada", cuenta otro, "María no ha podido encontrar los pañales para Jesús, José ha sido llamado para unirse al ejército y los Reyes Magos no obtuvieron el permiso de viaje".
El control secreto de la correspondencia o las escuchas telefónicas eran la forma de acceso a estas bromas. En el clima de tensión de la Guerra Fría cualquier pedazo de información era escrupulosamente evaluado por los servicios secretos de ambas partes. Según una fuente anónima de los antiguos servicios secretos citada por Der Spiegel, "los chistes eran el gran hit de los informes". Cancilleres y ministros se morían por conocerlos.
En 1986, el accidente de Chernóbil dio pie a una posterior producción masiva de chistes. "Chernóbil no fue un accidente", dice uno de ellos, "se trataba de un programa soviético para pasar los rayos x a la población".
Sin embargo, mientras en el Oeste los servicios secretos se divertían con los chistes, al Este los ciudadanos corrían un riesgo bastante alto por contarlos. La Stasi, la Policía secreta de la RDA, contaba con 189.000 colaboradores, es decir, espías, para una población de 17 millones de habitantes, y la interceptación de un chiste podía representar para cualquier ciudadano una amenaza y la persecución.
"Los chistes de este tipo son comunes en las dictaduras", explica Christoph Kleeman, funcionario de la institución Birthler Behörde, que actualmente se ocupa de la gestión del antiguo archivo de la RDA. "Cada vez que alguien cuenta uno o se ríe de él crea democracia por un momento y baja los líderes a su nivel", remata. Pero justo también por este motivo eran perseguidos.
Sin embargo, el alto riesgo no impidió la creación de más burlas como ésta: "Hay personas que cuentan chistes. Hay otras que los recopilan y los cuentan. Y hay otras que recopilan a quienes los cuentan".

jueves 5 de noviembre de 2009

EL PRESIDENTE ALEMAN CORRIGE A LA BAJA "EL DRAMATISMO DE LA REVOLUCION PACIFICA" EN LA RDA


Berlín, (EFE).- El presidente alemán, Horst Köhler, ha "corregido a la baja" el discurso pronunciado en el 20 aniversario de la Revolución Pacífica en Leipzig, donde hablaba de tanques a las puertas de la ciudad y reservas de plasma sanguíneo para posibles víctimas, tras revelarse como históricamente dudoso.
La oficina del presidente admitió hoy que hay "dudas" acerca de la veracidad de lo que se relataba en algunos pasajes del discurso del pasado 9 de octubre, vigésimo aniversario de la manifestación que recorrió las calles de Leipzig, con más de 70.000 personas exigiendo reformas a la República Democrática Alemana (RDA).
Köhler dijo entonces, en el homenaje al coraje cívico de los miles de germano-orientales que participaron en las marchas, que el régimen de la RDA había preparado "reservas de plasma sanguíneo y sacos para envolver a los cadáveres", por si se producían víctimas.
Asimismo, se refirió a la presencia de blindados ante la ciudad, porque se temía que la manifestación derivara en serios altercados.
La versión corregida de ese discurso, sin esos pasajes, se colgó de nuevo en la página de internet de la Presidencia alemana, con una explicación donde se constata que tales frases se tomaron de un libro, lamentablemente sin que se comprobara su veracidad.
Un portavoz de la Presidencia indicó que se procederá a revisar si los acontecimientos ocurrieron tal como aparecían en el libro y explicó que las dudas aparecieron después de que testigos presenciales advirtieran de que las cosas no fueron así.
El libro al que se remitió el presidente, "Die Friedliche Revolution. Aufbruch zur Demokratie in Sachsen 1989/90" ("La Revolución Pacífica. El paso a la democracia en Sajonia 1989/90"), de Michael Richter, fue editado este 2009.
El propio autor ha admitido ahora que algunas de las informaciones contenidas precisan aún de una verificación histórica.
Al acto de Leipzig asistió la plana mayor de la política alemana, incluida la canciller Angela Merkel, y se evocaron las Manifestaciones de los Lunes que partieron de esa ciudad y que calaron en todo el país bajo la consigna de "Nosotros somos el Pueblo".
De los pocos centenares de personas que participaron en las primeras marchas, a principios de septiembre, se pasó semana a semana a miles de personas, hasta llegar a la del 9 de octubre, en Leipzig.
La RDA había entrado en fase agónica, presionada desde su interior por esas protestas ciudadanas y, desde el exterior, por las fugas masivas de ciudadanos a través de Hungría o de las embajadas de la República Federal de Alemania (RFA) de Praga y Varsovia.
El 18 de octubre, el jefe del Estado y del Partido, Erich Honecker, dimitió y pasó el relevo a Egon Krenz.
El 4 de noviembre, medio millón de personas se manifestaron en la Alexanderplatz berlinesa, la mayor concentración no oficial de la RDA, pidiendo reformas. Cinco días después, el 9 de noviembre, cayó el Muro y once meses más tarde la RDA quedó absorbida por la RFA en virtud del Tratado de Unidad. EFE gc/nvm/ah

miércoles 4 de noviembre de 2009

CUANTO COMUNISMO LLEVO DENTRO


THOMAS BRUSSIG


Autor de dos de las novelas fundamentales sobre el cambio político en Alemania, Thomas Brussig, nacido en Berlín Este, escribe para ‘El País Semanal’ su visión desde la RDA.
Cuando cayó el muro, yo tenía 24 años. Por aquel entonces trabajaba de conserje en el Palasthotel de Berlín Oriental, el hotel de cinco estrellas más grande de la RDA, un hotel donde se aceptaba moneda extranjera y en el que se alojaban casi exclusivamente agentes comerciales y turistas del hemisferio occidental. Fue uno de los muchos trabajos no cualificados en los que me metí después de la selectividad y el servicio militar. Los estudios que habría podido empezar no entraban dentro de mis planes, ya que no quería que me pudieran chantajear. Quería convertirme en un hombre honesto, quería decir lo que pensaba y hacer lo que quisiera. Así que tuve trabajos en los que a mis jefes les daba igual lo que hiciera al terminar la jornada y escribí con calma una novela, que no fue ningún hito del movimiento disidente de Europa del Este. Pero tenía una afición y, esperaba, también talento para escribir, de modo que al principio sólo quería descubrir si también podía hacer eso: escribir una novela. Que el muro fuera a desaparecer prácticamente de la noche a la mañana y que el sistema autoritario socialista sencillamente se desmoronaría, era algo que no se me pasó nunca por la cabeza.

“Que el muro desapareciera y el sistema autoritario socialista se desmoronara, no se me pasó por la cabeza”
“En bastantes pisos resplandecía la típica luz azulada que denotaba el uso de un televisor en blanco y negro”
“¿Cuánta RDA, cuánto comunismo sigo llevando dentro? Es una pregunta que todo alemán oriental se debe plantear”
A menudo me preguntan cómo viví la caída del muro y cómo fueron mis primeras experiencias en el Oeste. Esto nunca lo he contado porque hay algunos episodios que me dan vergüenza. Pero ahora, 20 años después y en un periódico español, puedo romper mi silencio.
La caída del muro en sí me la perdí. Esa noche estuve en casa de Matthias, un bohemio que tenía un círculo de amigos muy numeroso e interesante. Siempre que iba a casa de Matthias (y siempre iba sin avisar, ya que Matthias, al igual que la mayoría de los que vivían en la RDA, no tenía teléfono), había gente interesante y entusiasta sentada en el sofá tomando un té y resolviendo los enigmas del universo. El té venía de una tetera que estaba hecha de cristal de Jena. Matthias nunca había lavado esta tetera, sólo la enjuagaba, así que el interior se iba revistiendo de una capa cada vez más oscura. En algún momento, decía Matthias, la capa ocuparía toda la tetera y ésta se convertiría en una piedra. Y cuando eso sucediera, afirmaba Matthias, “será necesaria la primera sílaba de los enigmas del universo”. Así que la noche del 9 de noviembre la pasé con los bohemios de Berlín Este en casa de Matthias, hablando de Dios y del mundo y, obviamente, de política, y mientras volvía a casa en plena noche por las calles vacías (debían de ser las dos y media de la mañana más o menos), un ambiente extraño reinaba en la ciudad. En bastantes pisos resplandecía la típica luz azulada que denotaba el uso de un televisor en blanco y negro. U oía radios en las que reporteros muy alterados informaban de un acontecimiento. No llegué a entender lo que era, pero algo había pasado, eso estaba claro. Que a esa hora estuvieran encendidos tantos televisores, no era normal. En los diez minutos que tardé en llegar a casa estuve pensando en lo que podría haber pasado y comprendí que debía de haber caído el muro. Por la escalera de mi casa me empecé a ilusionar con el hecho de encender la radio en mi apartamento y oír la noticia de la caída. Pero ¿salir a la calle? Estaba demasiado cansado para salir en ese momento, aunque mi casa se encontraba sólo a unos 200 metros del muro de Berlín.
El día siguiente, por la tarde, fui a Berlín Oeste. Para ello tuve que cruzar un paso fronterizo. Aunque me dijeron que el muro había caído, en realidad seguía estando allí. Sencillamente, todos los pasos fronterizos estaban abiertos. Decenas de miles de personas querían pasar al otro lado, querían ver lo que no habían podido ver en todo ese tiempo: el Oeste. Los berlineses occidentales nos recibieron con júbilo y plátanos. A los pasos fronterizos llegaban camiones desde los que se repartía café, barritas de chocolate y, como he dicho, plátanos. Una empresa llamada Schering repartía mapas de la ciudad, lo que me pareció muy práctico. Nunca había oído hablar de dicha empresa, y le pregunté a una señora que me dio un mapa de la ciudad si Schering era una aseguradora. “Una empresa farmacéutica”, me contestó.
Como la muchedumbre era increíblemente numerosa, me metí por las callejuelas para hacerme una idea del “Oeste normal”. Llegué a calles que, por lo que ahora sé, son las más anodinas y menos interesantes que ofrece Berlín Oeste: explanadas industriales en las que las plazas con chatarra se alternan con naves de almacenamiento y de expedición. Lo que enseguida me llamó la atención del Oeste fueron los enormes carteles de publicidad, tan grandes como una pantalla de cine. En uno de estos carteles había un anuncio de comida para perros: un bote y, al lado, un platito con el contenido del bote. Me quedé mirando el cartel y entonces ocurrió: la comida para perros me recordó al gulash y se me hizo la boca agua. Ése fue el momento en que el Oeste quedó desmitificado para mí. Cuando te despiertan el apetito con comida para perros, están yendo demasiado lejos, me dije.
El primer año de libertad fue asimismo el más bonito. Lo bonito fue que constituyó una experiencia entre muchas: pude compartir mis sentimientos con muchas personas. Precisamente al principio, muchas personas (incluido yo) utilizaron la libertad para vivir o de alguna forma llevar a la práctica la imagen que tenían de sí mismos. La libertad de ser aquello que siempre habías querido ser le dio a ese año un esplendor incomparable. El que se sentía llamado por la política pasaba a ser miembro de uno de los muchos movimientos que surgieron o, aún mejor, fundaba su propio partido (y, de hecho, fue ese primer año precisamente el que produjo tantos rostros nuevos e interesantes). El que sentía pasión por el dinero se hacía tarjetas de visita en las que, junto al nombre, estaba escrito “director” y comerciaba con coches o antigüedades. El que siempre había querido tener un bar podía abrir uno sin ningún esfuerzo (y en la mayoría de los casos se arruinaba). Yo me consideraba en primer lugar un escritor novel; en segundo lugar, una persona enclaustrada, y en tercer lugar, un intelectual reprimido. Como escritor novel, envié el manuscrito de mi primera novela a la editorial más famosa de la RDA, la editorial Aufbau; como persona enclaustrada, emprendí con mi hermano un viaje por Estados Unidos de cuatro semanas y media en un coche alquilado en el verano de 1990 (las vacaciones más bonitas que había tenido nunca), y como intelectual reprimido, en abril empecé a estudiar sociología en la Universidad Libre de Berlín Occidental. Era una especie de acto reflejo frente al comunismo (y, por tanto, un acto de libertad sólo a medias). Quería por fin reflexionar acerca de nuestro mundo, de los motivos que impulsan las acciones humanas y de las sociedades en categorías y conceptos distintos a los que se me habían impuesto durante años. Durante un tiempo estuvo bien, pero cuando después de algunos trimestres tuve que reconocer cada vez más a menudo que leía textos de 30 o 40 páginas sin haber entendido en absoluto de qué trataban, revisé la imagen que tenía de mí mismo como intelectual reprimido y empecé a estudiar escritura de guiones en la Escuela Superior de Cine, unos estudios que, al final, hasta llegué a terminar.
Esta imagen de mí mismo como persona enclaustrada no me produjo mucho dolor a lo largo de los años: gracias al muro y la nostalgia ligada a él, las invitaciones para viajar al extranjero siguen siendo para mí algo absurdamente valioso incluso después de 20 años de libertad de movimiento. No puedo rechazar estas invitaciones, del mismo modo que mis padres, que conocieron el hambre de la guerra y la posguerra, no podían tirar un trozo de pan. Y siempre que piso territorio extranjero no puedo evitar tener el pensamiento profano de que este viaje no estaba previsto para mí, que en un momento determinado me resultaba igual de impensable que un viaje a la Luna y que es el resultado de un cambio radical.
Sin embargo, ¿cuánta RDA, cuánto comunismo sigo llevando dentro? Para mí es una pregunta (o una suposición) normal que un alemán oriental en Alemania se tiene que plantear, ya que con la unidad alemana los alemanes orientales no sólo recibimos el bonito marco alemán, sino también a los alemanes occidentales, que presumían de saber cómo funciona la libertad.
La verdad es que la unidad alemana es la cuestión dominante y omnipresente de los últimos 20 años, por lo menos para los alemanes orientales. Tengo la sensación de que el este de Alemania, es decir, aquellos que viven “en libertad” desde hace 20 años, no pueden reflexionar acerca de su libertad, porque el proceso de adaptación a la sociedad alemana occidental, con todas sus leyes, autoridades y disposiciones, todos los rituales para presentar solicitudes, requiere mucho tiempo. Aunque todo tuviera la etiqueta de “libertad”, lo que estaba escrito en letra pequeña era simplemente demasiado.
He aprendido algo sobre la libertad. Por ejemplo, que un Estado que garantiza las libertades civiles (libertad de prensa, libertad de opinión, etcétera) no produce automáticamente personas libres. No eres una persona libre sólo porque vivas en una sociedad libre, en un país libre. Ser una persona libre es tarea de todo individuo, día a día. Está claro que puedes ser libre si cierras los ojos y cantas. Pero si tienes dinero, es más fácil ser libre. La libertad es un ideal importante y tentador y, al mismo tiempo, una promesa por la que es fácil dejarse engañar. Por tanto, es posible que el concepto de libertad sea el concepto más malinterpretado de nuestros tiempos, no sólo en discursos políticos o en la publicidad, sino también debido al hecho de que se suele confundir con un sinónimo de falta de respeto o irresponsabilidad. No obstante, el tono solemne de la libertad no se ve afectado por eso, lo que demuestra lo poderosas que son las sensaciones que la palabra libertad despierta en nosotros. Es un milagro que el tono solemne de la libertad sea aún más fuerte que la ridiculización de dicho tono.
Y una de las alteraciones más profundas de la imagen que tengo de la humanidad fue descubrir hace unos años que no todas las personas quieren la libertad, que no para todas las personas la libertad es un regalo. Algunos se sienten atemorizados, abrumados. Hay personas que necesitaban la RDA. John Irving exponía en su primera novela, Libertad para los osos, una parábola sobre la libertad fácil de retener. Habla de dos estudiantes que planean un complot para liberar a los animales del zoo de Viena y al final lo llevan a cabo. Entre los animales que todavía están encerrados se desata el caos y bastantes pagan el precio de la libertad con su vida. Para estos animales, el breve momento de la libertad termina de una forma igual de cruel que para otros era el estar encerrados.
A menudo me preguntan en qué me habría convertido si no hubiera caído el muro y si todavía existiera la RDA. Soy capaz de imaginar muchas cosas, pero ésa no. No puedo responder a esa pregunta. No sé si habría llegado a ser escritor, si habría podido publicar en la RDA o si me habría ido al Oeste, si podría haber completado realmente mi plan y me habría convertido en una persona honesta. Nunca me ha atraído la idea de escribir una autobiografía. Pero escribir una autobiografía como si nunca hubiera existido el punto de inflexión de 1989-1990, que dividió mi vida en un “entonces” y un “ahora”, eso sí que sería un desafío. P
Thomas Brussig (Berlín Este, 1964) es autor de las novelas ‘Helden wie wir’ (1995) y ‘Wie es leuchtet’ (2004), entre otras. Ambas están publicadas en castellano bajo los títulos de ‘Héroes como nosotros’ y ‘Cómo brilla’, respectivamente, donde ironiza sobre el sistema político de su país y plantea absurdos de la vida cotidiana o la incompetencia del sistema de espionaje. Más información:

http://www.thomasbrussig.de

martes 3 de noviembre de 2009

20 AÑOS DE LA DIMISION DE HONECKER



Por Efe
BERLÍN
A las puertas del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, en Alemania se recuerda estos días el "putch" del Politbüro de la Alemania comunista contra su líder, Erich Honecker, obligado a dimitir mientras el resto de su cúpula trataba de salvarse con un intento reformista a la desesperada.
El 18 de octubre de 1989, Honecker, jefe del Estado y del partido de la República Democrática Alemana (RDA), presentó su dimisión para dejar el puesto a su segundo, Egon Krenz.
Un día antes, sus veinticuatro camaradas del Politbüro -incluido Krenz- le habían instado a hacerlo, en una sesión escenificada y con el visto bueno de Moscú.
"Razones de salud", fue el argumento oficial de Honecker para dejar el poder, dieciocho años después de haber relevado al primer "mandamás" de la RDA, Walter Ulbricht.
También por razones de salud se zafó Honecker de acabar sus días en una cárcel de la Alemania reunificada, para hacerlo al sol del Chile, donde se exilió.
"Los camaradas sacrificaron a Honecker. Demasiado tarde", titula el diario berlinés "Der Tagesspiegel con ocasión del aniversario, al tiempo que "Die Welt" habla de "Un intento a la desesperada que no impidió el final de la RDA".
El primer rotativo recuerda cómo apenas diez días antes, con ocasión del 40 aniversario de la fundación de la RDA, el entonces presidente soviético, Mijaíl Gorbachov, había enviado un toque de atención.
"La vida castiga a quien llega tarde", fue la frase -si no literal, al menos así quedó reproducida para la historia- del "hermano mayor" de Moscú a Honecker.
Gorbachov representaba la apertura de la Perestroika, mientras Honecker era el inmovilismo pétreo al que el Politbüro no quería seguir hacia el suicidio político.
Uno de sus veinticuatro compañeros, el primer ministro Willi Stoph, había sido el elegido para formular esa mañana del 17 de octubre una moción "al camarada Honecker" para que dejara el mando.
No hubo votos en contra. Para cuando llegó el jefe ya estaba todo apalabrado. Dos días antes, además, otro miembro del Politbüro, de visita en Moscú, había comunicado a Gorbachov ese propósito. El hermano mayor estaba sobre aviso y había una aquiescencia por pasiva al "putch".
La mañana en que el Politbüro le dio el adiós, Honecker había llegado unos minutos tarde a la reunión, coinciden en recordar ambos rotativos berlineses. Algo nada usual en él, extremadamente puntual y que los articulistas entroncan con la frase de Gorbachov.
La RDA hacía aguas desde meses atrás. Moscú avanzaba en los planes de la Perestroika, a lo que se sumaban los miles de germano-orientales que huían al oeste, por las embajadas de la Alemania federal en Praga y Varsovia o a través de Hungría.
La Revolución Pacífica estaba en marcha y de las manifestaciones de unos pocos centenares en Leipzig, agrupados en torno a la Iglesia evangélica de San Nicolás, se había pasado a concentraciones de 70.000 personas en pocas semanas.
El movimiento de extendía a todo el territorio de la RDA y la represión policial se hacía más y más violenta. Krenz asumió la jefatura del Estado y del partido, pero sólo la ocupó 47 días: el 3 de diciembre, tres semanas después de la caída del Muro (el 9 de noviembre), dimitió con el resto del Politbüro.
Para entonces, Honecker, asimismo desposeído de todos sus cargos, estaba refugiado en un hospital soviético de Berlín. Fue la primera etapa de una larga huida que incluyó la embajada chilena en Moscú, donde fue acogido como "huésped", hasta que año y medio después fue entregado a las autoridades alemanas ya reunificadas.
Podía haber acabado su vida en la cárcel berlinesa de Moabit, donde estuvo preso mientras se le abrió proceso por las muertes del Muro, pero, tras múltiples alegaciones, se le autorizó a exiliarse a Chile, donde se había instalado ya su esposa Margot y donde murió, el 29 de mayo de 1994.
La vida no le castigó tan duro, a pesar de que, efectivamente, había llegado tarde.

lunes 2 de noviembre de 2009

LA SEGURIDAD SOCIAL EN LA U.R.S.S.



http://elinsolente.files.wordpress.com/2009/10/la-seguridad-social-en-la-urss-1985.pdf

domingo 1 de noviembre de 2009

HEROES ANONIMOS


Viento del Pueblo es un libro de poesías de Miguel Hernández que se escribió para ser leído en las trincheras del ejército legítimo de la República en su lucha contra el fascismo. Concretamente este libro recoge esas poesías que se escribieron en los periódicos del frente, como podría ser Nuestra Bandera y similares, que posteriormente se plasmo en el libro al que he hecho referencia. Una de sus mejores partes para mi, es la final. La podríamos llamar otro anexo de poesías desde mi punto de vista, mucho mas sentimentales aunque ellas tratan de algún que otro personaje de la República. A mi personalmente me apasionan las dedicadas a Agustín González “El Campesino” que como saben fue comandante del Ejercito Popular y Comunista. Destaco la forma de referirse a el, y las descripciones de forma poética que realiza de su atrayente gran personalidad. Toda esta lectura me da por pensar (es lo que tiene la poesía) y reflexionar que a pesar de que el asesino Franco murió hace 30 años aproximadamente, no ha habido narices en este país de poner nombres de calles a destacadas personalidades que en tiempos de la Guerra Civil Española que lucharon por la libertad y la democracia (muchos, y sobre todo en el sector de la socialdemocracia pondrán en entredicho que estos personajes lucharan por estos valores) y a muchos otros héroes anónimos que aun siendo conocidos en sus pueblos por su destacada acción en la contienda civil, no han sido reconocidos de ninguna de las maneras. Es impensable hoy día dedicarles calles por ejemplo a Valentín González, Enrique Lister, 11 División, Mena, Vicente Rojo o incluso a Carlos Marx (no fue luchador de la guerra pero en la filosofía, política y en la economía ha tenido una influencia muy destacable) y tantos otros. Desde la izquierda y sobre todo desde la social democracia, no han tenido narices hacer algo de eso, apoyados por el discurso de la reconciliación, el pasado y todas esas cosas. Eso si, se han mantenido sin ningún pudor a todos aquellos generales y personas importantes de régimen genocida de Franco que han representado el odio, el crimen y todas las cosas horribles que ustedes se puedan imaginar.
He de reconocer que los únicos que si han mantenido ese espíritu y la llama de recuerdo de estos nuestros héroes han sido el Partido Comunista de España, Izquierda Unida, Partido Comunista de los Pueblos de España y otras organizaciones a la izquierda del PSOE. Por esto se les ha llamado de todo, trasnochados, caducos, que representan el pasado, desde todos los frentes haciendo ver a la sociedad que la lucha de nuestros antepasados políticos fue en realidad una tontería sin importancia. Se agarran a la historia ficción (historia que no ha pasado) para decir de ellos que si hubieran ganado la guerra hubiera hecho lo mismo y olvidando la historia que paso de verdad y que fue la que sufrieron los que hoy están enterrados en las cunetas. A muchos se les llena la boca de buenas palabras cuando hablan de la resistencia francesa plagada de estos republicanos, con reconocidos homenajes de nuestras personalidades y olvidando que no hay que irse hasta Paris para ver esta lucha ejemplar contra el fascismo ya que aquí también tuvimos estos luchadores y a millares.
lecorbusier

viernes 30 de octubre de 2009

POLITICA SOCIAL DE LA REPUBLICA DEMOCRATICA ALEMANA



1. EMPLEO Y PRESTACIONES SOCIALES I
 Introducción.
 ¿Es que la racionalización persistente, el empleo de la microelectrónica y los robots no
irán a rebajar la demanda de fuerza laboral y a crear desempleo?
 ¿En qué se basa la estabilidad de la seguridad social?
1. Introducción.
Los derechos y seguridades sociales de la ciudadanía, la política social de los gobiernos y partidos respectivos son
en muchos países motivo de abundantes y encendidos debates por tratarse de las necesidades vitales básicas de
cada ser humano y el despliegue de su personalidad.
La sociedad socialista de la República Democrática Alemana se ha trazado metas bien ambiciosas en ese mismo
terreno, pues la razón de ser del socialismo implica una existencia asegurada y digna en términos sociales para
cada uno de los ciudadanos. Las realizaciones económicas están por lo tanto supeditadas al bienestar humano y
sirven para mejorar gradualmente su nivel de vida tanto en lo material como en lo cultural. E/ ritmo y la magnitud
de dicho proceso están en función de los avances y los resultados económicos.
Es mucho lo que se ha obtenido hasta la fecha, y ese conjunto de logros y prestaciones sociales configura uno de
los elementos inalienables de la vida en la RDA. Entre ellos tenemos, por ejemplo, un empleo seguro, ingresos en
aumento permanente, una profusa atención médica gratuita y un sistema educativo gratuito también, incluyendo
además la seguridad material en la vejez y en caso de enfermedad.
Por cierto que no faltan los problemas para cuya solución definitiva hoy todavía no alcanzan los recursos. Quedan
aún por mejorar las condiciones de vivienda de mucha gente; queda por ensanchar la infraestructura del tiempo
libre y de la vida cultural, adecuándola a las crecientes necesidades; queda por incrementar la atención social y
material de los jubilados. Se está desplegando grandes esfuerzos por crear las condiciones económicas para el
efecto, para mantener y desarrollar con eficacia la concertación orgánica de las políticas económica y social.
Nuestros visitantes y los lectores de países capitalistas preguntan con insistencia hasta qué punto existen
realmente las mismas chances y derechos sociales para todo el pueblo, si éstos quedarán asegurados para el
futuro y de dónde proceden los recursos para garantizarlos. El presente folleto aspira a contestar algunas de esas
preguntas.

2. ¿Es que la racionalización persistente, el empleo de la microelectrónica y los robots no irán a
rebajar la demanda de fuerza laboral y a crear desempleo?
En la RDA no hay ni habrá desempleados pese a que la racionalización lleva años de avanzar intensamente. Las
fábricas propiedad del pueblo utilizan cada vez más la microelectrónica, sobre todo los microprocesadores hechos
por ellas mismas. La ciencia y la técnica incrementan la productividad del trabajo en un cinco por ciento anual por
término medio. Sin embargo, la experiencia acumulada hasta el momento revela que ni la racionalización ni los
cambios económicos estructurales han sido causa de inestabilidad social. El derecho realizado a un puesto de
trabajo es una de las conquistas fundamentales del socialismo que nunca fue ni será cuestionada.
Izda.: Producción de placas con circuitos impresos en la fábrica de semi-conductores de Frankfurt (Odra). Dcha.: Formación de
aprendices en la construcción tradicional de instrumentos musicales, Markneukirchen.
Por ejemplo: pese a que el número de ocupados en la agricultura bajó de dos millones en 1950 a 842.000 en la
actualidad, nadie quedó sin trabajo. La extracción de hulla fue cancelada en los años setenta al agotarse las
reservas sin generar desempleo alguno. El crecimiento demográfico hizo aumentar en 1.300.000 el número de
trabajadores en los últimos tres decenios, a tiempo que se triplicaba la productividad de cada obrero o empleado,
y, sin embargo, no hubo desempleados y no los hay.
Una de las razones estriba en que la estructura de la economía se va desarrollando en forma planificada y a largo
plazo, teniendo en cuenta hasta las alteraciones demográficas previsibles. Sabemos por tanto que la economía de
la RDA tendrá en el futuro menos fuerza laboral disponible, la que deberá afrontar una producción en continuo
aumento.
O sea que cada empresa de cierta envergadura se ve en la necesidad de liberar o trasladar mano de obra para sus
propias tareas en aumento, para el trabajo en varios turnos de las secciones industriales automáticas o en la
maquinaria de gran rendimiento.
Pero nadie se ve de pronto sin trabajo cuando su puesto laboral es suprimido a causa de la racionalización. El
derecho consagrado al trabajo para todos —hombres o mujeres— brinda de hecho a cada trabajador la garantía

constitucional de un empleo seguro, incluyendo una protección general contra el despido. Ello significa que
ningún jefe de empresa está autorizado a despedir a un trabajador a menos que éste viole en la forma más
flagrante la disciplina laboral, y aún así, la empresa debe ayudarle a conseguir un nuevo empleo.
En cuanto a la observancia de las normas del Código Laboral, los sindicatos de cada empresa tienen un amplio
derecho a la cogestión. Frente a cada medida racionalizadora en la empresa, ellos ponen cuidado en que la misma
sea preparada a largo plazo con los trabajadores y que todas las cuestiones de ahí derivadas se resuelvan con
criterio social. La capacitación necesaria, el eventual cambio domiciliario o de centro laboral, todo ello es
preparado con antelación y se lleva a cabo sin que el trabajador afronte desembolsos, pérdidas salariales o
perjuicios sociales de cualquier género.
Actualmente la fuerza laboral liberada es requerida sobre todo por las nuevas ramas industriales, como la
microelectrónica, o por las ramas que son objeto de ampliación, como la fabricación de dispositivos
racionalizadores, o la industria de bienes de consumo.
También crece la demanda de fuerza laboral allí donde el trabajo no es automatizable. Por ejemplo, en el sector
de la salud y asistencia social, en los servicios públicos, el comercio y la gastronomía, sectores importantes para la
mejora sostenida del nivel de vida del pueblo en general.
Grado de automatización de las plantas industriales (en porcentaje)
1970 1976 1980 1983
33 42 49 51
Ahorro de horas laborales por influencia de la ciencia y la técnica (en
millones de horas)
1975 1980 1984
188 422 620
(620 millones de horas = capacidad laboral de 340.000 trabajadores)
3. ¿En qué se basa la estabilidad de la seguridad social?
El factor clave son los fundamentos del sistema socialista, es decir, la propiedad social sobre los medios de
producción y la hegemonía política de la clase obrera, la economía planificada socialista y la organicidad real y
concreta entre las políticas económica y social.
La propiedad del pueblo en las empresas y la propiedad cooperativa en la agricultura sientan las bases
económicas para mejorar en forma continua el nivel de vida del pueblo en general. A través de la Renta Nacional,
las utilidades de las empresas son distribuidas en beneficio de la ciudadanía en pleno. Las inversiones, por
ejemplo, no están sujetas al capricho de tal o cual empresa, sino que se aplican planificadamente al desarrollo de
la industria, la ciencia y la técnica y de las demás ramas económicas, como también a la generación de más
empleo.

Construcción Avenida Stalin, 1950.
La economía socialista planificada ha forjado un sistema eficaz de dirección, planificación y contabilidad que
abarca la economía en su totalidad. Sobre la base de programas científicamente argumentados para el desarrollo
social, se confecciona planes quinquenales sucesivos de los cuales se desprenden anualmente los planes
económicos anuales. Ellos tienen fuerza de ley para el desarrollo económico y contienen las normativas básicas
para elevar la producción, promover la ciencia y técnica, las inversiones, la demanda ocupacional, etc. Además se
fijan datos importantes para el desarrollo del nivel material y las prestaciones sociales, de la educación y salud, la
cultura y el deporte. La planificación de la economía deja dos cosas aseguradas: 1. un desarrollo económico
sostenido poco influenciable por intereses mercantiles casuales y efímeros y 2. suficiente flexibilidad como para
adecuarse a los cambios imprevistos.
De cara al futuro se presupone que la RDA no ha de conocer ni el estancamiento ni la crisis, sino un crecimiento
dinámico y sostenido de la economía. Esa certidumbre se debe en gran parte a la voluntad laboral de los
trabajadores, la cual no deja de aumentar gracias a una política económica puesta en función de la política social.
La certeza de que el buen trabajo redunda en beneficio personal, de que las altas utilidades económicas
benefician al pueblo en forma directa motivan a obreros, técnicos y científicos a buscar nuevas ideas, a
desempeñarse con criterio creativo. Las demás garantías radican en el alto nivel tecnológico ya alcanzado en la
producción, el rápido desarrollo de la ciencia y la técnica, el empleo eficaz de los recursos intelectuales y
materiales disponibles. Revisten importancia para el crecimiento y la estabilidad económicas las sólidas relaciones
económicas y tecnocientíficas con la Unión Soviética y los demás países socialistas en el marco del Consejo de
Ayuda Mutua Económica, incluyendo la concertación perspectiva de sus planes económicos y un comercio
abundante y seguro con dichos países.
Los indicadores económicos estables y en aumento planificado, más el aumento continuo de la Renta Nacional
(producto social bruto) traen por consecuencia el afianzamiento de la seguridad social, la mejora persistente del
nivel material y cultural de las masas. He ahí la política que el Estado socialista ha proclamado y demostrado en
tantas oportunidades.
Renta Nacional (en miles de millones de marcos)
1970 1975 1980 1984
153 177 187 222


2. EMPLEO Y PRESTACIONES SOCIALES II
 ¿Hay proyectos de reducir el horario laboral?
 ¿La racionalización y la automatización progresivas podrían repercutir en la actividad
ocupacional de la mujer?
 ¿Las crisis económicas de las naciones capitalistas perturban la continuidad del desarrollo
económico de la RDA? ¿Incide ese factor en las prestaciones sociales?
1. ¿Hay proyectos de reducir el horario laboral?
De haberlos, los hay, sólo que su implementación dependerá de otro aumento considerable de la productividad
del trabajo. Las reducciones ya verificadas a 40 o 42 horas semanales para un 40 por ciento de los trabajadores
(para los demás rige la semana de 43 horas y tres cuartos) se basaron en lo sustancial en dos criterios: primero, el
trabajo en dos o tres turnos y segundo, las mujeres con hijos.
La semana de 40 horas fue decretada para todas las madres que, trabajando a tiempo completo, tienen más de
un hijo o un hijo minusválido. Cabe pensar en nuevos pasos por esa misma dirección, lo cual estaría relacionado
con la valoración social que merece la madre trabajadora y el trabajo en turnos. En líneas generales se puede
afirmar que de seguir mejorando la productividad será factible reducir el horario laboral, seguramente
ateniéndose en gran parte a las distintas categorías ocupacionales.

2. ¿La racionalización y la automatización progresivas podrían repercutir en la actividad ocupacional
de la mujer?
Si la pregunta presupone que el progreso técnico pudiera desplazar a la mujer de la vida laboral, la respuesta es
tajante: ¡no! La actividad laboral de la mujer configura la base socioeconómica de su emancipación y resulta
imprescindible para el sitial de respeto que ocupa en el seno de la sociedad para el desarrollo integral de su
personalidad. Es por eso que en la RDA desde hace tiempo está vinculado laboralmente el 90 por ciento de las
mujeres en edad de trabajar. Prácticamente toda joven, que egresa de la escuela, aprende un oficio o pasa a
cursar estudios superiores. Ese es y seguirá siendo un hecho perfectamente natural.
La mujer está presente en casi todos los oficios o profesiones, aunque predomina en una serie de ramos
ocupacionales como en el comercio, en la medicina o la educación pública. El derecho al trabajo está estipulado
en el Código Laboral y se cumple por igual para hombres y mujeres.
Pero la racionalización progresiva surte efectos positivos por el hecho de ir mejorando las condiciones laborales
de la mujer, aliviándola precisamente de las faenas pesadas, monótonas o nocivas. El empleo de las nuevas
tecnologías tiene por objetivo general no sólo elevar la productividad sino facilitar también el trabajo.
En todo lugar donde el progreso tecnológico modifica el proceso laboral, la mujer ha sabido responder en todo
momento a las nuevas y acrecentadas exigencias, apelando a sus conocimientos (las mujeres que hoy tienen de
35 a 40 años poseen la misma escolaridad y preparación profesional que los hombres), a ciclos de
perfeccionamiento, demostrando seguridad en sí mismas y valor para los cambios. Sirva de ejemplo la industria
electrotécnica, donde decenas de miles de mujeres han superado brillantemente la transición de los productos
convencionales a la fabricación y el manejo de módulos microelectrónicos.
3. ¿Las crisis económicas de las naciones capitalistas perturban la continuidad del desarrollo
económico de la RDA? ¿Incide ese factor en las prestaciones sociales?
La RDA mantiene una gran variedad de relaciones económicas con los países capitalistas y por consiguiente no es
totalmente inmune a las crisis que se producen en los mismos. Las exportaciones a dichos países se ven
dificultadas, primeramente porque en ellos disminuyen las inversiones, y luego porque baja el poder adquisitivo
de los trabajadores a raíz del desempleo permanente y la inflación. Además, en el curso de una crisis económica
aguda, los gobiernos capitalistas tienden a redoblar sus medidas proteccionistas, hecho que perjudica, como es
natural, las relaciones económicas. Dado que la RDA realiza un 35 por ciento de su movimiento comercial con el
exterior (exportaciones e importaciones) con naciones del área no socialista, resultan obvios los efectos negativos
de los factores mencionados. Las empresas industriales y de comercio exterior están redoblando esfuerzos con el
propósito de mitigar y conjurar en lo posible los daños y perjuicios de ahí derivados.


Dcha.: Jardín de infancia, 1973. Izda.: veraneantes en las orillas del lago de Senftenberg, antiguamente una mina a cielo
abierto.
Eso no obstante, la política económica de la RDA apunta en primer término a agotar hasta lo último sus propias
potencialidades a fin de asegurar la estabilidad y el crecimiento ininterrumpido. La intensificación universal de la
producción con el auxilio de la ciencia y las tecnologías, el manejo ahorrativo y eficaz de las materias primas, la
energía y el material, sumado a la mejora incesante de la productividad hacen menos vulnerable a la economía. Y
además tenemos otro importante factor de estabilidad, como son las relaciones económicas confiables y a largo
plazo con los países socialistas (65 por ciento del comercio exterior).

3. PRECIOS Y SALARIOS
 ¿La política de estabilidad de precios es sostenible por mucho tiempo más?
 ¿Cómo han evolucionado los salarios en los diez años últimos? ¿Cómo está estructurado un
presupuesto familiar promedio?
 ¿Reciben asignaciones especiales los grupos ocupacionales de bajos ingresos?
1. ¿La política de estabilidad de precios es sostenible por mucho tiempo más?
Se trata de un elemento importante de la política económica y social de la RDA: hace 30 años que permanecen
fijos los precios de los productos de primera necesidad como el pan, la carne, las papas, el arroz o la leche; los
alquileres no varían desde hace décadas, ni tampoco el costo de la cale-facción, la energía eléctrica, los
transportes y otros servicios públicos. Cabe señalar que se trata de los precios al consumidor, que reciben
subvenciones provenientes del presupuesto nacional.
Los artículos recién lanzados al mercado como, por ejemplo, un moderno radiocassette o una bicicleta último
modelo o un nuevo producto químico para la limpieza del hogar, es decir, artículos que llenan las crecientes
necesidades del público consumidor y poseen mejores cualidades son tasados nuevamente en función de su
nueva calidad. La Oficina de Precios examina y fija cada nuevo precio, excluyendo así carestías injustificadas o
arbitrarias.
A medida que asciende el nivel de vida y el consumo, a medida que mejoran las condiciones de vida y de vivienda
van subiendo las asignaciones públicas destinadas a estabilizar los precios, los alquileres y las tarifas. Eso se nota
analizando el presupuesto nacional. Y esa política es factible de mantener, pues también siguen en aumento las
aportaciones de la economía, sobre todo de la industria. Así es posible financiar las subvenciones a base de las
crecientes utilidades que percibe la industria propiedad del pueblo.
2. ¿Cómo han evolucionado los salarios en los diez años últimos? ¿Cómo está estructurado un
presupuesto familiar promedio?
Los ingresos laborales (sueldos y salarios) de obreros y empleados han crecido en general en un 27,9 por ciento
de 1974 a 1984. En ese mismo lapso, los salarios de los obreros de la producción subieron en el 29,4 por ciento.
Computado desde 1970, el aumento resulta aún más impresionante: para los obreros industriales y para obreros
y empleados en general representa un 45 por ciento. Y, como queda dicho, sin alterar los alquileres, las tarifas
para energía eléctrica y transporte, manteniendo fijos los precios de los productos de primera necesidad.


Izda..: centro comercial reconstruido de Halle. Dcha.: Avenida Unter den Linden de Berlín con el puente Marx-Engels
El presupuesto de una familia en que trabajen ambos cónyuges cubre por término medio 1.800 marcos netos
(1984), es decir, los ingresos una vez descontados los impuestos sobre el salario que ascienden a un 20 por ciento
como máximo y el seguro social y de jubilación que no pasa de 120 marcos para los dos. De esos 1.800 marcos, un
promedio de 50 marcos se destina a los alquileres y 30 marcos al fluido eléctrico, el gas y la calefacción. En
impuestos y seguros para el auto o la moto, en seguros de vida o de menaje, contribuciones y lotería se
consumen por lo general otros 150 marcos. En la Caja de Ahorros se deposita un promedio de 180 marcos
(incluyendo la amortización de empréstitos). De los 1.390 marcos restantes se gastan unos 500 marcos en
comestibles, incluido el almuerzo en el centro laboral más la comida y la leche para el hijo (este cómputo se basa
en una familia con un solo hijo) en el jardín infantil o en la escuela. En tabaco, alcohol, café o golosinas se gastan
unos 180 marcos. Otro rubro considerable con 580 marcos es el del vestido y los artículos de consumo duradero.
Noventa marcos se reparten en gastos para fines culturales, como son la compra de libros y discos, idas al teatro,
al cine, a los restaurantes o clubes nocturnos, y para recreación. Los 40 marcos restantes se van en pasajes,
composturas y similares.
Los aumentos de sueldo o de salario sirven principalmente para facilitar la compra de artículos de consumo
duradero. La proporción de hogares dotados de lavadoras, refrigeradoras o televisores alcanza hoy poco menos
del ciento por ciento. El 44 por ciento de los hogares poseen un auto.

Ingresos mensuales promedio en los hogares de obreros y
empleados
(en marcos)
Nº de personas 1970 1975 1980 1983
1 persona 535 713 778 881
2 personas 928 1.194 1.340 1.482
3 personas 1.121 1.442 1.589 1.768
4 personas 1.209 1.556 1.720 1.913
5 personas 1.287 1.746 1.968 2.205
3. ¿Reciben asignaciones especiales los grupos ocupacionales de bajos ingresos?
Tocante a los trabajadores que perciben una remuneración inferior al promedio salarial presente de obreros y
empleados (1984 = 1.100 marcos), ellos no reciben ayudas especiales. Los alquileres bajos (del tres al cinco por
ciento de los ingresos familiares por término medio), los bajos precios de los productos de primera necesidad y de
las tarifas garantizan una existencia normal aún a quienes ganan menos. (Añádase a ello que los ingresos bajos no
están sujetos a impuestos o lo están en grado ínfimo.)
Izda.: Estación de servicio, gasolinera MINOL. Dcha.: Tráfico Berlín.
Las familias de prole numerosa y las madres solas reciben ciertas ayudas suplementarias que las alivia en lo
financiero (sin contar que toda viuda recibe una pensión de orfandad por cada hijo y toda divorciada recibe
alimentos del padre de sus hijos en función de sus ingresos). Esas ayudas comprenden, por ejemplo, comida
escolar gratis para los niños, lavado gratuito de ropa blanca y asignaciones para la compra de ropa infantil. A eso
se viene a sumar una serie de prestaciones especiales de las empresas y del sindicato, como plazas vacacionales
gratuitas en las casas de descanso, curas de reposo y en ciertos casos asignaciones en efectivo provenientes del
sindicato. Esos beneficios no son auxilios de emergencia, pues nadie los necesita, toda vez que percibe ingresos


regulares por su labor. Ellos vienen a reflejar más bien el respeto y el reconocimiento que siente la sociedad hacia
dichas familias. Ese respeto se traduce además en el hecho de que esas familias tienen la preferencia a la hora de
repartir las viviendas más confortables y espaciosas, de las cuales nadie puede o quiere desalojarlas, incluso por
consideración a los niños.
Otras ayudas especiales van destinadas a los jubilados, quienes figuran entre los grupos de bajos ingresos a pesar
del aumento reiterado de sus pensiones en los años recientes. Ellos no pagan impuestos y están asegurados
gratuitamente contra enfermedades. A ellos no les cobran impuestos por la radio o la televisión, pueden viajar
con pasajes rebajados, si lo necesitan reciben atención gratuita a domicilio y un almuerzo barato de parte de la
«Volkssolidaritát» («Solidaridad del Pueblo», una organización especial para gente de edad avanzada). La plaza en
un hogar de ancianos o de cuidados intensivos resulta baratísima; incluyendo alojamiento, comida y atención
médico-sanitaria no pasa del 30 por ciento de la pensión actual de vejez.
4. IGUALDAD SOCIAL
 ¿Hay gente en la miseria que vive por debajo del mínimo existencial?
 ¿Qué desniveles acusa el nivel de vida de obreros, agricultores, intelectuales y artesanos?
1. ¿Hay gente en la miseria que vive por debajo del mínimo existencial?
En la RDA no hay gente desamparada, nadie pasa frío, hambre y otro género de privaciones. Los ingresos mínimos
que prescribe la ley y las pensiones mínimas (para todos los ex trabajadores), igual que la pensión social (para
quienes jamás estuvieron vinculados laboralmente) permiten a todo el mundo comer hasta saciarse, vestirse
decentemente y pagar el alquiler, la calefacción, el fluido eléctrico y el gas. Esos ingresos permiten asimismo
hacer modestas adquisiciones. En caso de enfermedad prolongada, nadie tiene que pasar angustias, pues todo
trabajador recibe un subsidio de enfermedad que basta para su manutención y para la de su familia. El y su
familia reciben gratis todos los tratamientos médicos y los fármacos requeridos.

2. ¿Qué desniveles acusa el nivel de vida de obreros, agricultores, intelectuales y artesanos?
Las diferencias no son chocantes en modo alguno, pues no se ve al banquero por un lado y al empleado por el
otro, no se ve al dueño de una corporación y al simple trabajador. El nivel de vida de cada cual depende en lo
sustancial de sus propios ingresos, y en ese punto sí que hay diferencias, ya que el socialismo no es una sociedad
igualitarista. La retribución funciona según el conocido principio de «De cada cual, según su capacidad, a cada
cual, según su trabajo».
Un campesino cooperativista (en la RDA lo son casi todos los campesinos) gana más o menos lo mismo que un
obrero industrial calificado, pero gracias a su parcela propia y a sus animales de corral gasta menos en
alimentación que un trabajador urbano.
Izda.: Cosecha en el campo, 1953. Dcha.: Casa de cura en Gottleuba.
Los ingresos de un maestro artesano dueño de su propio negocio (por ejemplo, una carnicería atendida por dos
ayudantes y por la familia) son relativamente altos, igualando por lo menos lo que gana el jefe de una empresa
industrial mediana. Los maestros artesanos que trabajan solos, como los zapateros o sastres, ganan lo mismo que
un obrero altamente especializado.
Los hombres de ciencia, los artistas o escritores obtienen ingresos muy diversos según su capacitación, talento,
rendimiento y renombre. Hay artistas jóvenes que muchas veces ganan menos que un obrero. Sin embargo, ahí
están las asociaciones de artistas que les facilitan estipendios estatales para que no pasen necesidades. Los que
ganan muy bien son los cantantes de éxito, los actores más solicitados y los escritores de mayor fama.
La generalidad de la gente invierte buenas sumas en el mobiliario hogareño. Tampoco escatiman dinero en
comida y bebida, es cosa corriente un viaje anual de vacaciones. Los jóvenes se gastan la mayor parte del dinero
en ropa de moda. Son cada vez más las familias dueñas de un auto y de una casa de campo.
Son mayores los desniveles entre dichos grupos y en el seno de cada grupo en términos culturales, pues en ese
aspecto es aún muy disparejo el desarrollo de las necesidades y las aspiraciones. En general hay mucha afición a
la música y al teatro, mucha afición a la lectura y un marcado interés por la vida cultural, aunque muchos se
limitan a disfrutarla por televisión.


5. JÓVENES
 ¿Puede un joven aprender el oficio de su predilección? ¿Consigue empleo permanente al
concluir su aprendizaje o los estudios superiores?
 ¿Tienen todos los jóvenes las mismas posibilidades de educación?
 ¿Aprecian los jóvenes la seguridad social que reciben?
1. ¿Puede un joven aprender el oficio de su predilección? ¿Consigue empleo permanente al concluir
su aprendizaje o los estudios superiores?
Todo egresado de la escuela recibe sin excepción un puesto de aprendizaje que por lo general le permite recibirse
de obrero calificado o semi-calificado, esto último en caso de haber tenido muy mal aprovechamiento escolar. Los
aprendices tienen unos 300 oficios a su disposición. Teóricamente, cada cual puede escoger uno de esos oficios,
aunque en la práctica semejante posibilidad se ve restringida por las necesidades macroeconómicas y por factores
de índole local. Se garantiza a cada obrero especializado un puesto de trabajo acorde a su formación. Cada año se
pone a disposición sólo el número de puestos de aprendizaje correspondiente a la demanda, es decir, no se forma
una cantidad ilimitada de peluqueras o criadores de caballos, que luego no son necesarios. En las pequeñas
ciudades no hay muchas empresas que forman a los aprendices. Por eso las grandes empresas disponen de
residencias en las que viven los aprendices que vienen de otros pueblos o ciudades.
Círculo escolar de trabajo "Química Orgánica".
No siempre puede encontrarse la profesión u oficio soñados, pero cada uno puede escoger de una variada oferta.
Algunos años antes de culminar la escuela politécnica de enseñanza general de diez grados se empieza con la
orientación vocacional. De ese modo, alumnos y padres pueden formarse un cuadro realista antes de presentar
en el 9° grado una solicitud de aprendizaje en una empresa, una cooperativa de producción o a un maestro


artesano. En caso de una negativa por parte de la empresa (que debe realizarse en el plazo de tres semanas) el escolar tiene tiempo de presentar una segunda e incluso una tercera solicitud a otra empresa. Hay 219 centros de
orientación vocacional, adjuntos a los consejos de distritos (los órganos de administración territoriales de la RDA), que prestan su apoyo en la búsqueda del oficio apropiado. Las empresas tienen la obligación de firmar un contrato laboral con los aprendices seis meses antes de que
terminen su formación y de emplearles. Lo mismo ocurre con los egresados de las escuelas superiores, escuelas técnicas o universidades. Por lo menos un año antes de culminar sus estudios, el centro de formación les ofrece
puestos de trabajo y ellos firman un contrato provisorio con la empresa en la que van a trabajar.
2. ¿Tienen todos los jóvenes las mismas posibilidades de educación?
Para todos los niños de la RDA es la enseñanza de diez años obligatoria, la cual imparte a todos la misma
educación general y sienta los cimientos para la educación posterior. Depende de los deseos, facultades y resultados de cada uno si se formará como obrero especializado, asistirá a la escuela preuniversitaria (11° y 12°
grado con bachillerato) o a una escuela técnica (después de haber terminado el 10° grado de la escuela politécnica de enseñanza general para determinados oficios técnicos, médicos y pedagógicos). Para acceder a estudios superiores se requieren muy buenos resultados en todas las asignaturas. Los bachilleres con resultados mediocres tienen menores probabilidades de recibir la plaza de estudios deseada.
En ningún caso influyen el dinero de los padres, la posición social o la religión sobre las posibilidades de educación de los jóvenes. La asistencia a todos los centros de formación es gratuita; además los estudiantes reciben una beca estatal; los escolares del 11° y 12° grado y los aprendices, una remuneración mensual.
Después de haber terminado la formación existen muchas posibilidades de capacitación de adultos.En las universidades populares hay cursos para el bachillerato y de idiomas, las empresas disponen de centros de formación para maestros industriales o para recibir una formación adicional. Las empresas pueden delegar a obreros especializados capaces de cursar estudios superiores, después de haber
recibido el título de bachiller por la vía de una instrucción especial. Para quien tenga el interés y las facultades necesarias existe la posibilidad de adquirir una educación y calificación más altas. Nadie encuentra obstáculos
insuperables o falta de posibilidades.
Estructura de la calificación de los trabajadores en la economía nacional
1970 1984
Maestros industriales y obreros especializados 48% 64%
Egresados de escuelas superiores y técnicas 11% 21%
Trabajadores con formación parcial o sin formación terminada 41% 15%
3. ¿Aprecian los jóvenes la seguridad social que reciben?
Todos los jóvenes han crecido en el socialismo, y para casi la totalidad es natural poder aprender, formarse profesionalmente, cursar estudios superiores y recibir un trabajo seguro y provechoso.Las conclusiones que saca un joven pueden ser muy diferentes. Mucho depende del ejemplo de los padres, hermanos y amigos, del éxito de la educación en la escuela y en la organización juvenil (la Juventud Libre Alemana) o en la organización infantil
(Jóvenes Pioneros). Algunos jóvenes piensan que pueden tomar todo a la ligera, confiando en que se les abrirán todos los caminos sin
necesidad de mayores esfuerzos. Pero en la mayoría de los casos se ven confrontados muy pronto con las demandas de la sociedad, que no sólo ofrece, sino que también exige de cada uno resultados según sus
capacidades.
La mayor parte de los jóvenes estiman conveniente ser estimulados y exigidos. No consideran su seguridad social un motivo de reposo, sino una conquista que debe lograrse una y otra vez. Los aprendices, jóvenes obreros
especializados o estudiantes desarrollan muchas ideas, iniciativas y muestran aplicación y gran responsabilidad al cumplir las tareas que les son conferidas, encontrando alegría y satisfacción en el trabajo y en el tiempo libre,
desenvolviendo al mismo tiempo su personalidad.
La emulación de los aprendices en todo el país, las investigaciones realizadas por los estudiantes en estrecha relación con la práctica, la Feria de Maestros del Mañana (movimiento de jóvenes investigadores) o las obras juveniles (determinados trabajos o tareas bajo responsabilidad de jóvenes trabajadores), los múltiples resultados
logrados en el arte y la cultura, son ejemplos del compromiso de los jóvenes. También su modo de aprovechar el tiempo libre —practicando deportes, paseando o viajando, en el club juvenil, teatro o concierto, con todo tipo de hobbies— muestra que la mayoría de los jóvenes aspira a llevar una vida llena de sentido.

6.VIVIENDA
 ¿Dispone cada familia de una vivienda o hay todavía gran escasez de viviendas?
 ¿Qué significado tiene el programa de construcción de viviendas que se realiza en su país?
 Y los alquileres, ¿son altos? El mejoramiento de las viviendas, ¿significa un alza de los
alquileres?
1. ¿Dispone cada familia de una vivienda o hay todavía gran escasez de viviendas?
En la RDA no hay personas sin hogar o que vivan en asilos, no hay barrios pobres ni hogares de emergencia para las personas desahuciadas. Según la estadística hay una pieza por cada habitante y una vivienda por cada familia.
Sin embargo, existen problemas, sobre todo para jóvenes matrimonios, que no siempre pueden recibir en el acto una vivienda y que, por lo tanto, deben vivir con sus padres. También en el caso de divorcio, (y la RDA tiene un porcentaje relativamente alto) uno de los cónyuges debe esperar algún tiempo para poder mudarse.
Otro problema tiene su origen en la gran cantidad de casas viejas. La mayor parte de ellas debe ser reconstruida y modernizada. El número de viviendas existentes corresponde al número de familias, pero en muchos casos aquéllas son pequeñas o se encuentran en mal estado. En muchas casas viejas faltan WC, baños o duchas.
Las oficinas de la vivienda adjuntas a la municipalidad y las comisiones honoríficas de los ciudadanos se ocupan de cada persona que necesite una vivienda, requiera una mayor o una menor. Las viviendas construidas por el Estado se confieren gratuitamente según una lista de prioridades.
2. ¿Qué significado tiene el programa de construcción de viviendas que se realiza en su país?
Con el programa de construcción de viviendas iniciado en 1971, se solucionará el problema de la vivienda como problema social antes de 1990. Así, cada familia dispondrá de una vivienda adecuada en buen estado.
Desde 1971 se ha trabajado intensamente para construir o modernizar las aproximadamente tres millones de viviendas planificadas, con las instalaciones necesarias de transporte, abastecimiento y atención. Hasta fines de 1984 se construyeron más de 2,2 millones de viviendas, mejorándose significativamente las condiciones habitacionales de unos 6,6 millones de ciudadanos. El plan 1986—1990 prevé la reconstrucción o modernización de otro millón de viviendas. La recuperación y modernización de las casas viejas cobra una importancia cada vez mayor. Se continúa la construcción de casas para una familia sobre la base de créditos favorables (para las familias con muchos hijos el crédito es sin intereses), lo cual es parte integrante del programa de construcción de viviendas.

Pero no se trata sólo de construir viviendas, sino también jardines de infantes, escuelas, instalaciones deportivas, piscinas, establecimientos médicos, supermercados y restaurantes. Se plantan céspedes, lugares de recreo infantil y pequeños parques. Parte del programa de construcción de viviendas forman también las instalaciones de servicios públicos, clubes para los jóvenes, centros culturales, residencias y clubes para los ciudadanos de edad avanzada. Al mismo tiempo se reconstruyen calles, plazas y centros urbanos de importancia histórica. La materialización de este amplio programa es posible gracias a que no se especula con la tierra (que es propiedad estatal) y a que todos los recursos financieros son planificados a largo plazo y de modo central.
En el momento, el programa de construcción de viviendas es el proyecto de inversión más importante en la RDA, formando el núcleo de un amplio programa sociopolítico. A partir de 1971, el Estado ha invertido más de 210 mil millones de marcos sin cargar a los inquilinos con gastos adicionales. En la RDA no hay venta de vivienda: sólo existe el sistema de alquiler con una amplia protección de los inquilinos contra el desalojo.
3. Y los alquileres, ¿son altos? El mejoramiento de las viviendas, ¿significa un alza de los alquileres?
Desde la fundación de la RDA, el 7 de octubre de 1949, los alquileres no han variado, son y seguirán siendo bajos para los ciudadanos. Los gastos por construcción, reconstrucción, mantenimiento y reparaciones de las viviendas los cubre el presupuesto estatal. Estos gastos públicos crecen cada año.

Como promedio se paga entre el tres y el cinco por ciento del ingreso familiar por una vivienda, según el tamaño y el equipamiento, incluidos los gastos de calefacción. Por metro cuadrado de una vivienda nueva se paga de 0,80 a 1,25 marcos, sin contar los costos igualmente muy baratos de calefacción.
La modernización de las casas viejas no implica un alza del alquiler. En caso de que la vivienda tenga agua caliente o calefacción central, el inquilino sólo paga los gastos de utilización y no los de instalación.
El mejoramiento de las condiciones habitacionales y de vida por los nuevos medios de transporte, construcción de supermercados, establecimientos infantiles, piscinas, campos de deporte y otras instalaciones con fines sociales, no influyen sobre los alquileres de la zona residencial en cuestión.
7. INFANCIA Y FAMILIA.
1. Los niños, ¿son una carga social importante para la familia?
No son una carga, pues la RDA es un país amante de los niños, un país que hace mucho por los niños y que respeta altamente a las familias con hijos. Por supuesto, un matrimonio sin hijos dispone de más dinero que un matrimonio, con los mismos ingresos, pero con dos o tres hijos. Pero todo un sistema de medidas y ayudas financieras y materiales apoya a las familias con hijos.
Este apoyo empieza con una ayuda estatal de 1.000 marcos al nacer cada niño, cantidad que alcanza para comprar la ropa blanca y vestimenta para el bebé. Otras medidas son el subsidio mensual para cada niño, rebajas de impuestos y un crédito sin intereses, para jóvenes matrimonios, de 5.000 marcos destinados a equipar la vivienda. Al nacer el primer y el segundo niño, se cancela automáticamente una determinada suma. Al nacer el tercer niño, se cancela toda la deuda. Las madres reciben 26 semanas de vacaciones pre y postnatales con goce de sueldo completo. A partir del segundo niño, las madres pueden, además de esas 26 semanas, tomar vacaciones durante un año para cuidar al bebé, cobrando el equivalente al 65 hasta el 90 por ciento de su sueldo neto, manteniendo el puesto de trabajo en la empresa.
Las instalaciones para niños, existentes en todos los lugares, no significan una carga para el presupuesto familiar, pues la atención de los niños menores de seis años en las casas cuna y jardines de infantes, durante todo el día, es gratuita. Los padres sólo pagan por la comida caliente y la leche (lo mismo que para los escolares) una muy pequeña suma. El Estado financia todas estas instalaciones con enormes subsidios.
Es natural que la escuela, la educación o los estudios en general sean gratuitos. Tres semanas en un campamento infantil (organizados por la mayoría de las empresas) sólo cuesta doce marcos. También es muy barato pasar lasvacaciones bajo la dirección de la escuela. Las vacaciones familiares en una casa del sindicato o de la empresa cuestan en cada lugar lo mismo para los niños, pagándose sólo 30 marcos por 13 días.
Las familias con más de tres hijos cuentan con diversas ayudas financieras, por ejemplo, ayudas para el alquiler, lavado gratuito de la ropa blanca, subsidios para comprar vestidos o muebles para niños. A partir del tercer niño se reciben mensualmente 100 marcos. Hay que mencionar que la ropa para niño es barata, pues está subvencionada por el Estado.

8. ATENCIÓN MÉDICA.
 ¿Qué seguridad tienen cada uno y las familias en caso de enfermedad?
 ¿Cuánto cuesta la atención médica?
 ¿De dónde salen los medios para la salud pública y los demás servicios sociales?
 ¿Se puede continuar manteniendo los servicios sociales sin recortes?
1. ¿Qué seguridad tienen cada uno y las familias en caso de enfermedad?
Cada trabajador con contrato laboral está asegurado en el Seguro Social unitario y obligatorio de los sindicatos. La cuota mensual máxima asciende a 60 marcos, debiendo pagar la empresa la cantidad similar. En general, la cuota mensual equivale al dos o al cinco por ciento del ingreso, con lo que se paga también el seguro de pensión. Los subsidios estatales ascienden cada año al 40 por ciento de las erogaciones totales del Seguro Social.
Durante seis semanas, el trabajador recibe en caso de enfermedad (también en caso de curas médicas) el 90 por ciento del salario neto promedio. Después de este período, dependiendo del tamaño de la familia y de si el trabajador tiene o no un seguro adicional de vejez, el monto otorgado oscila entre el 50 y el 90 por ciento del salario neto promedio. En caso de enfermedad perdurable se paga durante 18 meses, recibiendo después una pensión si la persona no puede regresar al trabajo. Las madres o padres solos reciben un subsidio si se enferman sus niños. La empresa no puede despedir a una persona en caso que se enferme ni durante las vacaciones pre y postnatales. En la práctica no es posible que un ciudadano de la RDA sufra apuros sociales por enfermarse.
En caso de que sólo una persona de la familia trabaje, el seguro social abarca a todos los familiares. Esto significa que los niños y el cónyuge que no trabaja reciben gratuitamente todos los servicios médicos (atención médica, medicamentos gratuitos, etc.).
Las personas que trabajan independientemente (artistas, escritores, etc.), artesanos particulares y comerciantes tienen un seguro de enfermedad y de vejez voluntario en el Seguro Estatal de la RDA. Este seguro es un poco más caro (el monto máximo es 120 marcos) pero abarca igualmente todos los servicios. Los pensionistas y estudiantes están asegurados, y aunque no deben pagar cuota, tienen los mismos derechos. Todos los asegurados pueden elegir libremente al médico.

Como ya hemos mencionado en la respuesta anterior, al pagar la cuota del seguro social tiene cada trabajador el derecho a la atención médica para sí y sus familiares. No tiene más gastos que la cuota, ni por los exámenes más
simples ni por los medicamentos más caros, por tratamientos odontológicos, incluida prótesis dental, operaciones complicadas o largas curas (también en el extranjero). También son gratuitas las gafas recetadas por el médico (cristales y monturas) y demás remedios necesarios. Los gastos por operaciones cosméticas indicadas por razones médicas y sociales (labio leporino, nariz torcida, orejas gachas, etc.) corren igualmente por cuenta del Seguro Social.
3. ¿De dónde salen los medios para la salud pública y los demás servicios sociales?
Son los trabajadores mismos quienes los producen. En su mayoría son financiados con las ganancias de la economía estatal, sólo una pequeña parte deriva de los impuestos al salario. Las empresas estatales aportan una parte de sus ganancias, fijada en el plan, al presupuesto nacional (la otra parte es utilizada por las empresas para financiar inversiones y para gastos culturales y sociales, como por ejemplo, subsidiar la comida en la empresa, mantener las casas de vacaciones y los establecimientos deportivos). El presupuesto nacional financia tanto la salud pública como la educación. Una parte de dicha financiación se realiza por vía directa, y otra por vía
indirecta, a través de los presupuestos de las quince provincias (administración territorial de RDA, incluida la capital Berlín). Del mismo modo, también el Seguro Social sustentado por los sindicatos recibe cada año subsidios por valor de mil millones de marcos del presupuesto nacional para financiar las pensiones y sus servicios


Enormes son las erogaciones estatales para garantizar precios estables en las mercancías de necesidad básica, en los servicios más importantes, para mantener baratos los alquileres, tarifas de electricidad, gas y del transporte de pasajeros. También son altas las erogaciones para la educación pública, los subsidios para la atención de los niños (guarderías escolares, jardines infantiles, comida escolar) y para las becas que reciben los estudiantes. Hay que agregar los gastos públicos para la construcción de viviendas, incluidos modernización y mantenimiento. Para todos estos gastos están a disposición determinados fondos del Estado, con los cuales se financian dichos servicios que benefician de modo directo e indirecto a los ciudadanos, aumentando así su ingreso real. Los subsidios indirectos para una familia de tres personas ascienden a unos 650 marcos al mes. Erogaciones del presupuesto nacional (en mil millones de marcos)




jueves 29 de octubre de 2009

LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN PUDO DESATAR UNA GUERRA MUNDIAL, SEGUN EL EXMINISTRO DE EXTERIORES SOVIETICO SHEVARDNADZE



La caída del muro pudo desatar una guerra mundial, confiesa el ex ministro soviético Shevardnadze
Por Agencia EFE – 14/10/2009
Tiflis, 14 oct (EFE).- El Ejército Soviético estuvo a punto de intervenir para impedir la reunificación de Alemania, lo que hubiera podido desatar una nueva guerra mundial, dice hoy Eduard Shevardnadze, jefe entonces de la diplomacia soviética y uno de los artífices de aquel histórico proceso.
"Cuando nos enteramos de los ánimos reinantes entre los militares, llegamos con (el presidente soviético, Mijaíl) Gorbachov a que había que impedir por todos los medios que las tropas intervinieran", dijo Shevardnadze en una entrevista con Efe en vísperas del XX aniversario de la caída del muro de Berlín.
En la entonces República Democrática Alemana había medio millón de efectivos soviéticos y "una intervención de nuestras tropas podría haber provocado una nueva guerra mundial", explicó.
Según Shevardnadze, los informes de la Embajada soviética en Berlín sobre la situación de nuestras tropas era "alarmante".
"Por eso muy pronto fuimos allí y Gorbachov dio órdenes de no intervención. Si no hubiésemos viajado, el Ejército podría haber intervenido", enfatizó.
El ex canciller soviético y ex presidente de Georgia recibió a Efe en su residencia oficial de Krtsanisi, que domina el valle del río Kurá y ofrece una de las mejores vistas de la capital georgiana, Tiflis.
Retratos, cuadros de Tiflis y de la Plaza Roja de Moscú adornan el despacho de Shevardnadze, donde en el lugar más destacado, junto a la Biblia, destaca un trozo de hormigón.
"¿Qué sentí cuando cayó el muro? No, no pensé que era el fin del comunismo", dice Shevardnadze, mientras sostiene ese fragmento del muro de Berlín, montado en un pequeño pedestal con la inscripción "Eduard, danke".
El ex jefe de la diplomacia de Gorbachov se pasa la mano por su cabellera plateada y recuerda los acontecimientos que cambiaron el mundo.
La decisión sobre la reunificación de Alemania, dice, surgió en febrero de 1990 en Canadá, tras la conferencia de los países de la OTAN y el Pacto de Varsovia en Ottawa.
"El secretario de Estado (de EEUU) James Backer me preguntó en privado si no me parecía que había llegado el momento de pensar en la unificación de Alemania. Le respondí que hace tiempo que lo estaba pensando, pero que en nuestro país aún no se había tomado una decisión al respecto", relató.
Según Shevardnadze, "estaban en contra países como Gran Bretaña y Francia, pero Backer prometió convencerles. Para él, lo principal era la posición del líder soviético, Mijaíl Gorbachov".
"Telefoneé a Gorbachov. Antes no habíamos tratado con él la posibilidad de la unificación de Alemania y él nunca se había pronunciado sobre el tema".
Aquella vez Gorbachov, según Shevardnadze, se quedó callado durante un par de minutos y luego dijo: "Tarde o y temprano está cuestión habría que resolverla".
"Ya que el tema se ha planteado, podemos dar nuestra conformidad", sentenció el presidente de la URSS.
Fue entonces, recuerda Shevardnadze, cuando se decidió crear la comisión "2+4", integrada por la República Federal de Alemania (RFA), la República Democrática de Alemania (RDA), la URSS, Francia, Gran Bretaña y los EEUU.
"Con quien lo tuvimos duro fue con Erich Honecker, el líder de la RDA, que se oponía a la perestroika, estaba enfadado con Gorbachov y rechazaba la unificación. Pero el pueblo de Alemania la quería y Honecker tuvo que dimitir", recordó el ex ministro soviético.
También en la cúpula soviética la reunificación alemana tenía enemigos
"En la dirección soviética muchos estaban en contra. Decían que no debíamos perder a Alemania, pues más de 20 millones de soviéticos habían caído en la guerra...", explicó.
En las negociaciones, entre tanto, las cuestiones más espinosas eran la posición de la nueva Alemania en la OTAN y sus futuras Fuerzas Armadas.
Al final, "aceptamos que la Alemania unificada formase parte de la OTAN y los alemanes se comprometieron a que sus Fuerzas Armadas no superarán los 370.000 efectivos", dijo Shevardnadze.
A sus 81 años, bien llevados, confía que la salud le permitirá viajar en octubre del próximo año a Berlín para participar en los festejos de la reunificación.
Y añade: "Para mi (la reunificación de Alemania), no fue una sorpresa. Estaba moralmente preparado para ello, pues en los tiempos que corrían era inevitable".

miércoles 28 de octubre de 2009

INSTANTANEAS DEL HUNDIMIENTO


Un museo de Berlín expone las fotografías de Harald Schmitt, que retrató la caída del socialismo


Alexander Dubcek, el héroe de la primavera de Praga, mira al público desenfocado mientras Václav Havel, nítido a su lado, acaba de oír algo que le llama mucho la atención. El escritor se lleva la mano a la oreja y pone cara de incrédulo. ¿Ha oído bien? El jefe del Partido Comunista acaba de dimitir, le sopla alguien desde un lateral de la sala, donde el opositor Foro Ciudadano celebra una asamblea. En la siguiente foto, Havel levanta una copa y brinda por el fin del comunismo. En esos pocos segundos, Havel pasó de disidente perseguido a candidato firme a la presidencia de un país democrático, objetivo que alcanzaría un mes y cuatro días más tarde. Era el 24 de noviembre de 1989, y Harald Schmitt estuvo allí para congelar ese momento para la Historia.
El fotógrafo Schmitt, ganador de seis premios World Press Photo, estuvo acreditado para la revista Stern en Berlín Este entre 1977 y 1983. Ahora, una exposición en la sala Martin-Gropius-Bau de Berlín muestra hasta el 13 de diciembre las mejores instantáneas de este cronista gráfico del hundimiento del socialismo de Estado en la República Democrática Alemana (RDA), Checoslovaquia, Polonia, Letonia, Lituania, Rusia y China.
Schmitt documentó las revoluciones de Polonia, Rusia y Checoslovaquia
"Siempre que volvía de Checoslovaquia, sentía un gran alivio al pasar la frontera y encontrarme en RDA. Tenía la impresión de que aún no se había recuperado de la sangrienta represión de 1968. En ningún otro país del bloque del este me pareció más fuerte el recelo contra todo lo disconforme y más dura la represión", explica a Público Schmitt, de 61 años.
Las mejores fotografías se Schmitt surgieron por casualidad. En Pekín, en mayo de 1989, llegó a China para hacer un reportaje sobre directores de cine. "Estaba en Shangai, y me llegó la noticia de la represión en la plaza de Tiananmen. Cogí el avión de las seis de la mañana y me planté allí. El taxista se negó a llevarme hasta la plaza. No paraba de decir bum, bum, bum para darme a entender lo que estaba pasando", cuenta.
Schmitt estremeció en blanco y negro con imágenes de estudiantes que transportaban en bicicleta a heridos graves. Después del tiroteo, las autoridades prohibieron el paso a las ambulancias mientras los tanques se acercaban a la plaza.
"La represión fue más fuerte en la RDA que en ningún otro país"
Fotografías robadas
En Berlín Este, Schmitt conoció a su mujer Annette, quien siempre le decía que en el fondo él era un ossi (un alemán del Este). El fotógrafo espera no haber cultivado con sus fotos los tópicos sobre la Alemania oriental que siguen molestando hoy a muchos ciudadanos de la extinta república.
Lo que muestra Schmitt es lo que había: la parafernalia propagandista de los desfiles, un enorme cartel que asegura frente a un hospital que "el socialismo es la mejor profilaxis" y un capitoste comunista, Erich Honecker, al que acompañó en sus mesiánicas giras por el África socialista.
Su cámara recogió discursos de Lech Walesa y Václav Havel, entre otros
En Berlín, el azar volvió a estar de su lado. Schmitt, que fue espiado por la Stasi, hizo la primera foto difundida en el oeste de Markus Wolf, el jefe de todos los espías de RDA. Wolf sostiene un ramo de flores en el entierro de su hermano Konrad, director de cine, en el cementerio de Friedrichsfelde, al lado de las tumbas de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg. El legendario Wolf era hasta entonces "el hombre sin cara".
Para Schmitt, Wolf fue también "el hombre del brazo largo", porque los negativos de las fotos desaparecieron del archivo de Stern en Hamburgo. Hasta entonces, la revista había publicado tres. "No descarto que los negativos estén en algún archivo. ¿Pero en cuál?", se pregunta Schmitt. Cree que morirá sin saberlo.


martes 27 de octubre de 2009

¿DONDE ESTÁN HOY LOS HEROICOS COMUNISTAS AFGANOS?





Después de que Gorbachov traicionase en 1989 a la República Democrática de Afganistán (RDA) y a su presidente Mohammed Najibullah, ésta resistió en solitario 3 años mas hasta que Eltsin le cortó el petróleo y la CIA ordenó a las bandas contrarrevolucionarias que tomasen Kabul , lo que hicieron el 18 de abril de 1992.

Wladimir Abreu-Partido Comunista de Carabobo

El general Dostum se pasó a la contrarrevolución y contribuyó a la derrota. Hoy es uno de los más sanguinarios "señores de la guerra". Las Fuerzas Armadas, las milicias de autodefensa y las organizaciones socioprofesionales agrupaban a 500 mil personas, el partido Watan, heredero del Partido democrático Popular (PDPA), tenía 150 mil miembros. Los feudales disolvieron el Watan, asesinaron a numerosos comunistas y miles de ellos hubieron de exiliarse para no seguir la misma suerte.
Recordamos con respeto al ex ministro de recursos en agua y regadio, profesor Mahmad Mansur Hashemi, al ex comandante de Kabul Mahmad Dost, al ex ministro del Plan Sher Mohamad Shahan, al ex presidente de la Corte Suprema Karim Shadan vilmente masacrados. A 500 milicianos secuestrados en Helmand. A 20 oficiales de seguridad asesinados en abril 1994. A los Soldados que fueron masacrados en el Sur y este del país en 1992.
En 1996 los talibanes, aplaudidos por la secretaria de Estado yanqui Madelein Albright, masacraron al ex presidente Najibullah por el que hoy muchos habitantes de Kabul, Gardez y otras ciudades sienten mucho cariño.
Los comunistas fueron retornando a partir del 2001 y con un perfil bajo han organizado varios partidos que se reivindican del PDPA. El general Nur al-Haq Ulumi, antiguo jefe del cuerpo de ejército de Kandahar y diputado, dirige el Partido Nacional Unificado que agrupa a comunistas y antiguos dirigentes del gobierno Najibullah que en las elecciones de 2005 presentó 68 candidatos en 30 provincias.
En 2006 Ulumi y el ex ministro del Interior comunista Sayyid Mohamad Golabzoi formaron un Frente Nacional con antiguos jihadistas y diversos grupos sociales y étnicos. Los comunistas mantienen redes en la administración y en los niveles locales de los servicios de seguridad.
Los imperialistas vigilan para que los comunistas no puedan recuperar el poder. Prefieren un Afganistán devastado y brutal a un Afganistán moderno, socialista y democrático como lo intentó ser la RDA con apoyo soviético. El pueblo afgano no olvida: la emisora de radio Watandar ha realizado una encuesta en 4 provincias. El 93,2 % de los encuestados considera que el gobierno de Najibullah fue el que mejor respondió a sus intereses.

lunes 26 de octubre de 2009

GORBACHOV APRECIABA A HONECKER PESE A SUS DIFERENCIAS POLITICAS




EFE

El último presidente soviético, Mijail Gorbachov, apreciaba al depuesto máximo mandatario de la extinta RDA Erich Honecker, pese a sus diferencias políticas y a que su colega alemán no supo apreciar los cambios que condujeron a la caída del Muro de Berlín hace casi 20 años.
"Honecker era un político serio, con carácter y ambiciones", señala Gorbachov en una entrevista que publica hoy el dominical "Bild am Sonntag" y en la que hace balance de los sucesos que condujeron a la caída del comunismo en el este de Europa.
A juicio del ex presidente soviético, Honecker cometió muchos errores, sobre todo por su postura inmovilista al final de su mandato, pero siempre quiso servir a su país y era "un alemán decente, uno que lucho contra Hitler en la guerra".
Honecker, que murió en 1994 en el exilio en Chile, a donde huyó tras ser procesado en Alemania por las muertes ante el Muro de Berlín, no fue capaz de apreciar las necesidades y aspiraciones de su propio pueblo, asegura Gorbachov.
En otra entrevista con el semanario "Das Parlament", Gorbachov comenta que si la RDA "hubiese tenido un gobierno competente" la reunificación alemana "habría tenido otro desarrollo".
Tras afirmar que no tuvo nada que ver con el derrocamiento de Honecker por sus compañeros en el gobierno comunista de la RDA, Gorbachov celebra la revolución pacífica que sacudió el este de Europa en 1989, que "dio lugar a cambios impensables pocos años antes".
Muchos pensaban que el Muro de Berlín duraría una eternidad, comenta el político ruso retirado, quien considera que su caída "no fue una casualidad. Los cambios no fueron mas que un reflejo de los deseos de las personas".
Por otro lado, el semanario alemán "Der Spiegel" afirma que en 1990 Gorbachov se mostró interesado por asumir la red de servicios de espionaje en el extranjero del Ministerio para la Seguridad del Estado (Stasi) de la RDA, así como la red de colaboradores de la Stasi en Alemania Oriental.
Ello se desprende, según la revista, de documentos de los servicios de espionaje de Alemnia Federal (BND), en los que figura que el KGB soviético estaba interesado en heredar el aparato de espionaje de la Stasi.


domingo 25 de octubre de 2009

TRABAJO, DIGNIDAD




Que será esto del trabajo que nos va la vida en ello. El trabajo no es solo una remuneración por la venta de tu esfuerzo, es también al psicológico, algo que nos viene bien hacer cuando reúne una serie de condiciones mínimas de dignidad. Esto lo sabe todo el mundo y lo utilizan las empresas para cuando quieren fastidiarte o presionarte. Lo estamos viendo en nuestro país vecino Francia, en una de las empresas mas punteras de su sector France Telecom, que en estos últimos tiempos se han suicidado unos 23 trabajadores con casos espeluznantes como tirarse al vacio desde su propia oficina o abriéndose la tripa con un cuchillo delante de todos los asistentes a una reunión. Es tan preocupante lo que esta ocurriendo que el Gobierno Francés ha tomado medidas y ya llamado a capitulo a los directivos de esta multinacional. Por lo visto la política de movilidad, no solo funcional sino también geográfica que cada tres años de todos los trabajadores tienen que hacer, ha sido el detonante a las otras anteriores medidas de competitividad entre trabajadores. En España tampoco se nos da mal jugar con los trabajadores y su salud, los datos también son malos ya que de las diez bajas que se producen en el mundo laboral siete son por depresiones de todo tipo. Esto como es evidente es mucho y es preocupante. Por eso hacíamos referencia al principio de mi post que un trabajo no es solo cobrar y ya está, hay algo más.
Cuando a un trabajador le dicen que se tiene que ir de Madrid a Barcelona a trabajar o le tienen de un sitio para otro (la movilidad funcional) no solo es un cambio de trabajo y nada mas, es ante todo un cambio de vida, sobre todo en el primer caso, ya que irte a Barcelona (o cualquier otro sitio) supone un cambio de vida radical que se ha relazado contra tu voluntad, teniéndote que adaptar a una nueva vida en sociedad, a un cambio de tu lugar de vivienda con todo lo que eso supone. En el segundo de los casos (movilidad funcional) supone que no te centres nunca en ninguna actividad y que te valoren muy poco como profesional, por lo meros eso creo yo.
Cuando en el Cuarenta Congreso de la Unión General de Trabajadores se decía en el lema del congreso “El trabajo lo primero” y se debatió el tema de la centralidad y la dignidad del trabajo no solo eran discursos políticos sino una denuncia permanente hacia donde se dirige nuestro esfuerzo y nuestra vida en el mundo del trabajo, el camino que está tomando todo esto y como los capitalistas indecentes juegan con nuestro trabajo, con nuestra salud y con nuestro futuro.
La única solución a esto que se ha llamado turbocapitalismo y que nos hace padecer todo este tipo de males es organizarnos, luchar, enseñarles los dientes diciéndoles que sin nosotros no hay producción, que sin nosotros no hay elecciones, que sin nosotros no hay consumo y que sin nosotros no hay mundo posible. Esto tienen que empezar a comprender los que nos dirigen, siendo urgente hacerlo ya.
lecorbusier

jueves 22 de octubre de 2009

LO MEJOR DEL CAPITALISMO


JUAN JOSÉ MILLÁS Jaruzelski, que fue el último presidente comunista de Polonia, acaba de decir en una entrevista que lo que más le gusta del capitalismo son las tiendas llenas de cosas. Sorprende una declaración tan ingenua, pero tan acertada al mismo tiempo, en un señor tan mayor. Las tiendas llenas de cosas. Cuando el Muro de Berlín había en el lado occidental una tienda que se hizo famosa porque tenía no recuerdo si 200 o 300 variedades de quesos, muchas, en todo caso, quizá más de las que podemos probar en 20 cenas. Esta riqueza contrastaba con la escasez de los establecimientos del otro lado. El Muro de Berlín cayó, en parte, gracias al empuje de los productos lácteos, aunque ningún historiador ha reconocido todavía este hecho. Los historiadores, al contrario que los novelistas, se fijan poco en los detalles, cuando son los detalles los que cambian la historia. Creo que era Marx el que afirmaba que para conocer un período histórico había que leer antes a los narradores que a los cronistas. Dicho queda. Por cierto, que Jaruzelski afirmaba también en la citada entrevista, a propósito de su transformación ideológica (ahora es socialdemócrata), que sólo las vacas no cambian de opinión. No sabemos si al mencionar a las vacas estaba pensando en la variedad de quesos occidentales o se trataba de una mera casualidad. El caso es que se da también la circunstancia, por todos conocida, de que el ser humano es el único mamífero que toma leche (o derivados) tras el destete. Podríamos pensar, pues, que aquel ardid alemán (qué rayos significará ardid) consistente en poner un escaparate de quesos frente a las puertas mismas del Muro podría ser una invitación a no dejar la teta. Como si dijéramos a los sufridos usuarios del paraíso socialista que en el capitalismo nunca abandonamos del todo el pecho materno. Algo de cierto hay en eso, ya que el capitalismo está lleno de mamones (revisen ustedes las jubilaciones de los banqueros que dan estos días los periódicos). Pero todo esto venía a cuento de la afirmación de Jaruzelski según la cual lo mejor del capitalismo es que las tiendas están llenas de cosas. Es verdad, coño. Lo malo es que no todos los bolsillos están llenos de pasta para comprarlas.

miércoles 21 de octubre de 2009

LA ALEMANIA COMUNISTA QUISO CREAR UN IDIOMA DIFERENCIADO DE ALEMANIA OCCIDENTAL


El líder Erich Honecker pretendió introducir el 'Dederisch', un idioma diferenciado del alemán
LVL
Madrid.- El líder comunista en la República Democrática Alemana, Erich Honecker (1912-1994), quería introducir un idioma diferenciado del alemán, denominado 'Dederisch', y convertirlo en la lengua oficial.
Documentos secretos archivados en emisoras de radio han revelado estas intenciones de la antigua Alemania Oriental, separada de la República Federal de Alemania a partir de la división que sufrió el país tras la II Guerra Mundial.
Esta información ha sido dada a conocer por Franck Naumann (53) en su pieza radiofónica 'Fígaro', que se convirtió en una sátira pero que fue tomada como auténtica por muchos miembros del Partido Comunista. Sin embargo, no era todo ficción lo que se oía.
En efecto, en los años 70, existieron intentos por parte de la DDR de diferenciar el lenguaje del país de los conciudadanos de Alemania Occidental.
La lingüista Ulla Fix (68) asegura que el "universo de las palabras fue controlado políticamente por el comité central del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED). Existían listas negras, que periódicamente se actualizaban y ampliaban".
En 1976 se constituyeron incluso grupos universitarios en Leipzig leales al régimen, que desarrollaron la tesis de 'Las Cuatro Variantes', según la cual existía un alemán oriental, un alemán occidental, un alemán de Suiza y otro de Austria.
El proyecto quedó empantanado a principios de los años 80, e incluso los científicos cercanos al régimen no se tomaron en serio las tesis de los lingüistas. Sin embargo, se potenciaron e inventaron vocablos que no existían hasta entonces.
La especialista Doris Steffens (58), del Instituto Alemán de la Lengua, asegura que "naturalmente se configuraron palabras y se difundían con objeto de establecer quiénes eran los enemigos del pueblo". Por ejemplo, el Partido Comunista creo términos relativos al consumo y a la economía y fueron utilizados por el diario oficial 'Neue Deutschland' con un uso muy frecuente.

martes 20 de octubre de 2009

¿CREE USTED QUE CHINA ES COMUNISTA?

SANTOS MERCADO
Tenía que verlo con mis propios ojos. Así que acepté la oferta de “viaje hoy y pague en doce meses sin intereses” y me fui a la República Popular de China. 18 días viajando de un lugar a otro, en avión, en tren, en barco o autobús a las ciudades, pueblos, centros comerciales, fábricas y museos.La primera sorpresa que me llevé es que vi la fotografía de Mao Tse Tung, fundador del Partido Comunista, únicamente en dos instituciones públicas: en la Plaza de Tiananmen, en la capital de China, y en los billetes de todas las denominaciones. En ambas no aparece completo, sino solo la cara. No vi estatuas, ni aquellas pinturas famosas donde Mao aparecía rodeado del pueblo, han dejado de creer que los políticos son dioses, han enterrado el culto a la personalidad. Pero, qué ironía, la cara de Mao está en todos los billetes del Yuan Renminbi. Como sabemos, el dinero es el símbolo capitalista por excelencia pues representa la libertad del individuo, cosa que Mao trató de eliminar con su sistema socialista. Pues allí estaba, como recordándole a Mao, en su propia cara, que el capitalismo es el futuro de la humanidad y no el socialismo. En Beijing, Xian, Chonqing, Shanghai, Suzhou y por supuesto, en Hong Kong se puede palpar y constatar lo que es crecer a dos dígitos. Rascacielos que nada le piden a New York, con arquitectura moderna, de 60 pisos o más y uno tras otro. Astilleros incontables a la orilla del río Yangtsé haciendo barcos de alto calado. No vi basura en las calles, ni grafitis en las paredes, barcos o tráileres. Los chinos, muy amables con los turistas, así estuviera atiborrado el autobús o el metro, nos cedían los asientos, no lo podía creer. Podíamos andar a los dos o tres de la mañana en las calles, restaurantes, bares o teatros sin el temor de asaltos. Y no porque hubiera un policía en cada esquina, es más, solo los vi guardianes y pocos en los museos o dirigiendo el tráfico. Nunca vi que detuvieran a un automovilista para infraccionarlo o algo parecido.Todas las marcas de automóviles y especialmente las de mayor prestigio allí estaban rodando por las calles chinas. Los barcos en el Yangtsé parecían desfilar uno tras otro con una cantidad enorme de contenedores rumbo a los puertos de Shanghai o Hong Kong para embarcarse y llegar hasta el último rincón del mundo. ¡Que los chinos ganan poco! ¿Qué tienen, sueldos de miseria? Pues yo no lo vi. Comparando las vestimentas, los turistas parecíamos pordioseros, bueno no tanto, pero visten buenas marcas y sobre todo los jóvenes visten bien y otros muy bien. Contaban los guías que este desarrollo es reciente, no más de treinta años. En 1949 Mao Dze Dong encabezando el Partido Comunista toma el poder. Eliminó a los capitalistas del campo y la ciudad y estableció el poder central del Partido. Todo lo que se hacía o deshacía en China debía ser obra o iniciativa del gobierno y especialmente de Mao. Quien no obedecía, no tenía derecho a comer. Socialismo puro. A pico y pala construyeron grandes canales y presas, cultivaron arroz hasta en los cerros más abruptos, todo mundo tuvo vestido (verde oliva o azul mezclilla) y todos tuvieron su ración de arroz, una hazaña para esos tiempos. Pero la gente se cansó, las críticas al socialismo chino emergieron, los jóvenes querían mejor futuro y Mao lanzó la Revolución Cultural para “erradicar las ideas burguesas” y los resultados fueron peores. En 1976 muere Mao, el pueblo le echa una lagrimita, nunca se supo si de tristeza o felicidad, y lo colocan en un sarcófago transparente, bien cerrado, para que no fuera a salir de nuevo. Millones de chinos lo fueron a ver para asegurarse de que ya no estuviera vivo aquél que les quitó la libertad de elegir.Pregunté a los jóvenes chinos su opinión de su viejo presidente comunista y todos me decían “Mao, hombre malo”, “Mao es historia”. Uno de ellos me dijo “Mao fue el último emperador de China”. Entonces quien es el bueno, les pregunté. Y la opinión fue invariable: El bueno es Deng Tsiao Ping, “el hombre que nos abrió el mundo”.En efecto, en 1982 Deng, quien fuera enemigo de Mao dentro del Partido Comunista de China, pronunció una frase célebre: “ser rico no es malo”. Y fue la señal que detonó la revolución capitalista. Los chinos pudieron emprender negocios propios, se abrieron las fronteras al capital extranjero viniera de donde viniera (“no importa el color del gato, sino que cace ratones”, decía Deng), el gobierno se hizo a un lado para permitir el funcionamiento del mercado. Por cierto, no encontré estatuas ni fotos de Deng.El Ejército Popular del Pueblo, que era el más grande del mundo, se redujo al 10% pues les dieron preferencia a los soldados para ir a trabajar a las fábricas capitalistas. A los campesinos se les permitió sembrar lo que quisieran, vender donde mejor les pagaran y usar las ganancias como mejor dispusieran, sin supervisión ni control del gobierno y el campo floreció y las ciudades dejaron atrás la escasez. En 2004 se introdujo una inaudita reforma constitucional para garantizar el derecho a la propiedad privada. Ni el Estado, ni el Partido pueden violar el principio de propiedad privada. Es decir, no hay confiscaciones, nacionalizaciones, estatizaciones o algo parecido. Inaudito pues la propiedad privada es la base del sistema capitalista. Según los chinos, en el año 2030 todos los chinos deben saber inglés o español, aparte de su lengua nativa. No van a imponer su idioma al mundo y a los niños ahora se les enseña a escribir con las letras del castellano, y solo hasta la secundaria aprenden los ideogramas del mandarín, pero sólo como cosa cultural. Es más, ya hay escuelas, desde primarias hasta universidades, donde todo se imparte en español o en inglés. Mención especial merece saber que ya no hay “educación gratuita” en las universidades públicas. Si son universidades del gobierno los estudiantes pagan la mitad de lo que cobra una universidad privada. A los estudiantes sin recursos el gobierno les proporciona crédito que tendrán que pagar cuando salgan de las universidades. Es el primer país que entiende la maldad de la “educación gratuita”.Por supuesto, a China le falta mucho para construir la mejor economía de mercado para que sirva de ejemplo al mundo: le falta privatizar todas las escuelas básicas y muchas empresas estatales; reducir los impuestos a las personas físicas al tres por ciento de su ingreso personal: eliminar los impuestos a las empresas; reducir el aparato de Estado para tener tres funcionarios por cada millón de de habitantes, pues en una verdadera economía neoliberal no hacen falta los parásitos estatales, pero si hacen falta filósofos y economistas de pensamiento austriaco que defiendan el sistema de mercado y no permitan que lleguen los izquierdistas “redentores” a asaltar el poder para volver a esclavizar al pueblo. También tienen que avanzar en la reforma financiera y monetaria para que el gobierno deje al sector privado la administración del dinero y se evite la tentación insana del señoreaje; finalmente les falta quitar todas las barreras para que China se convierta en un país cosmopolita abierto a todo ciudadano del mundo que quiera vivir en paz. Pero no dudo que lo logrará y más pronto de lo que imaginamos. “Aquí no queremos política, solo economía” me decían en Hong Kong. Por eso no se ven letreros de diputados, senadores, legisladores o gobernantes. ¿Quieres prosperar? allí está el mercado, ¡hazte millonario y todo el pueblo te tratará como un héroe de la nación! Si México o cualquier país latinoamericano que todavía anda soñando con Marx y Keynes quiere descubrir el secreto de los chinos todo lo que tiene que saber es que allá si se están esforzando por aplicar neoliberalismo puro, es decir, economía de mercado o capitalismo, como guste llamarle. Ya se están publicando los libros de Friedrich von Hayek, Ludwig von Mises y Jesús Huerta de Soto. ¿Sigue usted pensando que China es comunista?, tome un vuelo y vea con sus propios ojos. *Profesor-investigador en la Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Azcapotzalco, Departamento de Ciencias Básicas. santos@teacher.com www.asuntoscapitales.com www.contrapeso.info

lunes 19 de octubre de 2009

EL AUGE DE UNA NUEVA FORMACION EN ALEMANIA INQUIETA A LOS GRANDES PARTIDOS




BERLÍN (AFP) — Recién nacido en el seno de la política alemana, el partido La Izquierda ('Die Linke'), liderado por Oskar Lafontaine, inquieta a las grandes formaciones por su avance y amenaza con conmocionar el tablero político si consigue escaños en las próximas elecciones regionales.
Los sondeos esbozan la posibilidad de un ingreso de esta formación a los Parlamentos de Hesse (centro) y de Hamburgo (norte). Poco homogéneo -reúne a neo-comunistas, sindicalistas y decepcionados como Lafontaine del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD)- el partido La Izquierda tenía un porvenir incierto cuando nació en junio pasado, limitado a las regiones de la ex República Democrática Alemana (RDA).
Liderado por el temperamental Lafontaine, ex ministro de Finanzas bajo el gobierno del canciller Gerhard Schröder y tránsfuga del SPD, el nuevo partido podría alcanzar este domingo entre el 5% y el 6% de los votos en Hesse, y entre el 4% y el 5% en Baja Sajonia, así como entre el 5% y el 7% en Hamburgo en febrero próximo.
Es decir, puede superar la barrera mínima del 5% para obtener escaños parlamentarios.
Hasta ahora, 'Die Linke' está presente sólo en un Gobierno regional, el de la ciudad-Estado de Berlín, en coalición con el SPD. Pero sus diputados tienen escaños en todos los Parlamentos regionales de los territorios de la ex RDA.
Sus representantes ya ingresaron en un parlamento del oeste en mayo pasado, reuniendo 8,4% de los sufragios en Bremen (norte) un mes antes del acto de nacimiento oficial del partido, creado a partir de la unión del Partido Socialista Democrático (PDS), heredero del comunismo de la ex RDA y del pequeño movimiento cívico WASG (Alternativa Electoral por Trabajo, Sociedad y Justicia).
Hasta ahora, los grandes partidos habían relativizado la importancia sus resultados electorales, alcanzados en un Estado de menor peso y en un territorio de izquierdas.
Pero el impacto sería muy grande si La Izquierda se impusiera en Hesse, un Estado estratégico que alberga a la capital financiera de Alemania (Francfort) y gobernado desde 1999 por Roland Koch, jefe regional de la CDU (Unión Demócrata Cristiana) de la canciller alemana, Angela Merkel.
"El partido está en plena curva ascendente. Su entrada al parlamento regional de Hesse o de Hamburgo significaría que comienza a establecerse y a ganar peso a nivel federal", estimó el politólogo Nils Diederich.
Cuanto más pese La Izquierda a nivel federal, más generará la formación de coaliciones gubernamentales, un juego disputado hasta ahora por cuatro formaciones la CDU, el SPD, los Liberales (FDP) y Los Verdes.
Los socialdemócratas optaron por tratar con indiferencia a este nuevo competidor, que los empujó a llevar su línea más hacia la izquierda durante el último congreso, pero se inquietan por su aumento.
A nivel nacional, el partido de Lafontaine, Gregor Gysi (ex PDS, neocomunista) y Lothar Bisky (también ex PDS) totaliza más de 10% de las intenciones de voto, es decir más que Los Verdes y el FDP, gracias a un discurso en favor de la justicia social y de lucha contra la pobreza.
Por otro lado, La Izquierda está ganando en consideración entre la opinión pública: el 73% de los electores alemanes considera que 'Die Linke' al menos "dice las cosas por su nombre", según un sondeo de Dimap.

viernes 16 de octubre de 2009

CHECKPOINT CHARLI Friedrichtrabe (Sur)


ABC
La Friedrichstraße fue siempre la tarjeta de presentación de una ciudad a la última. Incluso después de haber sido desdeñada largo tiempo por la República Democrática por ser símbolo de la “decadencia burguesa”, los postreros compases de la era Honecker significaron su rehabilitación como objeto de prestigio. Caído el Muro, la primera gran operación urbanística se centró en la Friedrichstadt y la Friedrichstraße volvió a florecer, aunque con más competidores que antaño.

El nuevo glamour lo ostentan especialmente los Quartiere 205-207, las tres manzanas consecutivas que se alinean a partir del cruce con la Französische Straße, unidas bajo tierra por los Friedrichstadtpassagen. El Quartier 207, el primer bloque de este complejo de tiendas de lujo, restaurantes, oficinas y aparcamientos, corresponde a las Galerías Lafayette (1), que han encontrado en este rincón afrancesado de Berlín su domicilio natural. El privilegiado lugar ocupado por estos almacenes parisinos deja traslucir la secreta admiración que los alemanes sienten hacia Francia. El habitual sentido de superioridad germánico se deshace como un azucarillo ante el savoir vivre de los fraceses. Es la inconfesada envidia del fortachón, con justificado complejo de poco esteta, por la elegancia y la gastronomía de su gran vecino del oeste. Quizás por eso al arquitecto, el francés Jean Nouvel, se le permitió saltarse las reglas urbanísticas impuestas para la zona, cuyos nuevos edificios debían tener agujeros de ventanas en sus fachadas para evocar en algo el aire tradicional del enclave. Las Lafayette respetan la alineación con los demás inmuebles, a los que no se autorizó ningún retranqueo que desdibujara la perspectiva de la calle, pero su cubierta exterior es toda acristalada. Más llamativo que su ondulado manto exterior es su espacio interior, conformado por dos conos de vidrio unidos por sus bases.

Del Quartier 206, obra del estudio norteamericano de Pei, Cobb, Freed & Partners, destacan sobre todo sus galerías subterráneas, cuyos mármoles y ornamentos recrean las formas del Art déco. No tan espectacular es el Quartier 205, del alemán Oswald Mathias Ungers, aunque el volumen de obra es mayor, pues ocupa la manzana entera. Su principal atractivo visual es la multicolor pila de coches aplastados que decora el patio de luces.

Tradición de Passage

El interés por trazar los Friedrichstadtpassagen viene de un deseo de rememoración histórica. No tanto porque el concepto ya estuviera en mente de la RDA en su proyecto de nuevos bulevares de cara al 750 aniversario de la ciudad (llegó a poner los fundamentos de un gran almacén que cubría los tres bloques), como porque en la calle siempre hubo algún tipo de paseos interiores. Era el caso de la desaparecida Kaisergalerie, también conocida como Lindenpassage, cuya puerta principal se encontraba en el chaflán de la Behrenstraße, donde hoy está la entrada al Grand Hotel (2). En este desparecido pasaje de 128 metros de largo había dos especiales atracciones: el Káiser Panorama, un estereoscopio con imágenes de la época, y el Panoptikum, una serie de vitrinas con rarezas anatómicas y malformaciones de fetos. El estereoscopio es un aparato óptico en el que, mirando con ambos ojos, se ven dos imágenes de un objeto que, al fundirse en una, producen una sensación de relieve por estar tomadas con un ángulo diferente para cada ojo. Un instrumento de ese tipo, con un banco de terciopelo rojo dispuesto en círculo y un torno central en el que mecánicamente van pasando las fotografías, puede encontrarse en la tienda BerlinStory de Unter den Linden y en el Märkisches Museum. Además de mostrar lo que fue uno de los primeros divertimentos de la humanidad de visionado en tres dimensiones, el aparato convierte realmente al que mira en testigo presencial de los desfiles guillerminos o en un paseante de época más entre coches de caballo y multitudes con sombrero. Respecto a la perversidad de la otra atracción, el Panoptikum, escribió con ironía Joseph Roth: “Lo más bonito de Berlín es el Lindenpassage. Lo más bonito del Lindenpassage es el Panoptikum. Lo más bonito del Panoptikum es el Museo Anatómico. Lo más bonito del Museo Anatómico es el Extrakabinett. Lo más bonito del Extrakabinett es…pst!”.

El Grand Hotel, abierto en 1987, fue una de las principales realizaciones de la RDA en su apuesta por modernizar la calle, a la que incluso quería dotar de un casino. La escalera principal del hotel intenta darle el empaque propio de la elegancia que tuvo la Friedrichstraße en su momento de gloria. La URSS también quiso hacer su aportación al proyecto, y en 1984 levantó un coloso de granito y mármol, la Casa de la Ciencia y la Cultura Rusa (3) (entonces soviética), entre las calles Jäger y Tauben. Hoy ambas construcciones quedan en la retaguardia de una nueva arquitectura de vidrio, articulada la mayoría de las veces alrededor de amplios patios interiores cubiertos a los que conviene echar alguna ojeada.

Tanques frente a frente

Las transformaciones del post-Muro han tersado la piel de la Friedrichstraße, pero algunas de sus arrugas siguen presentes. En ocasiones lo más trivial es lo que acaba por adquirir condición de esencia, por su perdurabilidad, y eso es lo que pasa con los accesos al metro que jalonan toda la calzada central, desde la estación de Oranienburger Tor hasta la de Hallescher Tor. Invariables en su diseño a lo largo del todo el siglo XX, los carteles azules de la línea seis, con su gran “U” blanca de Untergrundbahn sobre fondo azul recortado con bordes modernistas, están presentes en casi todas las fotografías históricas de la calle.

Personalmente, siempre me evocan las tomas relacionadas con la crisis de octubre de 1961. Entre el 22 y el 28 de ese mes, la tensión entre soviéticos y norteamericanos tuvo una dramática escalada, que llevó a ambos bandos a hacer rodar sus tanques sobre la Friedrichstraße. Era la primera vez que los dos enemigos de la Guerra Fría enfrentaban sus cañones a tan corta distancia, separados por apenas unos metros en la frontera de la Zimmerstraße. Ni siquiera se había vivido un momento de tanta tensión cuando unos meses antes, en agosto de ese mismo año, los Vopos (Volkspolizei, Policía Popular) de la RDA se desplegaron para tender la alambrada fronteriza, que inmediatamente se solidificaría con ladrillos y más adelante con hormigón. La crisis de octubre de 1961 comenzó cuando los guardas germanorientales apostados en el cambio de sector exigieron su documentación a un coche militar norteamericano, contraviniendo lo dispuesto en los tratados sobre las fuerzas de ocupación. Como respuesta, los norteamericanos pararon todos los vehículos soviéticos que se dirigían a Berlín Occidental. El pulso arreció hasta que primero los rusos, y luego los norteamericanos como reacción, dispusieron sus tanques en orden de batalla, entre las estaciones de metro de Stadtmitte y Kochstraße. “Defendemos la libertad de París, Londres y Nueva York, cuando defendemos la libertad de Berlín”, proclamó Kennedy en medio de la alarma mundial. Después de horas de demostración de fuerza, los tanques soviéticos hicieron sonar sus motores, dieron media vuelta y regresaron a sus cuarteles.



Acabada la Guerra Fría, la desclasificación de las comunicaciones que habían mantenido esos días las autoridades militares y servicios secretos de ambos lados con sus centrales en Moscú y Washington ha mostrado que en realidad el mundo no había estado al borde de la guerra en ese momento. Todo había sido un intento de forzar posiciones en el tablero mundial, de un Krushev ansioso por expulsar a los aliados de Berlín y de un Kennedy criticado por no haber tenido una respuesta suficientemente contundente en el previo mes de agosto, cuando se tendió el Muro. En ese ajedrez, la casilla del Checkpoint Charlie tenía un gran valor simbólico.

“Usted está dejando el sector americano”

Muchas de esas imágenes pueden verse en el Museo del Muro (4), entre las calles Zimmer y Koch. Con el tiempo, este museo privado se ha ido agrandando, extendiéndose por edificios vecinos a partir de la llamada Haus am Checkpoint Charlie, una temprana realización del arquitecto Peter Eisenman. Aunque algunos de los contenidos han quedado anticuados, al museo hay que adjudicarle uno de esos títulos de “visita obligada” que suelen repartir las guías. Es fácil emocionarse, incluso llorar sin mucho reparo por encontrarse en un lugar público, ante el drama humano de la desgarradora separación de familias y los intentos de ganar la libertad aún a riesgo probable de perder la vida. El museo presenta vídeos de los días más dramáticos del Muro y documenta varias de las osadas tentativas por pasar a Berlín Occidental, algunas a través del simbólico puesto fronterizo en el que nos encontramos.

Desde la esquina acristalada del museo puede obtenerse una completa idea de cómo era el Checkpoint Charlie (5), el tercero de una lista de cruce de sectores, por lo que recibió ese sobrenombre siguiendo el orden alfabético (Alfa, Bravo, Charlie...). Con vistas sobre lo que fue un amplio dispositivo de vallas, torretas y guardas, fotografías panorámicas permiten situarse en uno de los puntos más emblemáticos de la Guerra Fría. La frontera la constituían las fachadas de las viviendas del lado sur de la Zimmerstraße (la acera era ya zona soviética). En el borde norteamericano continúa, tras una pantalla de sacos terreros, una vieja garita militar que durante años se guardó en el Museo de los Aliados y volvió a su lugar con la reunificación. Ésta también aportó dos grandes fotografías colocadas sobre un mástil en mitad de la calle: el retrato amable de un joven soldado ruso aparece cuando se mira hacia el norte; en su reverso, el rostro de un soldado norteamericano marca el comienzo del dominio aliado. “Usted está dejando el sector americano”, avisa en inglés, ruso y francés un gran letrero lateral, probablemente uno de los objetos más fotografiados a lo largo de los años en este Checkpoint Charlie, que fue paso reservado para extranjeros y personal militar.

Debajo de la calzada estaban las instalaciones de control de los pasajeros del metro que pretendían pasar a Berlín Oriental. Los convoyes de la U-6 tenían su última parada en Kochstraße. Luego seguían su ruta sin detenerse en las estaciones del sector comunista, con la salvedad de la Friedrichstraße Bahnhoff: eran estaciones fantasma, en las que la escasa iluminación dejaba ver las patrullas que vigilaban los desolados andenes. Los vagones volvían a abrir sus puertas una vez alcanzado de nuevo Berlín Occidental. La existencia de estaciones abandonadas en lo que fue el concurrido centro del Berlín de principios del siglo XX (se repetía en otras líneas, como la del S-Bahn que pasa por la Potsdamer Platz y Unter den Linden) constituía una de las mellas más elocuentes provocadas por la confrontación de bloques en la geografía urbana de Berlín.

Un héroe a cada lado

Entre los episodios relacionados con el Muro, uno singularmente angustioso fue el que se vivió a pocos metros del Checkpoint Charlie. Un monolito en la Zimmerstraße recuerda el punto en el que cayó herido Peter Fechter, un joven de 18 años que murió desangrado ante la impotencia de los policías occidentales y la inexplicable inmisericordia de las Grenztruppen, las tropas de frontera orientales. El 17 de agosto de 1962, un año después de que se hubiera tendido la partición física de la ciudad, Peter Fechter y otro amigo suyo de Berlín-Este saltaron la primera valla del Muro (éste era doble, con un pasillo interior para patrullas), pero cuando se disponían a superar la segunda fueron descubiertos por los guardas fronterizos, que llegaron a efectuar dieciséis disparos. Mientras su acompañante consiguió pasar a Berlín-Oeste, Fechter resultó malherido. Quedó tendido durante cincuenta minutos en una agonía a la que desde Occidente no se podía poner fin, porque era invadir territorio germanoriental. Únicamente pudo hacérsele llegar un botiquín de primeros auxilios, que la debilidad del muchacho le impidió utilizar. La inacción de los guardas de la RDA, parapetados tras la primera alambrada, quizá podría explicarse por el temor a ser víctimas de algún francotirador si quedaban desprotegidos en el corredor, pero su actitud fue interpretada como una prueba despiadada de la monstruosidad del régimen. Las llamadas de socorro de Fechter, cada vez más débiles, fueron seguidas por decenas de personas apostadas en el borde norteamericano y su caso provocó una gran conmoción a ambos lados: estaba clara la impiedad de la RDA para quien intentaba huir y también el nulo riesgo que iban a asumir los aliados en prestar auxilio. Finalmente el joven fue recogido moribundo por las Grenztruppen y falleció pocas horas después.

Si a un lado del Muro se guardó el recuerdo de Peter Fechter, al otro se cultivó la heroicidad de Reinhold Huhn. El primero fue uno de los ochocientos fugitivos muertos en su intento de cruzar la frontera interalemana (más de ciento sesenta en el Muro de Berlín); el segundo, uno de los veintisiete soldados fronterizos germanorientales que perdieron la vida al procurar impedir las fugas. Ambos cayeron con apenas dos meses de diferencia, en lugares separados por una sola calle. Huhn resultó disparado el 18 de junio de 1962 en la Schützenstraße. Cuando controlaba a varias personas que estaban a punto de huir por un túnel, una de ellas sacó un arma y le mató. Su féretro fue paseado por Berlín-Este sobre un camión repleto de coronas de flores. La RDA cambió el nombre de la Schützenstraße por el de Reinhold-Huhn-Straße y allí instaló un pebetero con esta inscripción: “Su muerte es nuestro compromiso. Los asesinos no escaparán a su merecido castigo”. La llama fue custodiada por soldados y velada periódicamente por delegaciones extranjeras y grupos de escolares. La calle ha vuelto a su nombre original, como otras denominaciones transformadas por la República Democrática, y, a diferencia del monolito dedicado a Fechter, erigido tras el Cambio, nada recuerda ya a Huhn.

La noche del Wahnsinn

Puesto como ejemplo de entrega en la defensa de la inviolabilidad del Muro, en realidad Huhn no pudo servir de modelo a los guardias que la noche del 9 de noviembre de 1989 vigilaban el puesto del Checkpoint Charlie, cuando miles de ciudadanos se agolparon frente a sus garitas exigiendo la apertura de la verja. En una noche de desconcierto, sin órdenes precisas, pero con la intuición de que no podían disparar contra la multitud, las Grenztruppen acabaron por dejar que la corriente de la historia arramblara con lo que se le ponía por delante. Ocurrió aquí y en los otros pasos fronterizos interberlineses. Fue la noche del Wahnsinn (locura), la palabra que todos repetían ante la impotencia para describir en todos sus trascendentales matices la fuerza de los sentimientos; algo absolutamente inesperado para los berlineses y para las propias autoridades, y un magno ejemplo de cómo un gazapo puede alterar a veces el curso de la historia.

“Sofort, unverzüglich” (en el acto, sin demora). Günter Schabowski, portavoz del Comité Central del SED, no era consciente de que al decir esas palabras desbocaba los acontecimientos, a los que la RDA ya no pudo ponerles brida. Schabowski daba cuenta en el Centro Internacional de Prensa de la Mohrenstraße, sede ahora del Ministerio de Justicia, de la sesión del Comité Central que aún estaba en curso. El régimen se aprestaba a dar mayores facilidades a los ciudadanos germanorientales para viajar al extranjero. La crisis había comenzado en el verano, después de que el 2 de mayo de ese 1989 Hungría cortara la alambrada de su frontera con Austria. A mediados de agosto más de seiscientos ciudadanos de la RDA pasaron a Occidente por la ciudad húngara de Sopron, aprovechando una fiesta popular que allí se celebraba. Largas caravanas de Trabis enfilaron entonces, para supuestas vacaciones, la ruta hacia el país hermano. En septiembre, diez mil “veraneantes” atravesaron la frontera austríaca. En ese “votar con los pies”, las embajadas de la RFA en Praga y Varsovia se llenaron de demandantes de asilo germanorientales. El 30 de septiembre la RDA se vio obligada a permitir que trenes especiales atravesaran su territorio transportando a Alemania Occidental a esos 6.300 fugitivos. La Policía tuvo que enfrentarse a miles de personas que pretendían subirse al paso de los “trenes de la libertad”. La situación era imparable, pero el viejo Honecker trató de hacer oídos sordos a la advertencia de que “la vida castiga a quien llega demasiado tarde”, lanzada por Gorbachov en Berlín durante los fastos de celebración de los cuarenta años de la RDA, entre el 6 y el 8 de octubre. Honecker, que aún entonces proclamaba que el Muro seguiría cien años, fue apartado del poder el 18 de octubre y sustituido por Egon Krenz. Se sucedieron las “manifestaciones de los lunes” en la ciudad Leipzig y el 4 de noviembre cerca de un millón de personas se congregó en la berlinesa Alexanderplatz. En esas concentraciones, de la reclamación democrática del “Wir sind das Volk” se pasaría fácilmente a la exigencia de la unidad alemana con el “Wir sind ein Volk” (del “somos el pueblo” al “somos un pueblo”). Krenz aprobó concesiones sobre las salidas al extranjero, pero resultaban insuficientes. Finalmente se decidió permitir viajar a cualquier país, incluida la RFA y Berlín-Oeste, a todo el que presentara una solicitud, acompañada de pasaporte.

Eso era estrictamente lo que Schabowski debía anunciar esa tarde-noche del 9 de noviembre de 1989. Pero el portavoz del Comité Central no se percató de que la normativa entraba en vigor al día siguiente, ni tampoco hizo especial hincapié en que las solicitudes requerían su usual tramitación. Schabowski había dejado la cuestión para el final de la rueda de prensa. A las 18.53 horas, a una pregunta de un periodista de la agencia de noticias italiana Ansa, el dirigente dio lectura a una hoja que Krenz le había dado pocos minutos antes y que no había examinado previamente con detenimiento. “¿Cuándo entra esto en vigor?”, inquirieron los periodistas. “En mi opinión, en el acto, sin demora”, respondió, sin sospechar la reacción que se iba a desencadenar. A partir de aquí los sucesos se precipitaron. Agencias de noticias, televisiones y radios anunciaron la apertura del Muro, mientras el Comité Central seguía su reunión ajeno a lo que comenzaba a ocurrir en las calles. Los berlineses orientales empezaron primero a acercarse a los puestos fronterizos para comprobar qué había de verdad en la noticia; luego, agolpadas ya multitudes, pasaron a exigir libre acceso a Berlín-Oeste. Al final, superadas por los acontecimientos, las Grenztruppen no tuvieron más remedio que abrir las puertas de par en par, mientras que los berlineses congregados al otro lado recibían con vítores a sus “compatriotas”. El Muro comenzó a caer hacia las 22.30 en el puesto de la Bornholmer Straße; seguirían en poco tiempo los de Invalidenstraße, Sonnenallee, Oberbaumbrücke... A las 0 horas, el Checkpoint Charlie era una fiesta.

Café de espías

Esa noche, cuando aún estaba por ocurrir todo esto, el propietario del Café Adler (6), en la esquina Friedrichstraße/Zimmerstraße, se lamentaba de la insostenible situación económica de su negocio, con un previsible cierre en el horizonte. Durante la Guerra Fría, el café había servido como lugar de encuentro entre espías e informantes, pero aquellos años gloriosos ya habían pasado. La situación cambiaría en cuestión de minutos. Redactores del vecino Tageszeitung fueron los primeros en celebrar allí la buena nueva y cuando salieron a la calle con botellas de champán fueron fotografiados equivocadamente como los primeros berlineses orientales en cruzar la frontera. En realidad, los del otro lado tenían un lugar más añorado donde festejar la caída del Muro. Cientos de ellos acudieron a la Kurfürstendamm, adonde el metro, en horas extras, les transportó gratuitamente. A pesar de la incontenida alegría, la celebración no empalmó con el día siguiente. “Como conozco a mis berlineses, sé que a las 11 de la noche se irán a la cama”, había advertido un alto mando policial comunista para convencerse de que quienes se habían agolpado junto al Muro se marcharían pronto sin conseguir su propósito. Se equivocó en lo de la hora (también subestimó lo que tantos pueden conseguir en tan poco tiempo), pero todos volvieron a dormir a sus casas en la temprana madrugada, pues al día siguiente había que trabajar. Derribado el Muro, ¿para qué tratar ya de huir del país? Ironías de la historia: el Muro se levantó para evitar que la gente se marchara, y veintiocho años después cayó exactamente para lo mismo.

A partir de esa noche de noviembre, no han faltado clientes en el Adler, entre turistas que visitan el Checkpoint Charlie y curiosos por conocer cómo era un bar de espías. El local se encuentra en el edificio más antiguo que ha pervivido en la Friedrichstraße, pues sus primeros pisos datan de 1738. Toma el nombre de una antigua farmacia que se encontraba en esa esquina, como se indica en la fachada.

Estrella de David

El Muro se había delineado siguiendo los límites de la zona de ocupación soviética. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, el reparto territorial entre las potencias vencedoras se ajustó a las divisiones de distritos previamente existente en la ciudad. Desde la creación del Gran Berlín en 1920, una nueva redistribución administrativa interna fijó en la Zimmerstraße la frontera entre los distritos de Mitte y Kreuzberg. Por más que ello suponía la partición de la Friedrichtstadt, su tramo sur siempre había sido menos elegante. Según Fontane, en 1867 había lugareños que recordaban que “la Kochstraße trazaba una frontera entre ciudad y arrabal; en aquella reinaba el ruido, en ésta el silencio”. Esa diferencia se mantiene en la actualidad.

En mantener el silencio, precisamente, parece concentrarse el Jüdisches Museum (7) (Lindenstraße 9-14), cerrado en sí mismo, tras sus altas paredes de cemento y sus recubrimientos de acero. Supone un pequeño desvío de la línea recta de la Friedrichstraße, pero su visita compensa para los interesados en arquitectura y para quienes deseen conocer la tradición secular de los judíos en Berlín. El Museo Judío no está dedicado al Holocausto, sino a la vida cotidiana de la comunidad hebrea berlinesa, pero si su contenido deja el destino trágico del pueblo elegido para otras exposiciones que existen en la ciudad, su continente remite como única idea al exterminio judío. Obra de Daniel Libeskind concluida en 1998, su característico estilo deconstructivista representa la disfiguración de la estrella de David. Las rasgadas aberturas de sus paredes, como latigazos inmisericordes, arrojan una elocuente luz en su interior. La llamada “torre del Holocausto” es un espacio vacío al que se entra por un corredor subterráneo; su estrecha planta transmite sensación de agobio. En el exterior, las 49 estelas del “jardín del exilio”, plantadas con olivos, significan la añoranza de Israel. Su número, además de bíblico (siete veces siete), remite al año 1948 en el que se creó el Estado judío, la columna 49 es la que representa a Berlín. El Jüdisches Museum se extiende también al edificio contiguo, un palacete del siglo XVIII en el que Berlín-Oeste había habilitado el museo de la ciudad, cuyos fondos se traspasaron después al centro homólogo del antiguo Berlín-Este (Märkisches Museum).

La Piazza del Popolo berlinesa

La Friedrichstraße termina en la Mehringplatz, una plaza redonda que en su momento fue el límite sur de la ciudad. Como en Roma, el corso de la Friedrichstraße concluye en su particular Piazza del Popolo. Actuando como esquinas exteriores de la Mehringplatz existen dos edificios de similar apariencia. A la derecha (Lindenstraße/Alte Jakobstraße) queda la sede del poderoso sindicato IG Metall, construida en 1929 por Erich Mendelsohn. Su factura viene a ser imitada a la izquierda (Stresemannstraße/Wilhelmstraße) por lo que desde 1997 es la Willy-Brandt-Haus, la central del Sozialdemokratische Partei Deutschlands (SPD).

La Hallescher Tor, con su hermoso puente sobre el Landwehrkanal, era la puerta hacia Halle. Habíamos arrancado al norte de la Friedrichstraße con la visita a un cementerio, y aquí, al otro lado del canal y de nuevo fuera de lo que había sido el perímetro de la ciudad, existe otro camposanto digno de mención. En él se encuentran las tumbas de destacados personajes de los siglos XVIII y XIX, como el escritor E. T. A. Hoffmann, los arquitectos Georg Wenzeslaus von Knobelsdorff y Karl Ferdinand Langhans, y el músico Felix Mendelssohn-Bartholdy.

La Mehringplatz (8) ha cambiado de denominación varias veces, a golpes de historia. Desde 1947 lleva el nombre de Franz Mehring, un dirigente e historiador socialista anterior a la Gran Guerra, escogido porque había dado clases en la escuela del SPD que hubo en una próxima calle. También porque permitía compensar la entonces incómoda memoria militar prusiana: la plaza se había bautizado en 1815 como Belle-Allianz-Platz a raíz de la batalla de Waterloo. No obstante, la remodelación del arquitecto Hans Scharoun realizada al final de la década de 1960 conservó la Friedenssäule (Columna de la Paz) que el escultor Christian Daniel Rauch compuso para celebrar los treinta años de la victoria sobre Napoleón. La plaza había nacido en 1734 con el apelativo de Rondell cuando se trazó el Akzisemauer, la muralla del siglo XVIII. Las tres puertas situadas al oeste de la ciudad tenían como antesala tres plazoletas de distintas formas geométricas: el círculo del Rondell, el octógono de la Leipziger Platz y el cuadrado de la Pariser Platz. Ésta última era entonces el acceso más noble a Berlín.
© Emili J. Blasco

jueves 15 de octubre de 2009

EL CRUCE DE FRIEDRICHSTRABE/UNTER DEN LINDEN EN BERLIN





Hubo un tiempo en que el centro de Berlín estuvo en este punto en el que se topan las dos principales vías de Mitte. Es “el cruce” de la ciudad por antonomasia. Su actual apariencia ha retomado definitivamente el espíritu de intersección que siempre tuvo, no lejos del mito que ha guardado el imaginario compartido de los berlineses, fomentado por grabados y fotografías de época que muestran el ajetreo urbano que en su día tuvo esta encrucijada. Dedicar un capítulo a un cruce puede parecer desmesurado, sobre todo cuando lo que se observa en él no tiene casi nada de particular. Pero la confluencia con Unter den Linden da oportunidad para tomar un receso en nuestro camino y hacer algunas consideraciones sobre la propia Friedrichstraße.

Unter den Linden nació en siglo XVI como un paseo que salía de la primitiva ciudad fortificada y se dirigía al bosque del Tiergarten. Cuando la población comenzó a crecer, más allá de sus fosos apareció la Dorotheenstadt (Ciudad de Dorotea). Esta parcela de tierra entre Unter den Linden y el Spree era el regalo de bodas del Gran Elector a su segunda esposa, Dorothea von Holstein. Su urbanización data de 1668. Su desarrollo propició el asentamiento al sur de Unter den Linden, a partir de 1688, de un nuevo ensanche bautizado como Friedrichstadt (Ciudad de Federico), en honor del heredero. Éste subió al trono como príncipe elector Federico III, un título que cambiaría en 1701 al autoproclamarse “rey en Prusia” como Federico I. A partir de entonces, la conocida como Querstraße (Calle Transversal) pasó a denominarse Friedrichstraße.

La Friedrichstraße, por tanto, está unida en su nombre al nacimiento de Prusia y a la toma de conciencia de una entidad política que se abría camino entre las potencias tradicionales de Europa. Esa voluntad de ser del Estado prusiano, del que daría cuenta y al mismo tiempo retroalimentaría la doctrina de Hegel, se materializó en varias huidas hacia delante, todas acompañadas de un incremento territorial y un aumento del título de la cabeza del Estado. Primero fue la autocoronación en 1701 en Königsberg (hoy el enclave ruso de Kaliningrado) del mencionado Federico I como rey en la naciente Prusia, a partir de la Marca de Brandemburgo y la adquisición al noreste de los territorios de la Orden de los Teutones. Luego siguieron, a mediados del XVIII, las guerras de Silesia de Federico II, que le permitieron proclamarse “rey de Prusia”. Un siglo después, la campaña franco-prusiana de Bismarck conformó un imperio alemán gobernado desde Berlín, con un Guillermo I aupado en Versalles al pedestal de Káiser. Este título de emperador era el máximo que tradicionalmente habían adquirido las más altas autoridades de Occidente, pero Hitler aún lo quiso sobrepasar como Führer de un Imperio de Mil Años. Toda esta progresión fue una lucha con la historia por acelerar lo que en el concierto continental había requerido largos procesos de sedimentación. Forzar el tiempo acabó por desquiciar un nacionalismo sin paciencia para la educación. Prusia tiene en 1701 su fecha fundacional y en 1945 su año oficial de defunción, aunque algunos valores prusianos y parte de su acotación geográfica pervivieron con la RDA. Se trata de una biografía paralela a la de la Friedrichstraße, que se vería cortada por el Muro. Y así como la reunificación volvió a empalmar la calle, también ha crecido la reivindicación de unas raíces históricas de las que los berlineses y los germanorientales no deberían ser privados. Prusia no fue sólo militarismo –presente igualmente en otros Estados–, como la centenaria vida de la Friedrichstraße pone de manifiesto.

“Corona de Doncellas” en un tráfico fluido

La vida de la Friedrichstraße fue bullicio desde temprana hora, sobre todo en este punto. De él se quejaba ya Heinrich Heine en 1822 a raíz del éxito popular de El cazador furtivo, la más famosa ópera de Karl Maria von Weber, estrenada aquellos días a tan sólo unos cientos de metros, en el teatro del Gendarmenmarkt. Alojado en una casa cercana al cruce, donde hoy se encuentra la fachada del Grand-Hotel en Unter den Linden, Heine no oía más que cantar por todas partes la misma canción. “¿Aún no ha oído hablar de Freischütz de Maria von Weber? ¿No? ¡Hombre infeliz! ¿Pero no ha oído de esa ópera al menos el Jungfernkranz? ¡Hombre dichoso!”, escribía en una de sus cartas desde Berlín. Heine admitía el valor de la obra, pero lamentaba lo pegadizo de las arias y el coro de la ópera. “No hago más que levantarme de buen humor por la mañana, que toda mi alegría queda a un lado cuando ya muy pronto los escolares tararean el Jungfernkranz al pasar por mi ventana. No pasa una hora, y la hija de mi casera se levanta con el Jungfernkranz. Oigo a mi barbero subir las escaleras cantando el Jungfernkranz. La pequeña lavandera llega ‘con espliego, mirto y tomillo’. Y así continúa. Mi cabeza amenaza con estallar. No lo puedo soportar”. Heine no exageraba. Esta ópera romántica tuvo un éxito inmediato y sus canciones se incorporaron rápidamente a la cultura popular. Un siglo después, por ejemplo, la melodía del Jungfernkranz (Corona de Doncellas) sonaba como telón de fondo en una boda de la película Berlin Alexanderplatz (1931), basada en la novela de Döblin.

Es difícil imaginar la congestión que llegaría a tener este punto, porque hoy es de un tráfico asombrosamente fluido, como en todo Berlín. Ello se explica por la escasa densidad de población de la capital –3,5 millones de habitantes repartidos en nada menos que ochocientos noventa kilómetros cuadrados–, pero sobre todo a la singularidad biográfica berlinesa: la organización urbanística a partir de dos centros que se fueron expandiendo en sentidos opuestos ya antes de la Segunda Guerra Mundial, el hecho de que su parte histórica se hubiera despoblado de personas y negocios al ser trazado por ella el Muro, y la inexistencia de un polo económico financiero en un Berlín que durante decenios se vio privado de ser el centro de una potencia mundial. Como consecuencia de ello, los desplazamientos en coche de un lado a otro suelen ser normalmente rápidos. El tráfico sólo es lento en algunas vías y eso a la única hora verdaderamente punta: las cinco de la tarde, cuando los alemanes salen de su trabajo y toman alguna de las autopistas urbanas para cubrir la distancia hasta su casa.

La antigua Esquina de los Tres Cafés

La intersección entre Unter den Linden y Friedrichstraße fue conocida durante una larga época como la Drei-Café-Eck (Esquina de los Tres Cafés). El más famoso de esos tres establecimientos era el Kranzler, situado en el lado suroeste del cruce, donde hoy está el Grand-Hotel (1). A principios de siglo XIX, el pastelero vienés Johann George Kanzler abrió aquí un sencillo café. Con la remodelación realizada en 1834 por el arquitecto August Stüler, las dependencias se extendieron a toda la planta baja y el primer piso, y se acondicionó también una terraza en la propia calle. Destruido un año antes de terminar la Segunda Guerra Mundial, el Café Kranzler reapareció en la Kurfürstendamm, convirtiéndose en uno de los símbolos de Berlín-Oeste, donde sigue abriendo sus puertas.


En la punta sureste estuvo entre 1877 y 1924 el Café Bauer, un verdadero café vienés adornado con extraordinario lujo: recargados estucos dorados, paredes llenas de cuadros, lámparas de araña y tapicerías de terciopelo. En su centro se abría un patio de luz al que daban las balconadas de dos pisos superiores. En el Bauer se podían leer seiscientos periódicos y revistas de todo el mundo, o al menos eso dicen las crónicas. No tan lujoso ni tan internacional fue el complejo de ocio, con bar, restaurante y baile, que la RDA abrió después en el mismo emplazamiento. Fue un frecuentado lugar de encuentro de los berlineses orientales, de forma que su nombre, Lindencorso (2), lo ha querido mantener el grupo automovilístico Volkswagen para su sede representativa en la capital. El nuevo edificio cubre con unas arcadas el retranqueo que las autoridades comunistas habían diseñado como punto de arranque de una ensanchada Friedrichstraße, plan que no se completó a diferencia de lo ocurrido en la Wilhelmstraße.

En la acera de enfrente, al otro lado de Unter den Linden, se encontraba el tercero de los populares cafés: el Hotel y Café Victoria. En uno de esos portales, además, estuvo el Schall und Rauch (Son y Humo), la sala que dio a luz en 1902 la fórmula del cabaret berlinés. Presagios burlones: se trata del punto que más tardó en sumarse a la horma de la intersección perfecta, cubriendo el descampado que allí dejó la RDA y suprimiendo el hotel que el régimen mimó como escaparate internacional, que después subsistiría con oferta de precios ridículos para quienes querían experimentar en su propio cuerpo la estética del realismo socialista. Upper-East-Side (3), de los arquitectos GMP, es ahora vitrina para grandes marcas de moda, en los metros cuadrados más caros de la ciudad.

Para completar el cruce, queda referirse a la esquina noroeste. En ella se levanta desde 1936 la Haus der Schweiz (4) (Casa de Suiza). El edificio cuenta con una escultura de Guillermo Tell en el vértice de sus fachadas. Se trata de una de las pocas construcciones de Unter den Linden que apenas se vieron afectadas durante la Segunda Guerra Mundial, en un paseo que resultó especialmente machacado por los bombardeos.

Los Hombrecitos del Semáforo

Al cruzar de acera en acera, el paso en el semáforo posiblemente lo habrá dado la silueta de un hombrecito verde con sombrero. Son los Ampelmännschen (Hombrecitos del Semáforo): el verde, que camina –¡hacia la izquierda!, como correspondía en un país comunista–, y el rojo, que junta sus pies y extiende los brazos para impedir el paso. Lo normal es que desde que hemos comenzado el recorrido por Berlín nos hayamos topado ya con varios de ellos. Se trata de los antiguos semáforos de la RDA, que el Senado berlinés finalmente salvó de la desaparición tras la presión popular de los ciudadanos orientales. En los años siguientes a la reunificación, la presencia de los Ampelmännschen era recordatorio a cada momento de que nos encontrábamos en el este de la ciudad. Luego se han ido extendiendo también por el oeste.

Perdidas otras muchas señas de identidad, los berlineses orientales han luchado por mantener al menos ésta. La recobrada unidad alemana, más que una reunificación, fue una opa de Alemania Occidental sobre la Oriental, tanto en términos oficiales, pues no hubo fusión de países sino la integración del territorio de la RDA en la RFA, como en términos prácticos, ya que el estado de aquélla era demasiado ruinoso para exigir un pacto entre iguales. Cuando los germanorientales (Ossies, en el argot nacional) echan en cara a sus compatriotas del otro lado su falta de consideración hacia tradiciones saludables de la RDA, los germanoccidentales (Wessies) siempre recuerdan que todo el país ha incorporado una señal de tráfico que antes no existía en la RFA. Se trata de una flecha verde fija que, en el poste del semáforo, tiene prioridad sobre las señales luminosas para girar hacia uno u otro lado. No se les ocurre otro ejemplo, porque no lo hay. De forma que el monigote del semáforo se convirtió, sin pretenderlo, en símbolo del difunto Berlín-Este y adorna todo tipo de objetos de las tiendas de recuerdos. Yo mismo los compré –el verde y el rojo– como llaveros para sendos juegos de llaves y aún los sigo utilizando.

Y ya que hablamos de mobiliario urbano, también es oportuno mencionar otro diseño berlinés, éste extendido a todo el mundo: la columna de considerable diámetro que se utiliza para pegar carteles publicitarios. En Alemania se la conoce como Litfassäule (Columna de Litfass), pues apareció en 1854 como monopolio del impresor Ernst Litfass. En realidad, la idea se debió al entonces jefe de Policía de Berlín, Karl Ludwig von Hinckeldey, que tras la proliferación de pasquines pegados en las paredes a raíz de la revolución de 1848 quiso limitar ese medio de expresión. Así, encargó a Litfass la instalación de ciento cincuenta columnas por la ciudad y le concedió los derechos de su explotación publicitaria, monopolio que se mantuvo hasta 1880 y que aportó a la familia del impresor una buena fortuna. Debido a su forma ancha, algo abombada en el centro, las columnas recibieron el mote de “las damas gordas”.

La curvatura de la Tierra

Llevamos un buen rato en el cruce, y Heine recomendaba no permanecer aquí mucho tiempo parado, pues “uno aquí se constipa; sopla un fatal viento entre la Hallescher y la Oranienburger Tor”. Entre ambas Tor hay 3,3 kilómetros de longitud, lo que convierte a la Friedrichstraße en la calle más larga del centro de Berlín. Notoriamente más extensa sería después la recta que empalma las calles Unter den Linden, 17 de junio y Bismarck, pero para los contemporáneos de Heine la “gran” Friedrichstraße era una inmensidad. “Si se observa ésta, se puede uno representar la idea de la infinidad”, anotó el escritor romántico. Durante mucho tiempo se aseguró a los niños en la escuela que la curvatura de la Tierra se podía comprobar si uno se ponía en un extremo de la calzada y miraba hacia el punto opuesto. La explicación fue válida –su demostración empírica es otra cosa– hasta que el Muro cortó la calle a la altura de la Zimmerstraße. La Friedrichstraße vuelve a estar hoy abierta de lado a lado, pero seguramente en las clases de geografía se buscarán otras referencias menos próximas para ganar la fe de los pupilos sobre la redondez del planeta.

La idea de la longitud de la Friedrichstraße, en cualquier caso, es un continuo en la literatura berlinesa, probablemente porque se ve remarcada por la estrechez de la vía. Sus veintidós metros de anchura no son los propios de un bulevar. Robert Walser se sentía impresionado, en un artículo de 1909, por esa angostura: “Arriba hay un estrecha tira de cielo, abajo el liso y negruzco suelo”. Y George Grosz la dibujó en 1918 en un aprisionado revuelto de personajes diversos y edificios. Esa es la perspectiva que podemos tener desde este cruce con Unter den Linden, cuando comenzamos a descender por el tramo sur de la Calle de Federico.



© Emili J. Blasco

miércoles 14 de octubre de 2009

LOS SOCIALDEMOCRATAS ALEMANES BUSCAN EL ACERCAMIENTO CON DIE LINKEN



(Notimex).- Miembros del Partido Socialdemócrata de Alemania manifestaron su interés de tratar con “más normalidad” a La Izquierda, que durante la campaña para los comicios del pasado 27 de septiembre rechazaron de forma tajante una eventual alianza.
Las filas del Partido Socialdemócrata (SPD) se llevan a cabo amplios cambios de personal y fuertes discusiones sobre el curso a seguir luego de los negativos resultados que se obtuvieron en los comicios.
El SPD, que en los últimos 11 años formó parte de la coalición de gobierno en Alemania, alcanzó apenas 23 por ciento de aceptación, es decir 11 puntos porcentuales menos que en 2005, al tiempo que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y los Liberales conformarán el nuevo gobierno.
Sigmar Gabriel, quien ocupa el cargo de ministro de Medio Ambiente en funciones y es el nominado para ocupar la presidencia del SPD, señaló que se desea establecer relaciones con La Izquierda “sin tener miedo”.
Se mostró en cierta medida abierto para eventuales coaliciones de gobierno con los izquierdistas y señaló que no tiene nada en contra de una coalición tal si ello funciona tan bien como en Berlín.
Destacó que tampoco se opone a “reflexionar” sobre una eventual coalición con los izquierdistas a nivel federal en 2013, y subrayó que sin embargo debe haber coincidencias en cuanto al “contenido”.
Gabriel indicó que no obstante una eventual coalición no debe considerarse como algo que sucede “automáticamente”, y precisó que las mayorías políticas “son algo más que mayorías aritméticas”.
La política socialdemócrata nominada para el puesto de secretaria general del SPD, Andrea Nahles, destacó asimismo su interés por mantener una relación “normal” con La Izquierda, y señaló que debe verse a esa fuerza política como un contrincante más.
Respecto al moderado porcentaje de votos que alcanzaron ambos políticos durante su nominación el lunes en las filas de los socialdemócratas, Gabriel y Nahles resaltaron que se trató de un resultado “sincero”.
Destacaron el descontento que existe entre los miembros del partido luego de la picada que sufrió el SPD en las elecciones generales, y añadieron que se deberá discutir sobre el papel que deberá asumir la fuerza política.
Los candidatos nominados para ocupar la presidencia y la secretaría general del SPD se presentarán para su votación durante la asamblea general del partido, a celebrarse del 13 al 15 de noviembre próximo en Dresde.
La Izquierda, cuyas raíces provienen en parte del partido gobernante en la ex República Democrática Alemana (RDA), aumentó en los últimos años su número de simpatizantes y en los pasados comicios generales logró 11.9 por ciento de los votos (3.2 puntos porcentuales más).
Expertos alemanes señalaron por su parte en días anteriores que las fuertes pérdidas de votos del SPD se debieron a que no pudo ofrecer una opción segura para una eventual coalición de gobierno, sólo apeló a tratar de impedir un gobierno de liberales y conservadores.
Agregaron que asimismo la canciller federal alemana, Angela Merkel, y su partido Unión Demócrata Cristiana, se favorecieron de los logros obtenidos durante la gran coalición de gobierno, mientras que los socialdemócratas quedaron relegados

martes 13 de octubre de 2009

EL AUTO QUE HORADÓ EL MURO DE BERLIN


Con ocasión del XX Aniversario de la Caída del Muro de Berlín, el Trabant vuelve a la escena. El Salón del Automóvil de Frankfurt acaba de dar a conocer un nuevo prototipo… que apenas conmovió a los apasionados del cochecito que vino del Este.
No hay que esperar un eco metálico al golpear la carrocería del automóvil. El ruido que escapa tiene reminiscencias de Historia. No la de los textos escolares, sino la que es bien real y apasionante, y que no deja de sorprendernos.
Una historia encarnada en un pequeño vehículo, que Reinhard Müller, el presidente del Trabantclub suizo, utiliza para salir de vacaciones. “Doy vuelta a la llave, enciendo el motor de dos tiempos y me voy a dar un paseo con mi Trabant.”
“Tomar el volante de un Trabant, el popular cochecito que circulaba por las carreteras de la Alemania del Este, es como sumergirse en el pasado”, explica. Al evocar esas imágenes, se hunde en el recuerdo de la noche del 9 de noviembre de 1989, cuando Europa y el mundo entero asistían, estupefactos, a la caída del Muro de Berlín.
Y el fan del Trabant contempla nuevamente la imagen de esa caravana de carritos, sobrecargados de equipajes y de chiquillos, cruzando la frontera que separaba las dos Alemanias.
Ataúd ambulante
El Trabant es el símbolo del vehículo denominado “del pueblo”. Producida entre 1957 y 1991, la unidad estaba dotada de un motor de dos tiempos y una carrocería en ‘duroplast’, un material plástico, reforzado con fibra de vidrio, lana y algodón, poco resistente a los choques y que la hacían un ataúd ambulante. El Trabant estaba disponible en tres colores diferentes (crema, azul y verde claro).
La “carcachita”, que apenas alcanzaba los 100km/h, producía grandes cantidades de gas de escape. Y a pesar de todo, encarnaba el sueño de los ciudadanos del Este que debían dar prueba de una infinita paciencia antes de poder adquirir una.
El Trabantclub suizo
Símbolo de la República Democrática de Alemania durante más de cuarenta años, hoy, el ‘Trabi’ – como se le llama afectuosamente – se ha convertido en objeto de culto, codiciado por los coleccionistas. En Internet, diversas páginas le son consagradas y son incontables los admiradores del cochecito venido del Este. Un entusiasmo que existe también en Suiza.
En Zwingen, cantón de Basilea, se encuentra la sede oficial del Trabantclub suizo. “Fue fundado en Zúrich, casi por casualidad. Alguien había deslizado un mensaje en el parabrisas de un Trabant, con la inscripción ‘¡llámeme!’, y así comenzó todo.”
En la actualidad, el club cuenta con 86 miembros, precisa Reihnard Müller. Su pasión por el vehículo se remonta a los años setenta, cuando viajaba regularmente a Alemania del Este para ver a sus amigos. “Es allí donde nació mi amor por el Trabi. Compré el mío en Augusta, Alemania, en 2002″, recuerda.
Reinhard Müller aprovecha tanto como puede su pequeña perla, y en cuanto tiene oportunidad, la saca de su garaje para dar una vuelta por las carreteras de la Meseta. “Generalmente, la gente voltea a mirarnos y nos saluda con curiosidad. El Trabant es fácilmente reconocible y suscita siempre un cierto interés”, destaca, divertido.
¿De hecho, cómo podría pasar inadvertido un coche bautizado ‘Satélite’, (’Trabant’, en alemán)? El Sputnik, el satélite puesto en órbita por los rusos en 1957, tampoco pasó inadvertido para Occidente. Ese mismo año, fecha del XL aniversario de la Revolución de Octubre, comenzaba la producción del automóvil símbolo del Este.
Gran ‘comeback’
Después del Volkswagen New Beetle, el Fíat 500 o incluso el Mini, corresponde al Trabant marcar su retorno a la escena automovilística. Y fue en el Salón de Francfort, del 17 al 27 de septiembre, en la ciudad de las orillas del Main, que fue presentado el nuevo modelo, versión eléctrica y de color verde.
La empresa bávara Herpa, más conocida por sus modelos reducidos, y la sociedad Indikar, con sede en Sajonia, especialista en la construcción de carrocerías de automóviles, lanzaron juntas la comercialización de la nueva versión de este mito.
Semejanza discutible
“Se trata de un coche sin historia y sin encanto particular. El antiguo Trabant y sus funciones reducidas a lo esencial está ligado a la historia de un pueblo y de un país. Personalmente, no creo en esta nueva edición del Trabant”, confiesa Reinhard Müller.
Realmente, el Trabant NewTrabi, nombre del nuevo prototipo, no es más que un primo lejano del modelo utilitario de antes. Y aunque reencuentra su silueta cuadrada original, su motor eléctrico no tiene nada qué ver con la versión de antaño, que lanzaba gases azulados y fétidos, típicos de los motores de dos tiempos.
La nueva edición será completada con paneles solares para permitir recargar las baterías del vehículo. Ideal para el manejo en la ciudad, su autonomía es de aproximadamente 200 kilómetros. La producción debe comenzar en 2012 y el precio variará entre 20.000 y 30.000 euros.
En suma, se trata de un vehículo que no tiene ya mucho de popular, pero que podría adjudicarse los laureles del coche más ecológico del año…
Luca Beti,
(Traducción: Marcela Águila Rubín)

domingo 11 de octubre de 2009

12 DE OCTUBRE DIA DE LA GUARDIA CIVIL




La Guardia Civil monta su museo de los horrores en la Ciudadela
Por primera vez, los guardias civiles salieron ayer de sus cuarteles de la Avenida de Galicia para honrar a la Virgen del Pilar. El cuerpo policial, en su intento de acercarse al pueblo de Nafarroa, no se olvidó de homenajear a la División Azul.



Aritz INTXUSTA I

Iruñea, que recibe este domingo la visita de la Falange Española, vivió ayer otro acto, una exhibición de la Guardia Civil, que podría suscribir el mismo lema que la concentración falangista: «Por la unidad Nacional, Navarra, por España». Lo cierto es que, más que acercar, la exhibición espantaba. A pesar de que por una vez los guardias civiles se esforzaban por sonreír tras sus gafas negras, la gran mayoría de los que cruzaron ayer por la tarde la Ciudadela de Iruñea, lo hicieron por el punto más alejado de la exposición. Eso sí, mirando de reojo y con recelo qué es lo que hacían allá tantos coches de patrulla y tantos guardias civiles de uniforme.

En total, una treintena de personas pululaba por la exposición, incluidos los agentes de paisano para hacer bulto, fotógrafos y periodistas. Los policías se desvivían por parecer amables, en particular con los niños. Les montaban en las motos de los agentes de tráfico, le daban a la sirena y, en lugar de piruletas, los agasajaban con pegatinas y bolígrafos rojigualdos.

De los cinco o seis stands, había dos que daban particularmente miedo. El primero, el del armamento, compuesto por fusiles, subfusiles, y rifles de precisión que los agentes no dudaban en prestar a los curiosos.

La otra mesa que impresionaba era el de los antidisturbios. Distintas bocachas, con sus correspondientes pelotas de goma, pero también cizallas y martillos para soltar encadenados y las enormes porras, cascos y escudos. Por endulzarlo un poco, colocaron a una agente rubia para mostrar los juguetes de los antidisturbios.

Completaba la muestra una exhibición de perros adiestrados: detección de explosivos y lecciones de orden. Finalmente, quedó un tanto deslucida ya que el anunciado perro especialista en detección de drogas se encontraba de patrulla.

Tricornios y cascos

El verdadero museo de los horrores se encontraba a cubierto, en una de las salas de exposiciones de la Ciudadela. Allí se había colocado una exposición de emblemas, distinciones y sombreros de la Guardia Civil en distintas etapas de su historia. Se trata de la colección personal de un guardia civil destinado en Arguedas. Entre las piezas, por supuesto, relucían distintos símbolos franquistas.

Había tricornios de gala, boinas, banderines... Un altísimo guardia civil daba las explicaciones. Era el único, además del Papa en una fotografía, que llevaba tricornio de los más de 20 agentes que se encontraban en la exposición.

La última parte de la muestra no daba lugar a engaño. La Guardia Civil está orgullosa de lo que hoy es, pero también de todo lo que ha sido y representa. Remataban la exposición unas fotografías de La Calavera, una división de guardias civiles que se convirtieron en «héroes» del bando nacional durante la Guerra Civil. Luchaban en Teruel, y se enfrentaron en una sangrienta campaña contra los republicanos de Tarragona, Castellón, Valencia, Cuenca y Guadalajara. Tan brutales fueron sus combates que acabaron por adoptar por emblema una calavera sobre fondo negro.

Tras las fotografías de los hombres de la calavera, y junto a una mesa de canapés y zumos, se encontraba una sección dedicada a la División Azul. En los carteles explicativos, únicamente se apuntaba que se hablaba de guardias civiles que se habían sumado al bando alemán durante la guerra. Siempre eludiendo pronunciar la palabra nazi. Pero el intento de omisión daba más bien poco resultado. Una de las vitrinas estaba presidida por un casco con dos emblemas: la bandera española y un águila imperial con la cruz gamada entre sus garras.

viernes 9 de octubre de 2009

60 ANIVERSARIO DE LA REPUBLICA DEMOCRATICA ALEMANA


Por: Nina Hager (*)

En los últimos meses, en la República Federal Alemana (RFA), se está utilizando un gigantesco aparato propagandístico para recordarse del 60º Aniversario de la RFA.
Los 60 años de existencia de la RFA son pintados como una historia llena de éxitos puros, sin opción; mientras que la REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA (RDA) se pinta fúnebre, inmovilista y un país de injusticia, la “segunda dictadura”.
En esta RFA, se hacen esfuerzos masivos para callar no sólo el pasado fascista sino también la responsabilidad que le corresponde al capital alemán por lo que se iniciara en 1933, por el 1º de Septiembre de 1939, tratándose –igualmente- de dejar de lado sus implicaciones y de silenciar las causas originarias de la división de Alemania.
La intención evidente: hacerle creer a todo el mundo que nunca existiera un Estado alemán, la RDA, donde la gente no tenía miedo de perder su trabajo ó su vivienda, donde la educación no dependía del bolsillo, donde la política de paz y el antifascismo era razón de Estado.
Entre dos sistemas antagónicos
Después de derrotado el fascismo alemán, en Mayo de 1945, se dividió Alemania en cuatro zonas de ocupación.
En las zonas de ocupación estadounidense, británica y francesa bastante pronto se emprendieron los pasos para restaurar el capitalismo, contándose con el apoyo de las potencias de ocupación. Durante la Guerra Fría, fueron EE.UU. y los otros países capitalistas punteros en aquella época, utilizando en Europa todo el potencial político y económico de Alemania Occidental en contra de la Unión Soviética y los países de Democracia Popular.
Más tarde –acompañando la fundación de la República Federal Alemana en 1949- los nazis de antaño volvieron a los cargos y funciones: en la industria, la política, en las estructuras jurídicas y militares, en los servicios secretos.
Diferente el desarrollo en la zona de ocupación soviética. Conforme a las resoluciones del Acuerdo de Potsdam y apoyado por la Unión Soviética, se optó por una vía de desarrollo democrático-antifascista.
Se efectuaron reformas fundamentales, más adelante determinantes para la construcción y la política de la RDA. Entre ellas figuraron: la reforma agraria; la expropiación de los criminales nazi y de guerra de sus empresas; se transformaron en propiedad social los más importantes medios de producción; se ejecutó una reforma trascendental de la enseñanza escolar y la educación superior; la garantía legal de la total igualdad de género; se fijaron los derechos de las generaciones jóvenes; todo ello incluyendo que de forma sistemática se inculcaban y cuidaban las tradiciones antifascistas.
Se convirtieron en base de la nueva política exterior, el respeto consciente del Acuerdo de Potsdam, el reconocimiento de las fronteras resultantes de la II Guerra Mundial, la creación y mantenimiento de relaciones amigables con todos los países, sobre todo con la Unión Soviética, el compromiso de prestar la fuerza entera por la defensa de la Paz.
El 7 de Octubre de 1949 se fundó la RDA, hecho acontecido en condiciones políticas y económicas iniciales extremadamente complejas, como la ubicación en el límite entre dos sistemas sociales antagónicos. En los años subsiguientes la Unión Soviética y la RDA repetidas veces presentaron propuestas con vistas a una Alemania única, neutral, desmilitarizada.
Una experiencia socialista
La RDA, más pequeña y económicamente mucho más pobre, en comparación con la República Federal, pudo existir y desarrollarse sólo con el apoyo de la Unión Soviética y de los países de Democracia Popular en desarrollo y, más en adelante, por ser parte de la comunidad de los países socialistas.
El Programa del DKP (por las siglas en alemán del actual Partido Comunista Alemán) dice al respecto de los logros y progresos de la RDA: “La República Democrática Alemana, bajo el liderazgo del Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA), le puso límites al poder del imperialismo alemán. Durante cuatro décadas en una parte de Alemania fue removido el dominio de los monopolios y de los bancos. La liberación del fascismo le abrió al pueblo alemán posibilidades favorables para la creación de un orden antifascista-democrático en toda Alemania. Sin embargo, esta oportunidad sólo se aprovechó consecuentemente en la parte oriental de Alemania o sea en la zona de ocupación soviética, que luego fue la República Democrática Alemana (RDA). Con la RDA se constituyó en el territorio alemán una alternativa socialista al imperialismo alemán. La RDA, su antifascismo consecuente, su lucha por la paz, por la distensión y por el desarme así como la realización de derechos sociales elementales, forman parte de los logros más grandes del movimiento obrero alemán y son parte del patrimonio humanista en Alemania.”
Derrota, memoria y certeza
Tanto más amargo el quebranto y la derrota del socialismo en Europa y el fin de la RDA.
Decisivos para ello fueron el atraso económico y la productividad deficiente de la economía nacional de la RDA en comparación con la RFA. No obstante todavía en 1989 la RDA figuraba entre las 20 naciones industriales más fuertes del mundo.
De importancia esencial fueron una democracia deficitaria y otros aspectos más.
La razón interna principal para la derrota del socialismo real en Europa y también en la RDA consiste en el estancamiento creciente de las relaciones sociales. No se logró darle al Socialismo, en base a sus propios principios y de acuerdo al nivel de desarrollo alcanzado, empujes revolucionarios de desarrollo cada vez nuevos.
Desde mediados de los años 80, a más tardar, el desarrollo social estaba estancado.
En el verano de 1989, cuando el gobierno de la URSS, bajo Gorbachov, “desistió” de la RDA, el “destino” de ella quedó sellado.
Ya la unión monetaria y económica realizada a inicios de 1990 significaron la toma de posesión de la RDA por la RFA; la entrega de Alemania Oriental al gran capital.
Las cuestiones de poder y propiedad estaban resueltas en favor de los grandes monopolios, los bancos y las compañías de seguro.
El 2 de Octubre de 1990 la RDA se asoció a la República Federal Alemana acorde al Artículo 23 de la Constitución de la República Federal Alemana.
Desde entonces, los que en la RFA están en el poder están haciendo todo lo posible por deslegitimar y difamar la RDA, para cambiar la historiografía.
No obstante, no han logrado ni extinguir la memoria, ni la certeza de que el Socialismo, sí es viable.
(*)Vicepresidenta del Partido Comunista Alemán (DKP).

jueves 8 de octubre de 2009

DIE LINKE,UN TROYANO EN EL CORAZON DEL CAPITALISMO ALEMAN


KAOSENLARED
Cuando se indaga sobre el origen de "Die Linke" apenas hay datos más remotos que la caída del muro de Berlín. Pero las aguas subterráneas arrastran una honda de movimiento más larga de lo aparente

Al retroceder hacia el ayer para comprender el origen de “Die Linke” (La Izquierda) apenas se encuentran episodios y antecedentes que lleguen más atrás de la caída del muro de Berlín. Pero aunque las aguas subterráneas se mueven casi siempre de forma más lenta que en la superficie del río, su honda de movimiento es frecuentemente más larga de lo aparente.
De regreso al pasado contemplamos los hitos más evidentes que marcan el proceso de crecimiento e implantación de Die Linke como una realidad firme y creciente en la sociedad alemana. Y lo hacemos en un camino inverso que nos permita ir viendo de qué modo la retrospectiva jalona los pasos que van desde el éxito electoral del pasado domingo 30 de Septiembre de 2009 a la fecha de una aparente derrota (noche del jueves 9 de noviembre de 1989) para quienes imaginaban posiblesalvaguardar el socialismo mediante muros protegidos por alambre de espino y la Volkspolizei o “policía del pueblo”.
Veinte años después, rememorando la novela de Alejandro Dumas, la izquierda sobreviviente de la extinta RDA se ha extendido por toda la Alemania unificada como una imparable mancha de aceite.
El pasado domingo Die Linke obtenía (datos oficiales provisionales del gobierno alemán a 28 de Septiembre) un 11,9% de los votos y 76 actas de diputado para el Bundestag (el mejor resultado de su corta historia), convirtiéndose en el 4º partido en representación parlamentaria, pisando los talones al tercer partido, los liberales del FDP (14,6%, el partido que gana más votos y escaños, y desplazando a los verdes (Die Grünen) al 5º puesto.
El 30 de Agosto, sólo un mes antes, en los 3 Estados del Este alemán en el los que se celebraban elecciones –Sajonia, Turingia y El Sarre-con resultados de un 21% y 28 escaños (segunda fuerza política), 27,3% y 27 escaños y 21,3% (tercera fuerza política y ascenso desde un 2,3% en 2004) y 11 escaños. Primer elemento de reflexión: El Sarre es feudo histórico de Lafontaine, que fue su ministro presidente durante varias legislaturas.
Los resultados en el Este de Alemania no deben de sorprender pues es en esa zona en la que el PDS (antecedente ex comunista de Die Linke) ha sido un partido de muy fuerte raigambre desde las primeras elecciones regionales y municipales de la Alemania unificada.
En las elecciones al Parlamento Europeo del 7 de Junio de este mismo año, Die Linke alcanzaba el 7,5% y 8 eurodiputados, aún como quinta fuerza política, tras los verdes y los liberales.
En 2008 Die Linke entra en los parlamentos regionales de Hesse (5,1%), Baja Sajona (7,1%) y Hamburgo (6,5)% y en 2007 entra en el parlamento de Bremen, lo que va ampliando la extensión de La Izquierda hacia el oeste, de fuerte tradición histórica anticomunista. Es de destacar que la Alemania Federal que había llegado a prohibir al Partido Comunista Alemán (DKP) hubo de tragarse la evidencia de que el segundo cinturón de seguridad antirradicales (listón del 5% para alcanzar representación parlamentaria) fuese saltando hecho añicos Estado asociado tras Estado asociado alemán y especialmente en el Oeste dónde dicho cinturón de seguridad había funcionado en las elecciones federales de 2002 en las que en esa zona del país el entonces PDS había quedado limitado a un modesto 4%
Ha cogobernado, como PDS con el SPD en el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occiental hasta 2006
Fundación en 2005 del WASG (Trabajo y Justicia Social-la Alternativa Electoral), escisión del ala izquierda de la socialdemocracia y con fuerte apoyo de sindicalistas, como consecuencia del desencanto por la evolución derechista de la coalición “rojiverde” (PSD y Die Grünen) del período de 1998 a 2005. Oskar Lafontaine se incorporó a él en Junio de 2005, siendo desde entonces su máximo dirigente.
En el mismo año el PDS cambia su nombre por el de Die Linkspartei.PDS (El Partido de la Izquierda. PDS).
Ambos pasos son el antecedente de la presentación de los dos partidos en coalición a las elecciones federales alemanas de Septiembre de 2005 en las que alcanzan el 8,7%.
Dos años más tarde (16 de Junio de 2007) la fusión de ambos partidos da lugar al nacimiento a Die Linke, acordado previamente en
Desde 2001, como PDS entonces (Partido del Socialismo Democrático) cogobierna con los socialdemócratas del SPD la ciudad de Berlín
En 1998 rompió por primera vez el cinturón de seguridad nacional del 5% en las elecciones al Bundestag y alcanzar 37 actas de diputado.
En las elecciones de 1994 el PDS tuvo que soportar una brutal campaña anticomunista de los demócrata-cristianos de la CDU, atemorizando a los votantes comunistas del Este de Alemania. La campaña, conocida como “Red Socks” (calcetines rojos) estaba destinada a provocar el desistimiento en el apoyo al PDS en la extinta RDA, combinando palo y zanahoria (comportamiento inversor en el Este en función de los resultados electorales). A pesar de todo el PDS ganó la mayoría en 4 distritos del Este, alcanzó el 4,4% nacional y logró entrar en el Bundestag con 30 diputados
El 4 de Febrero de 1990 se refunda como PDS y se inicia la ruptura con el pasado estalinista del SED pero sin renunciar a los aspectos valiosos recogidos de la experiencia de la RDA.
El 16 de Diciembre de 1989 Gregor Gysi, abogado de disidentes comunistas como Robert Havemann o el comunista verde Rudolf Bahro, junto con los disidentes comunistas Stefam Heym y Christa Wolf, entre otros, crean el SED (antiguo Partido Socialista Unificado de Alemania, comunista)-PDS, en el que en un primer momento conviven antiguos estalinistas junto con comunistas democráticos. Se inicia una doble y contradictoria dinámica de renovación ideológica dentro de la tradición de origen.
Hasta aquí el lector inteligente puede extraer ya algunas conclusiones: Die Linke es una izquierda ex comunista que se niega a integrarse en la socialdemocracia clásica, al contrario de lo que han hecho la mayoría de los partidos ex comunistas del desaparecido “socialismo real”.
También puede deducirse que su implantación de origen en los estados asociados del Este alemán es muy poderosa, lo que indica que la extinta RDA conectaba con amplios sectores de la población de aquel Estado y no sólo con las castas de aparacthikis (miembros del aparato del partido, funcionarios), familiares y, en general, sectores privilegiados del régimen.
De igual modo, es posible extraer el carácter plural, dentro de la izquierda de origen marxista, de Die Linke.
Así mismo, puede deducirse que la fusión entre el antiguo PDS y los socialdemócratas de izquierda del WASG ha dado carta de “respetabilidad” a una izquierda que muchos habían tildado de nostálgica o de mera resistencia de una parte de los alemanes, la de los ex ciudadanos de la extinta RDA, a integrarse en una nueva Alemania en la que les costaba reconocerse y de la que muchos de ellos se sentían marginados. Y que el acceso de Lafontaine a una de las dos presidencias del nuevo partido había ayudado a extenderlo mucho más allá de los estados federados del este alemán.
Incluso el hecho de que en su génesis fundacional hay una trayectoria de dirigentes que, lejos de perseguir a los disidentes comunistas y forzarlos hacia la conversión a la derecha y el capitalismo, busca integrarlos en un proyecto de socialismo radical y transformador.
Pero, ¿es suficiente esa aproximación para entender el fenómeno Die Linke, su capacidad de expansión hacia el Oeste, su crecimiento, sin apenas fracasos (2002), la revolución que está provocando en el sistema de partidos alemán y el atractivo que presenta para amplias capas de trabajadores alemanes, a pesar del ostracismo en el que la derecha y, la mayoría del SPD, pretenden continuar manteniéndole?
La respuesta es sencillamente no. Bajo la superficie de las aguas vivas se producen fenómenos ajenos a la vista del profano pero cuyos efectos pervivena lo largo del tiempo y dejan su impronta sobre lo aparente con mucha más fuerza de lo que los efectos visibles parecen querer decirnos.
Factores de un pasado más lejano que han dejado su sello en “Die Linke”:
En la izquierda alemana de raíz marxista no es ajena la idea democrática a la de transformación revolucionaria o socialista de la sociedad sino parte profundamente instalada en su código genético.
Federico Engels en su “Contribución a la crítica al proyecto del programa socialdemócrata-1891) planteó: “Está absolutamente fuera de duda que nuestro partido y la clase obrera sólo pueden llegar a la dominación bajo la forma de la república democrática. Esta última es incluso la forma específica de la dictadura del proletariado, como lo ha mostrado ya la Gran Revolución Francesa”.Para Marx y Engels la expresiones “dictadura del proletariado” y “república democrática” nada tienen que ver con las tergiversaciones posteriores que se hicieron de las mismas. Para ellos dictadura del proletariado equivalía a hegemonía política y de dirección del Estado por la clase trabajadora, llamada a ser la mayoría de la sociedad, como contraposición a lo que denominaron “dictadura de la burguesía” o hegemonía de sus intereses en el Estado y la sociedad. Pero siempre bajo las formas democráticas republicanas, tan opuestas a las experiencias de lo que en el siglo XX habrían de conocerse como Repúblicas Democráticas.
Engels será también preciso al respecto en otro párrafo de una obra anterior (“El programa de los emigrados blanquistas de la Comuna”.1874) “De la idea blanquista de que toda revolución es obra de una pequeña minoría revolucionaria se desprende automáticamente la necesidad de una dictadura inmediatamente después del éxito de la insurrección, de una dictadura no de toda la clase revolucionaria, del proletariado, como es lógico, sino del contado número de personas que han llevado a cabo el golpe y que, a su vez, se hallan ya de antemano sometidas a la dictadura de una o de varias personas”. Ante la clarividencia de este párrafo, uno siente la tentación de hacer traslaciones hacia episodios de trascendencia histórica fundamental del siglo XX. Es evidente que en esa concepción de los fundadores del marxismo no estaba la sustitución de la dominación de clase por la de vanguardia que actuara en su nombre.
Bastante más tarde (polémica con los dirigentes de la Comuna de Cronstadt) Rosa Luxemburgo sería aún más explícita:“...Es un hecho incontestable que sin una libertad ilimitada en la prensa, sin una libertad absoluta de reunión y de asociación, la dominación de las amplias masas populares es inconcebible.” “...las tareas gigantescas a las que se han aplicado los bolcheviques con valor y resolución, necesitan la educación política más intensa de las masas y una acumulación de experiencias que nunca es posible sin libertades políticas. La libertad reservada sólo a los partidarios del gobierno, sólo a los miembros del partido, por muy numerosos que sean, no es libertad. La libertad es siempre la libertad del que piensa de otra manera. No por fanatismo por la ‘justicia’, sino porque todo lo que hay de instructivo, de saludable y de purificador en la libertad política depende de esto y pierde su eficacia cuando la libertad se convierte en un privilegio.” “Jamás hemos sido adoradores de la democracia formal, continuaba Rosa Luxemburgo, “para nosotros esto quiere decir sólo una cosa: siempre hemos distinguido entre el fondo social y la forma política de la democracia burguesa. La tarea histórica que incumbe al proletariado una vez llegado al poder, es crear la democracia socialista en el lugar de la democracia burguesa y no suprimir toda democracia. Y continuaba: “...esta dictadura (del proletariado) consiste en la manera de aplicar la democracia y no en su abolición. Esta dictadura debe ser obra de la clase y no de una pequeña minoría que dirige en nombre de la clase; ...ahogando la vida política en todo el país, es fatal que la vida en los soviets mismos esté cada vez más paralizada. Sin elecciones generales, sin libertad ilimitada de prensa y de reunión, sin lucha libre entre las opiniones, la vida se muere en todas las instituciones públicas, se convierte en una vida aparente donde la burocracia es el único elemento activo.”

Poco tenía que ver la tradición marxista alemana, la auténtica fuente del marxismo, con las afirmaciones de Lenin:“Pero la dictadura del proletariado, es decir, la organización de la vanguardia de los oprimidos en clase dominante para aplastar a los opresores, no puede conducir tan sólo a la simple ampliación de la democracia. A la par con la enorme ampliación del democratismo, que por primera vez se convierte en democracia para los pobres, en un democratismo para el pueblo, y no un democratismo para los sacos de dinero, la dictadura del proletariado implica una serie de restricciones puestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas. Debemos reprimir a éstos, para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada, hay que vencer por la fuerza su resistencia, y es evidente que allí donde hay represión, donde hay violencia, no hay libertad ni hay democracia”. (El Estado y la revolución). La experiencia mostraría luego el arbitrario modo de decidir quien era opresor, explotador o capitalista. Si la denominación era insostenible siempre quedarían a mano las acusaciones de agente del capitalismo o burgués frente a cualquier disidencia.
Las trayectorias políticas son herederas de las tradiciones en las que se asientan, por mucho que traten de superarlas de un modo positivo. El marxismo en su raíz alemana había conocido la democracia formal y no pretendía abolirla sino hacerla real para la inmensa mayoría de la población, no sólo en sus vertientes económica y social sino también en la política. Por el contrario, la tradición autocrática zarista no pudo ser el germen para crear una cultura democrática en los revolucionarios que habrían de instaurar un nuevo sistema político y económico.
No debe sorprendernos que a pesar de que la RDA fuera uno de los regímenes más estalinistas del bloque socialista (Erich Honecker fue uno de los dirigentes comunistas más duramente enfrentados a los procesos de reformas introducidas en la URSS, ya que sabía que el destino del Estado de la RDA estaba inexorablemente unido al soviético) las convicciones democráticas no hubieran muerto dentro del SED (Partido Socialista Unificado Alemán). A finales de 1977 aparece en la RDA el manifiesto de la Liga de los Comunistas Democráticos de Alemania en la revista occidental “Der Spieguel”, por imposibilidad de hacerlo en las publicaciones oficiales de la RDA. La Liga que agrupaba a altos y medios funcionarios del SED demandaba una reforma democrática que preparara la reunificación con la otra Alemania. “La alternativa” del comunista, luego comunista-verde, Rudolf Bahro aparecería en agosto de 1977. Luego saldría de “Die Grünen” en 1985 por la aceptación de este partido del sistema capitalista.
Pero hay un hecho en el carácter de “Die Linke” que no debe de ser considerado como un factor de importancia menor. La pertenencia al mismo partido de socialdemócratas de izquierda y de militantes de trayectoria democrática.
La historia de la izquierda alemana es dramática. La I Guerra Mundial que dividió a socialdemócratas de derecha, que apostarían por la guerra, y socialistas de izquierda que acabarían fundando la Liga Espartakista y el luego el KPD (Partido Comunista de Alemania). La Liga Espartakista lanzó un llamamiento revolucionario, aplastado por los socialdemócratas de derecha que, al mando de Fiedrich Ebert y de Gustav Noske, reprimiría a sangre y fuego a los insurgentes con la ayuda del ejercito y de los grupos fascistas de “Freikorps” y asesinaría a Rosa Luxemburgo y a Karl Liebknecht, arrojando sus cadáveres al río.
Los años sucesivos serían tiempos de terribles enfrentamientos y desencuentros irreconciliables entre el SPD y el KPD, unos facilitando con su inacción el ascenso del nazismo, otros insistiendo más en el desencuentro que en la necesidad de la unidad de acción para frenar al NSDAP. A pesar de los encendidos llamamientos de Liev Trotsky a la unidad de acción entre socialdemócratas y comunistas en un frente único obrero contra el fascismo y más tarde del frente único defensivo para aplastar al nazismo, ambas izquierdas estaban demasiado ciegas en su competencia particular por la hegemonía dentro de la izquierda. Y en esto llegó Hitler.
Desgraciadamente el ser humano aprende más de sus fracasos que de sus aciertos y, salvando todas las distancias que no resistirían la más mínima comparación entre aquel momento y el presente, lo cierto es que la izquierda alemana parece estar aprendiendo algo de sus derrotas más recientes.
El desmonte del Estado del Bienestar alemán primero, a manos del canciller socialdemócrataGerhard Schröder con su “Agenda 2010” y luego de la “Grossen Koalition” de la democracia cristiana de Ángela Merkel y de los socialdemócratas.
Los costes sociales de la reunificación y los ajustes durante el período de la crisis capitalista han sido estos años especialmente duros para la clase trabajadora. La voladura de los servicios sociales, el incremento del paro, el descenso del nivel de vida, las medidas antipopulares facilitaron la salida de la corriente de izquierda de la socialdemocracia y su fusión con el PDS en un único partido: “Die Linke”.
¿Qué es “Die Linke” hoy?:
Para la derecha alemana el fantasma de Carlos Marx que vuelve a la superficie. Para el centro, SPD, el retrato de su mala conciencia que le está provocando una terrible sangría entre los trabajadores que le abandonan hacia esta nueva izquierda. Para los sectores más extremistas una izquierda que claudica integrándose en una socialdemocracia de izquierda, como si el pueblo alemán hubiera sido traicionado en una supuesta voluntad revolucionaria sólo existente en sus cabezas.
“Die Linke” es muchas cosas. Por de pronto, una izquierda que no se reconoce en la resignación frente el sistema ni en la socialdemocracia de los últimos 50 años en Europa y que está ayudando a girar a la izquierda a la sociedad alemana a la vez que es el reflejo de dicho giro.
En segundo lugar, reclamo enormemente sugerente y atractivo para muchas izquierdas del Viejo Continente que saludan sus éxitos, intentando sumarse al carro de su victoria electoral más reciente, declarándose homólogos del partido alemán, como IU, que nada tiene que ver con él, más que una leve apariencia y el compartir grupo parlamentario europeo, o como Batasuna cuyas similitudes con “Die Linke” son=0.
En tercer lugar, unespacio de convivencia de socialdemócratas de izquierda, comunistas, excomunistas, trotskistas, unidos un dificilísimo equilibrio entre ser un partido de gobierno en muchos ayuntamientos y algún estado federado y un partido de lucha y resistencia frente a la ofensiva capitalista.
Pero también un partido al que el debate interno, vivo, rico, muchas veces contradictorio, no le interioriza ni le impide la acción política. Y un partido para el que el nominalismo y el nombre de la cosa es secundario cuando el programa político está claro: ganar espacios para la izquierda, aglutinar a todas las fuerzas sanas y transformadoras alemanas, recuperar iniciativa de combate y usar las instituciones y la calle como palancas de cambio social y político.
Un partido de nuevo tipo que no teme que sus discusiones transciendan a la calle, sino que las estimula para hacer partícipes a los trabajadores y a los sectores populares de los debates de izquierda, pero que se encuentra unido en la lucha política.
Un partido en el que, hasta hoy, las discusiones entre “realos” y “fundis” (realistas y fundamentalistas) se están saldando con una afortunada capacidad de influirse y respetarse mutuamente, muy lejos de aquellos debates entre fundamentalistas y realistas de “Die Grünen” de los años 80 del pasado siglo que llevaron a imponerse a Joschka Fischer (que apoyó la guerra de Kosovo) y a Daniel Cohn-Bendit, tras el suicidio de Petra Kelly y del ex generalGert Bastian.

Un partido, por qué no decirlo, que tendrá posiblemente pronto que resolver la terrible presión del poder político hacia su institucionalización como partido domesticado del sistema o continuar siendo una propuesta de lucha en la calle y de presencia en las instituciones para usarlas como caja de resonancia de esas luchas contra la burguesía.
De momento, hay un caballo de Troya dentro del sistema alemán que hace pensar si sería del todo quimérico el final de la bella y tierna película “Good Bye Lenin”, en la que el protagonista como acto final de amor a su madre, comunista integra que está en proceso de enfermedad terminal, le crea una nueva “realidad” audiovisual en la que el muro de Berlín no ha caído sino que ha sido derribado por las autoridades de la RDA y su consecuencia ha sido una Alemania unificada en la que ha triunfado el socialismo.

miércoles 7 de octubre de 2009

20 AÑOS DESPUES DE LA REUNIFICACION ALEMANA: SUEÑOS PERDIDOS




Harald NeuberBerlín,
PRENSA LATINA
"Ahora está unido lo que debe estar unido", dijo el ex canciller alemán Willy Brandt (1969-1974) en un discurso pronunciado en Berlín el 10 de noviembre de 1989. Un día antes había caído el muro de Berlín. Miles de personas de Alemania Occidental y de Alemania Oriental podían viajar al otro lado del país. Veinte años después, el entusiasmo por la reunificación alemana ha retrocedido, sobre todo en la parte oriental.Con la toma de la economía de la antigua RDA por la parte occidental, comenzó la mayor desindustrialización vista desde la Segunda Guerra Mundial. En pocas semanas, decenas de miles perdieron sus puestos de trabajo.Las consecuencias perduran hasta hoy. Pasados 20 años de la caída del muro, muchos habitantes de los territorios de la antigua RDA no ven ninguna perspectiva.Según datos de la Oficina Federal de Estadísticas de Alemania, solamente el año pasado emigraron alrededor de 51 mil personas de los nuevos estados federales.En total, desde 1991 se han ido cerca de 1,1 millones de habitantes de la parte oriental a la parte occidental del país. 165.000 personas abandonaron su antiguo lugar de residencia durante el año 1991.Norbert Müller, vocero de la organización Juventud de Izquierda en el Land de Brandeburgo, conoce las razones. "En la campaña electoral de las últimas semanas hablamos con cientos de jóvenes", expresó Müller a Prensa Latina en Berlín.Una joven recibió durante su formación como peluquera 200 euros, dijo él, menos que la ayuda social. "Además, muchos aprendices no son aceptados", expresó el joven político. Por eso se van tantas personas al occidente.La situación económica se refleja en el estado de ánimo de la población. Según una encuesta reciente, el 42 por ciento de los alemanes orientales ven el futuro de forma positiva, mientras que en el occidente todavía piensan así el 55 por ciento de las personas.Los activistas políticos que abogaron por una reforma del socialismo en la antigua RDA no juegan ningún papel en la actualidad."Muchos defensores de los derechos humanos y civiles de entonces han presenciado las consecuencias de la adhesión de la RDA: desindustrialización, desempleo masivo y reducción de los derechos sociales y políticos en la parte oriental, escribió el historiador y periodista Manfred Behrendt, fallecido en 2006.El número de seguidores del "Nuevo Foro", en el cual se llegaron a organizar más de 200 mil ciudadanos, se redujo a tres mil 500. En 1991 todavía pertenecían al grupo "Democracia Ahora" 650 personas, y 200 a la organización "Iniciativa por la Paz y los Derechos Humanos"."Con el fin de la RDA, sus opositores habían cumplido su misión", según las palabras de Behrendt, quien se hizo popular como autor del libro "La Liquidación de la RDA"."En 1989 teníamos la esperanza de que la Guerra Fría se acabara", expresó a Prensa Latina Hans Modrow, el último presidente de Gobierno de la RDA, en una entrevista en Berlín. "Teníamos la esperanza de que llegara un tiempo de paz". Sin embargo, esa esperanza no se hizo realidad, dijo el político, quien hoy tiene 81 años: "El mundo es hoy más inseguro y violento." Según Modrow, en 1989 hubo una reunificación de Estados, pero Alemania todavía no ha logrado la unión social y política.

martes 6 de octubre de 2009

EN BERLIN ESTE HAN VENCIDO LOS COMUNISTAS



Contra lo que se podía pensar, ha sido en la Alemania del Este, la antigua RDA, y más concreto en Berlín este donde se ha obtenido los mejores resultados. Los años 90 fueron muy duros para los comunistas en la Europa del Este, la reacción anticomunista llevo en algunos casos hasta a la persecución (recordemos la, hasta hace poco, ilegalización de las Juventudes Comunistas de Bohemia y Moravia, R. Checa). Hoy, como hace 20 años, la esperanza sopla del este.
Alemania, conocida como la “locomotora europea”, espero y deseo que se convierta en la “locomotora socialista”. Un cambio tan importante en Alemania, como que Die Linke se convirtiera en partido con ciertas probabilidades de gobernar, frenaría la deriva neoliberal y cuasi totalitaria que viene tomando la UE desde Maastricht.
A los que más fastidia esto: a los socialdemócratas. Normal, yo siempre lo he dicho: “el futuro de la izquierda transformadora pasa por la caída de la socialdemocracia”. El PSOE no es más que un partido de contención anta unas posibles ganas de cambio, absorbe los impulsos de cambio (como el surgido tras el 11-M) para convertirlos en politicas reaccionarias. Pero eso en Alemania parece que está cambiando.
Enhorabuena Die Linke. 20 años después, la bandera roja vuelve al cielo de Berlín.
“Ottobre vedrà volare bassi gli avvoltoi dell’occidentefacce di operai al muro assieme all’uguaglianza tra la gentetra le cannonate e l’asfalto rosso Ilijc partiràandrà per il mondo, cercherà il suo amore, solidarietà”